Ni una sola voz se opuso a revivir los vergonzantes ‘parquímetros’. Paulina Vega dice que Trump ahora es amable con ella. La visita de Santos puso a bailar hasta la Estatua de La Libertad.
Por el Propio Búho
La Sociedad de Ingenieros del Atlántico (SIA) revira porque, siendo esa una entidad consultora, el Distrito no se ha dignado enviar ni una hoja de papel con un plano a mano alzada de alguno de los arroyos subterranizados. El Secretario Distrital de Infraestructura, Rafael Lafont, respondió que los diseños de esas obras siempre han estado a disposición de quien los quiera ver.
El presidente del gremio de los ingenieros Fernando Villarreal Uribe asegura que «no conocemos los diseños de las obras civiles ni los trayectos de los arroyos de La Felicidad (calle 47); carrera 21 (que descarga sus aguas sobre el famoso arroyo de Rebolo), ni el de la calle 76».
Hombre, Rafa, usted que es un hombre decente, educado y bien criado por allá en tierras sucreñas, lo correcto de un funcionario elegante es que, de primera mano, hubiese enviado a la SIA esos diseños. Recuerde que esa asociación tiene el carácter de consultora, y aunque carece de autoridad para modificar esos diseños, tratándose de un gremio que reúne a los mejores ingenieros del Atlántico, una sugerencia o recomendación de ellos, nunca sobra.
Otra vez los parquímetros en Barranquilla
En medio de felicitaciones mutuas, sonrisas y parabienes con el alcalde Alex Char de testigo en aquella inusual sesión extraordinaria con quórum completo, el Concejo de Barranquilla festejó de manera alborozada –digamos que hasta fuera de lo común porque Luis Zapata, que nunca se ríe, ese día no solo lo hizo, sino que cuando entró una cumbiamba al recinto fue el primer que sacó pareja a bailar- ¡Vainas de las emociones de los concejales! Porque ellos también son humanos.
La verdad que la historia de los parquímetros en Barranquilla –y en casi todas las ciudades del tercer mundo en donde se han establecido- tiene un manto de desgracia. Aquí en Barranquilla el entonces alcalde Humberto Caiaffa los estableció, con registradoras electrónicas para verificación de tiempo y pago en las zonas demarcadas para parquear.
Llego Guillo Hoenigsberg, su sucesor, y antes de calentar la silla de la Alcaldía, con una ‘mona’, se fue a destruir los medidores de los estacionamientos. Acabó con lo que él calificó de ‘negociado’ y de ‘embeleco’.
Ahora la historia se repite. En una ciudad de calles insuficientes para tanto carro que diariamente circula, oficializar los estacionamientos en estas vías estrechas es causar un mayor trauma a la ciudadanía. Esperemos a ver qué pasa. Miremos lo que ha ocurrido en otras latitudes y tomemos ejemplo.
Hasta la estatua bailó
Un amigo guazón, que de manera frecuente ‘guazapea’ para que se publique con más frecuencia esta columna, tuvo la amabilidad de enviar un curioso montaje en donde hasta la Estatua de la Libertad bailó cumbia con motivo de la visita de Santos a la Casa Blanca en Washington, en donde para envidia de sus acérrimos contradictores, fue recibido con todos los honores por el Presidente estadounidense Donald Trump. La centenaria, bella y gigantesca obra de arte está colocada desde 1886 (regalo de los franceses como homenaje por los 100 años de independencia de EU), en la isla de la Libertad, en la desembocadura del Río Hudson, al sur de la famosa isla neoyorquina de Manhattan
El pensamiento de Mujica

Durante cinco años José ‘Pepe’ Mujica desempeñó el más alto cargo que permite una de las democracias más sólidas de Latinoamérica, Uruguay. Fue su Presidente. Nunca se mudó a la lujosa mansión presidencial. Se mantuvo en su sencilla casita sin nada de lujo. No aceptó carros blindados. Siguió manejando su carrito modelo 1956.
Se hizo famoso por sus frases. Aquí, algunas de ellas:
«No soy pobre, soy sobrio, liviano de equipaje, vivir con lo justo para que las cosas no me roben la libertad».
A menudo se le dice «el presidente más pobre del mundo», aunque José Mujica asegura que no es pobre, que lo que hace es vivir como la mayor parte de los uruguayos que gobierna.
Vive en la misma casa de campo desde hace décadas, con su esposa, Lucía Topolansky, y su perra de tres patas, Manuela.
Su estilo de vida sencillo -pero no «austero», una palabra que le recuerda, dice, a los recortes sociales en Europa- despertó algunos recelos entre sus compatriotas al principio, cuando creían que su país sería una vergüenza por tener un presidente que viaja en un auto viejo, calza alpargatas y maneja un tractor.
Sin embargo, triunfó en el resto del mundo, donde aplaudieron su humildad. Sus discursos en Naciones Unidas o sus entrevistas con canales de todo el planeta se compartieron hasta la saciedad en redes sociales.
Mujica también parece haber conquistado a la mayor parte de los uruguayos, ya que se fue del gobierno con un 65% de aprobación, según un reciente sondeo de la firma Equipos Mori.
«No es bonito legalizar la marihuana, pero peor es regalar gente al narco. La única adicción saludable es la del amor».
Mejor es la ‘sopita en botella’
Tal vez todo cuanto relata este video no sea exacto. Algunas cosas serán ciertas. Otras tal vez no tanto. Lo importante es que quienes vean el video y escuchen la voz en off, analicen, reflexionen y saquen sus propias conclusiones. Pueden enviar sus comentarios a @BuhoColey
Paulina Vega, tan noble ella
A pesar de las discrepancias que tuvo con el magnate Donald Trump –hoy Presidente de los Estados Unidos, antes dueño de la franquicia de Miss Universo, además de señor todopoderoso de la industria de la construcción en el mundo-, Paulina asegura que los desencuentros se acabaron, y que ahora se saludan de lo más normal. Nada de extraño tiene que el desconcertante Trump la vincule a una de sus grandes empresas como relacionista pública o ejecutiva senior.
Lo que sí es cierto es que la hermosa Paulina está preparada para todo y con todos los méritos a su favor ha llevado bien puesta la corona como la mujer más bella del Mundo. Con mucha dignidad. ¡Y es producto % colombiano!.











