No importa en que país sea, los niños siguen muriendo de hambre o por asesinatos.
Por: Melissa Ochoa
Por estos días muchos podrían creer que tras el caso de la muerte de Yuliana Samboní el tema del infanticidio y el feminicidio es un asunto meramente colombiano, pero no, no lo es, es un mal mundial, y no por eso carece de importancia, pasa en Colombia y hasta en la mayor potencia mundial desde cuando así lo anuncian los grandes medios de comunicación, Estados Unidos, y ante nuestros ojos, en las redes sociales como Facebook durante todo el año, incluso en navidad.
Sheri Ann Griffin , se quitó la vida el pasado 26 de Diciembre con un disparo en la boca, así, acabó con años de tortura tras un malogrado matrimonio con Tracy Alan Shermeyer, que no cumplió las expectativas del riesgo al que se aventuró al dejar su vida atrás en Carolina del Norte para terminar casada con un hombre alcohólico que la llevo a tomar no solo la decisión fatal de acabar con su vida para castigarlo, sino la de su pequeño hijo de tan solo un año de edad.

John, el unico hijo del fallido matrimonio de Sheri Shermeyer, murió asfixiado por su propia madre, que buscaba castigar a su padre con la muerte de los dos.
Eran las 10:52 de la mañana cuando una mujer afanada y cansada del abuso que asediaba su vida por años tras escuchar promesas que nunca se cumplieron se dejó llevar por la confidencia de Facebook, esa confidencia que parece casi anónima pero que ventila todos los problemas de un completo desconocido ante el mundo entero, para dejarle claro a su amigos y a todo el que llegará a su perfil para corroborar la verdad, que ella no podía más, que tenía verdaderas ganas de acabar con su vida con un disparo en la boca, y acto seguido, gracias a las investigaciones que adelanta la policía de Pensilvania, eso fue lo que hizo y lo que dijo que iba a hacer en su nota virtual suicida.
El cuerpo de Sheri fue encontrado dos horas después sobre su cama y junto al cuerpo asfixiado de su pequeño, los mensajes de auxilio de los usuarios de Facebook que ya no sirven de nada se suman al de los jueces virtuales que la condenan al infierno, <<lugar en el que ella misma dijo “espera no ver de nuevo a su marido”>>, y exaltan la vida del pequeño a ser recibido por las manos de Dios, algunos piden ayuda para el padre al que también piden entienda de una vez por todas las consecuencias de su vida y que busque ayuda profesional, sin embargo Sheri ya está muerta, y su hijo también, porque creía que aunque él era el malo, él era el que debía pagar de por vida, las victimas debían ser ella y su bebe, porque él tampoco merecía tener un hijo que llevara su nombre, él era un mal ser humano, decía la mujer en su nota sabiendo que por ser Facebook todos la verían y sabrían la verdad aunque fuera demasiado tarde.
Entonces el mal sorprendente del infanticidio se hace evidente nuevamente ante nuestras caras de libro abierto que que no dice nada frente a la fría pantalla de Facebook, o ante la mirada cómplice los espectadores de la terribles tragedias que hoy por hoy ocurren no ante nuestros ojos, sino frente a nuestras pantallas mientras fotografiamos a un niño encerrado en un coche mientras que un padre o un acudiente dejó abandonado para hacer la compra, con tal solo la compañía de su mascota (Pasa casi todos los días en Estados Unidos, pero el el ultimo caso viral en redes sociales ocurrió en Barranquilla, Colombia) muchas veces, los seres más leales con que cuentan nuestros niños, o los dejamos morir a golpes cuando escuchamos los gritos en la casa de al lado pero nadie se mete en eso porque «son cosas de familia»… y así, los niños siguen muriendo, en la capital colombiana, en los desiertos de la Guajira, en las calles desoladas y bombardeadas de Alepo en Syria, en las heladas aguas del mar mediterráneo y en la mayor potencia mundial, Estados unidos, donde en pleno siglo XXI una mujer aún queda a expensas de las manos de un borracho al que ha sido imposible contactar hasta el día de hoy.












