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Dos gardenias

Las flores de las que habló la compositora cubana de raza negra Isolina Carrillo, afloraron en mi pensar mientras veía Telecaribe.

Por: Efraín Peñate Rodríguez

Dos gardenias

Dos gardenias

Y la curiosa tendencia de “apresar” flores en mi mente después de ver esos programas de Telecaribes, es dada en que, según me explicó alguna vez una especialista en flores, las gardenias esparcen un delicioso aroma, siempre y cuando el cultivador aplique ciencia, delicadeza, concentración. Pero desfallecen, “esconden” su  aroma, para terminar desechas, decoloridas  y vueltas  polvo… para no decir otra  cosa, si se omite  la galanura, el buen trato.

Con toda la mejor intención me atrevo a sugerirle a la dirección de programación del Canal, que cite a  Urruchuto y Bertica, con ánimo de revisar lo que están ofreciendo al televidente como… “programa de fútbol”, porque eso que están mostrando en pantalla  no es. Es un “sainete”, que en otros animadores especializados en humor divertiría en forma excelente al televidente. Pero en estos momentos el fútbol que de por sí no esta siendo ni medianamente atractivo  con el Junior,  desvanece el interés de ser seguido por nuestra televisión regional, si  “la atracción” de los espacios en Telecaribe  está al parecer  orientada  a  “fascinar”  imitando un personaje estilo  “Clavillazo” («man») y “Doña Ramona” (“woman”).

Es cierto que en Colombia ha proliferado la oferta de programas de ese corte en todos los canales (al aire o por cable), con participación de grupos de  hablantes que nutren muy poco algún interés por seguirlos… O siquiera verlos ocasionalmente. Malísimos casi todos. Ninguno “invita” al hincha a ir al estadio. Agréguese a ello que las transmisiones en directo, mostrando el deplorable panorama de unas tribunas vacías, de hecho ahuyentan al consumidor.

Fútbol por tele

Fútbol por televisión 

Pero la moda de ofrecer el fútbol por televisión (hasta en el retrete del baño), apura al ocurrente dueño de esos medios a contratar lo  que venga… lo que sea. Observen los grupos de  “analistas” de esos programas de TV.  Hay uno llamado  Meluk, de rostro enjuto, identificándose con una pelota en medio de unos acompañantes con cara de alumnos de Kindergarden, incluida una mujer. Ninguno de esos espacios  “vende” una boleta para ir al estadio a ver fútbol.

Si yo  estuviera entre uno de los abnegados sostenedores de esta actividad, hubiera abordado el tema en Junta plena de la Dimayor, para encargar un estudio serio y coherente de este estado de cosas, en procura de devolverle al acto de ir al estadio a divertirse, una invitación   atractiva para disfrutar un rato de  solaz y esparcimiento sano.

Nada de “barras bravas”, “mienta madre”, banderas  con leyendas provocadoras,…etc… El Ministerio respectivo dentro del Estado, contiene una serie de normas reguladoras para el buen uso de los medios de comunicación.  Sugiero que se conforme una comisión con asesoría certificada, para actuar con la autoridad del Estado en los correctivos de esta “melaza” amarga que día a día, nos ha sido inyectada de odio a un pueblo de pide Paz.

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