Sobre los retos del nuevo gerente de Telecaribe y el tinte político que Jorge Cura le evitó. Y por otros lares, los retos de la Cámara de Comercio y de Lao Herrera, que no pudo ni hablar en el Concejo.
Por encima de los dimes y diretes que siempre surgen después de la elección de un funcionario por parte de una junta conformada por once personas con diversos intereses, criterios, perfiles profesionales y catadura moral, hay que admitir que Juan Manuel Buelvas Díaz era el mejor de los candidatos en el concurso y, sin duda – si lo dejan -, hará los cambios que Telecaribe requiere a gritos.
Se habla mucho de su vinculación política al partido Cambio Radical, concretamente al grupo Char, y la verdad es que Buelvas Díaz es un animal muy arisco (‘animal de monte, como el zaíno’, decía el abuelo de Juan Manuel allá en Corozal), para dejarse enlazar así de fácil por un grupo político.
Lo que ocurrió fue que, en cierta ocasión, Jorge Cura, se le había salido de las manos a sus jefes, los dueños del noticiero que se pasa por Telecaribe y el radial por Emisora Atlántico. Todo ello por hacerle caso a un mecenas que siempre le ha apoyado de manera firme para sus viajes al exterior y para sus cuñas y proyectos personales. Entonces, en uno de esos viajes, el entonces senador Arturo Char Chaljub llevó de la mano a Juan Manuel Buelvas a la productora del telenoticiero, para que fuera su nuevo gerente general y director del noticiero. Todo ello, por supuesto, con la anuencia del papá de Arturo, Fuad Char Abdala.
Pero Cura, haciendo uso de la habilidad que le proporcionan sus genes y sangre árabes, acudió a toda la turcamenta amiga de los Char y a dos de los mismos hermanos Char para lograr, finalmente, que revocaran el ‘golpe de estado’. Así se frustró, sin nacer, el vínculo de Buelvas Díaz al grupo Char. Es decir, nunca ha existido el tal vínculo.
¡A trabajar!
Desde luego, el nuevo gerente de Telecaribe deberá tener secretamente sus simpatías políticas. Al fin y al cabo se supone que vivimos en un país democrático. Pero lo importante ahora es que lo dejen trabajar.
Ha expresado en público y en privado que quiere poner su experiencia (que es envidiable), al servicio del Canal. Para ello requiere del apoyo, más que todo, del personal vinculado a Telecaribe que quiera trabajar por su rescate. Porque ya se escuchan internamente voces negativas. Amenazas y anónimos en proyecto. Eso no conduce a ninguna parte.
Lo más recomendable es que quien no se ajuste a los cambios porque se siente un mueble viejo, que se vaya. El televidente costeño y la Región se los agradecerá.
Cambio de tercio
Están pendiente dos cositas: la definición de la curul de Lao Herrera y la elección de la nueva junta de la Cámara de Comercio de Barranquilla.
Lo de la Cámara de Comercio es apremiante. Porque, como gremio fuerte y sólido debe recuperar un liderazgo capaz de frenar tanta amenaza que ha surgido en Barranquilla como una plaga cada vez más expandida. Ya ha penetrado en escenarios peligrosos, por el deterioro de la imagen misma de la ciudad.
En cuanto a la suerte del concejal Herrera, todo depende de lo que decidan los seis magistrados del Tribunal Administrativo del Atlántico. ¡Hombre, Lao, por las que estás pasando! Mejor te hubieras quedado tranquilito en tu ‘Habla Barranquilla’ en la emisora de don Roberto Esper. Él te lo advirtió: “mijos, no te metas en ese berenjenal, porque allá hay muchos caimanes que te destrozan, te ponen trampitas y tú caes como Juanbobo. Nunca te dejarán hablar, porque te dejarán para lo último. Y cuando, por fin te la vayan a dar, el presidente levanta la sesión por falta de cloro”.
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