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El Rincón del Búho: los dinosaurios y los millennials

 

 

 

Por El Propio Búho

En sus 74 años de vida, desde cuando nació en San Francisco, California, Estados Unidos el 24 de octubre de 1945, son contados con los dedos de las manos – y sobran dedos- los sucesos trascendentales por los cuales sea recordada una Asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Episodios exóticos, sí. Por ejemplo, cuando el máximo jefe de la exUnión Soviética, Nikita Kruschev, en la Asamblea plenaria de la ONU el 12 de octubre de 1960, en vista de que era de tan baja estatura, brincaba, gritaba, lanzaba palabras de grueso calibre que nadie entendía porque las traductoras se ponían rojas de la pena, hasta que al fin decidió quitarse un zapato y treparse en su pupitre y golpearlo con toda su fuerza para que le permitieran el uso de la palabra. A la brava, pero le permitieron el uso de la palabra.

Otro episodio exótico fue la primera aparición de Fidel Castro como jefe supremo de la Revolución Cubana en la Asamblea de la ONU. Mucho aparataje de seguridad. Movimientos sigilosos, conversaciones en secreto. Para escuchar, finalmente, un discurso cuasi académico de Fidel advirtiendo sobre los nubarrones negros que le esperaba al capitalismo porque, en su afán de acumular más fortuna, acabaría con muchas valiosas reservas del planeta. Fue casi una profecía el barbudo líder salido de la Sierra Maestra.

Las sorpresas de 2019

Lo más enternecedor fue el discurso con rabia y con tristeza de la niña Greta Thunberg, a manera de regaño por la irresponsabilidad de los adultos que no hacen nada por tratar de salvar el planeta. A pesar del valor de esa presencia infantil en una reunión de adultos, muchos de ellos ya en edad que solo les permite ir a dormir en sus butacas durante las deliberaciones, no ha faltado el troglodita mediático colombiano que haya señalado a Greta como un parapeto de la nueva izquierda europea. Y que su famoso discurso no pasará de ser un saludo a la bandera. ¡Bendito sea Dios, con estos cerebros amargados!

La cereza del ponqué lo puso el presidente de El Salvador, Nayibe Armando Bukele Ortez, 38 años, (nació en San Salvado el 24 de julio de 1981), al asumir el papel de un respetable actor principal de una película de corte político-social.

Pidió perdón al auditorio, y sacó su celular. Se tomó un selfie. Saludó al auditorio y a su esposa Gabriela Rodríguez de Bukele, y a su hija Nelly, quienes estaban en las graderías. Y acto seguido les dio a sus colegas de asamblea toda una lección de cómo han cambiado los tiempos sin que ellos se hayan dado cuenta. Siguen en anclados en la Generación ‘Baby Boomers’ (1946-1964) y en la Generación X (1965-1980).

Anclados en esos tiempos nebulosos, cuando ya en el mundo se impone la Generación Millennials, que ha roto todos los esquemas en todos los frentes de la vida humana. Vale la pena escuchar al joven líder Millennials.

Leyes que arruinaron al trabajador colombiano

A riesgo de que salte por ahí un furibundo ultraderechista que esto es la repetición de la repetidera, no es justo que en Colombia en 30 años haya conducido a la pobreza, a la miseria y cuando no al cementerio, a miles de trabajadores, por unas miserables leyes que mentes diabólicas han aprobado sin que hubiese una fuerza colectiva de la sociedad civil para impedirlo.

Y no hubo esa presencia vigorosa de la sociedad civil, porque las mentes perversas que han urdido todos esos macabros programas para reducir el poder adquisitivo del salario de la clase trabajadora, lo primero que hicieron fue acabar (con el eufemismo de ‘privatizar’) portentosas empresas del Estados con sindicatos fuertes y beligerantes.

La primera diabólica Ley fue la número 50 de 1990, que acabó de un manotazo con las conquistas laborales, desapareció la estabilidad laboral, para que el empresariado aumentara sus rentas y, de paso, restringir la acción sindical. Una ley satánica que partió en dos la historia laboral colombiana. Suprimió la retroactividad en el pago de las cesantías. Acabó con la norma que establecía que el trabajador después de 10 años vinculado a una empresa, tenía ganada media pensión, y en caso de ser despedido sin justa causa, la empresa debía pagar una ‘sanción-pensión’.

Después el mismo genio de la maldad fue ponente de la Ley 100 que transformó el sector salud, que finalmente acabó con el Instituto Colombiano de los Seguros Sociales, que pasó a manos del sector privado, así como sucedió con Telecom, Adpostal, Banco Cafetero, Granahorrar, Ecogas, en total fueron privatizadas o borradas de la faz de la tierra 464 entidades, lo que, de paso, significó el entierro de pobre de la fuerza sindical colombiana.

La ñapa del genio dela maldad fueron las leyes 789 de 2002( que aumentó la jornada laboral de 8 a 10 horas, sin pagos de horas extras ni recargos nocturnos) y sin recargo por trabajo en festivos y dominicales); 797 de 2003 (una ley que le ha de producir una demencia senil temprana a su padre putativo, por el daño inmenso que le causó a millones de colombianos al aumentar la edad de derecho a pensión de 60 a 65 años para los hombres y de 50 a 55 años para las mujeres); la 790 de 2002 que acabó con el Ministerio del Trabajo, para ahora volver a revivir y poner allí a una pobre mujer que entenderá de todo, menos de leyes laborales y derechos sociales. Simplemente porque es una mujer sin alma ni corazón. Una admirable servil del genio de la maldad, y la ya señalada 797 de 2003 que acabó con Adpostal, Telecom y otras seis entidades, con lo cual causó el despido de 10 mil trabajadores en un día. ¡Qué bárbaro!

Y el 4 X 1.000 ahí

Este es el único país del mundo en donde la sociedad civil, dócil, mansa y cándida se deja atropellar de la manera más absurda por quienes llegan al poder con trampas, a sangre y plomo, con la compra de votos a través de mecanismos insólitos como el famoso TLC (Teja, Ladrillo y Cemento por 100 votos). Y no pasa nada. El ejemplo más vergonzante es el del famoso impuesto del 4 por mil, que empezó hace 30 años con el dos por mil dizque para salvar a la banca usurera que se ha enriquecido a costa de la sangre del pueblo.Y deldos, pasó al tres, y ya va por el 4 por mil por cada operación bancaria que los colombianos realicen: un cambio de cheque, sacar 10 mil pesitos de una cuenta de ahorros, obtener un crédito usurero. ¡Hasta cuándo, Dios de los colombianos estará ese despreciable gravamen!

El adiós a José Arnold Tobío

Nuestra voz de aliento para el colega y amigo Arnold Tobío y para sus familiares y amigos, por el fallecimiento de su padre, José Arnold Tobío. En nuestros años juveniles tuvimos la fortuna de ser uno de sus subalternos en una de las sucursales de la desaparecida cadena de droguerías Blanco y Roca. En esos años él gerenciaba una de las sucursales de mayor movimiento, la del Paseo Bolívar con la esquina de Progreso (carrera 41 con calle 34). Fueron muchas las enseñanzas que nos dejó José Arnold. Paz en su tumba.

Petro pide que no se dejen llevar a la guerra

 

Gustavo Petro Urrego, si algo le ha enseñado su trasegar por la vida de la política es a oler a tiempo hacia dónde corren los vientos. Como los viejos caciques sabios de la tribu, ya olfateó que, en medio de la crisis que vive la extrema derecha, se corre el riesgo inminente de que renazcan las provocaciones aciagas que conduzcan al exterminio de todo un partido como la Unión Patriótica, y crímenes de lesa humanidad contra líderes empoderados y con enorme simpatía ante el pueblo para llegar al poder. Los provocaron, luego les crearon el falso acuerdo de una reintegración a la vida civil y a la política democrática. Y, finalmente, los asesinaron. La lista es larga: Rafael Uribe Uribe (es decir, Uribe el bueno), Gaitán, Carlos Pizarro, , Bernanrdo Jaramillo Ossa, Jaime Pardo Leal, José Antequera, y tantos más.

Naty Acosta brilló en Cúcuta

Natalia Acosta dejó bien en alto las artes escénicas en Cúcuta, durante sus presentaciones esta semana. Todavía los registros de prensa, los medios digitales y las redes sociales no hacen más que elogiar el talento y el profesionalismo de la joven barranquillera.

 

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