Edgar Perea desafiaba la psicología colectiva. Se constituyó en un mito popular. Hace parte de la cultura de masas.(Serie: Édgar Perea en ´blanco y negro ´)
Por: Francisco Figueroa Turcios
Édgar Perea Arias se constituyó en un fenómeno social. Murió para continuar viviendo en el corazón de los junioristas y en la historia del periodismo colombiano.
¿Édgar Perea desafiaba la psicología colectiva? ¿Se constituyó en un mito popular? ¿Hace parte de la cultura de masas? El sociólogo y catedrático de la Universidad Autónoma del Caribe, Guillermo Mejía, fórmula esos tres interrogantes para saber a ciencia cierta a cuál de esos fenómenos sociales perteneció ‘El Campeón’, como se le conocía al narrador.
«Para desentrañar su extrema popularidad podemos desde el lenguaje y análisis de contenido tener un acercamiento a ese fenómeno social que fue y es su figura, algunas de sus frases: ‘¡Junior, tu pápá!’, ‘Miren el espectáculo de un público preocupado’, ‘Junior es una tromba’, ‘Aún no ha nacido el que me calle y si nace no se cría’, ‘Soy más costeño que muchos que nacieron aquí’, ‘Qué me importa que hablen mal de mí, nunca entraré a sus clubes sociales’, ‘Le digo al pan, pan y al vino, vino. Nadie me manda a decir lo que tenga que decir’, ‘A esto hay que ponerle mística ovalada’, ‘Este tipo no es más que un arbitrucho’, ‘¿Me quieren quitar la pauta? Que la quiten, enseguida le meto a la competencia’, ‘Tengo el 99.99% de sintonía’, ‘Sigan siendo felices, Édgar les dice'», enumera Guillermo Mejía.
El veterano cronista deportivo, Chelo De Castro, considera que» Édgar Perea era un líder público con mucho agarré en la conciencia de muchas personas comunes y corrientes. Él llegó a Barranquilla procedente de Cartagena con un pobre bagaje deportivo. Lo que fuera más adelante su campo preferido para hacerse a un nombre y un prestigio deportivo. Fue un fenómeno social».
Eduardo Cepeda, comunicador social-periodista, reconoce que «con Édgar Perea, aprendimos a defender al Junior de la jauría cachaca. Cuando los árbitros comenzaban a meter su mano pelúa de inmediato se venía de director musical y se colocaba la batuta para dirigir el famoso corito celestial…árbitro hijueputa…árbitro hijueputa…».
«Édgar Perea nos enseñó que Junior es tú papá. Tenían que matarlo para poderle ganar. Con el Negro Perea el estadio Romelio Martínez se volvió una auténtica caldera del diablo y para colmo bautizó a las tribunas de Norte y sur como Vietnam y Corea, respectivamente. Con Perea desaparecieron los taitas y brujos porque con su ramita de tamarindo, interpretada por Juan Piña, espantaba los malos pensamientos y llamaba a la buena energía. Perea es Junior. Perea es Barranquilla», acota Cepeda.
El periodista Rainero Patiño, saca de sus entrañas el filósofo que todos tenemos escondido para señalar que «Le bajábamos el volumen al televisor y la voz del Campeón narrando retumbaba en los radios de las casas, estremecía el techo como un aguacero potente, como un trueno a medianoche,un eco omnipresente».
A su vez el periodista Jorge Sarmiento Figueroa, con estudios de especialización y maestría en Comunicación, resalta que «Edgar Perea es el símbolo de la oralidad de la cultura costeña. Gracias a sus narraciones deportivas la gente no necesitaba televisor ni ir al estadio para vivir como protagonista las acciones de un partido de fútbol, de béisbol o de una pelea de boxeo. Y es también el símbolo del héroe que lucha desde abajo, desde la marginalidad, y triunfa y se convierte en una especie de Robin Hood. Esas dos circunstancias combinadas hicieron que Perea pasara de ser locutor a candidato a la alcaldía, senador y diplomático. Todo esto hace parte de la idiosincrasia de una región donde la gente cree en el que le habla al oído con su mismo lenguaje y calor humano. Un ejemplo similar que lo confirma es el locutor Campo Elías Terán Dix, ya fallecido también, quien llegó a ser alcalde de Cartagena».
Barranquilla tiene la palabra
Barranquilla tiene un nuevo reto para demostrar el afecto por otro hijo adoptivo que se convirtió en un icono del periodismo en Colombia: Édgar Perea.
El ránking de sepelios con mayor asistencia realizados en Barranquilla lo lideran el cantautor Joe Arroyo (100 mil personas), el cantante vallenato Rafael Orozco (50 mil personas), el periodista deportivo Fabio Poveda Márquez (30 mil personas) y el kinesiólogo del Junior, Fernándo ‘Orejita’ Nuñez (20 mil personas).
Guillermo Mejía conceptúa que “el fenómeno de Joe Arroyo, Rafael Orozco, Fabio Poveda Márquez y Fernando ‘Orejita’ Núñez, se puede analizar desde el imaginario colectivo y la revitalización de la imagen de un personaje a través del deporte y la música. De tal manera que la cercanía afectiva del pueblo de Barranquilla hacia sus hijos, además que hacía parte directa o indirectamente de uno de los símbolos deportivos de gran trascendencia como lo es el Junior , impulsa el sentimiento popular”.
Con relación al número de personas que acompañarán a Édgar Perea a su morada final, Guillermo Mejía considera que «asistirán copiósamente como ocurrió con el Joe Arroyo, Rafael Orozco, Fabio Poveda y Fernando ‘Órejita’ Núñez. La anterior apreciación la argumento bajo los siguientes principios:
1. Es parte del alma popular barranquillera
2. Su inmensa calidad narrativa, compendio vocal-sonoro, y la emoción trasmitida en cada sílaba le hacen inigualable, irrepetible y único.
3. Era escuchado por un vendedor del mercado hasta por el gerente de una empresa.
4. Constituyó un fenómeno de masas fundamentado en el deporte, especialmente aquellos cuyos practicantes son de las barriadas mas sentidas.
5. Catapultado por los medios de comunicación el micrófono fue para Édgar Perea no solo un espejo, sino el sonoro encanto de la diatriba que tanto gustaba a sus oyentes
6. Su ironía, burla a los que criticaba y desacato al buen comportamiento radial, que le valieron sanciones del Ministerio, constituyeron un atractivo desbalance de gran respaldo popular
7. Como inventor de frases y salidas originales representa lo que el caribeño degusta desde una perspectiva socio-lingüística
8. Trascendió a la tv sin variar un ápice su personalidad locutiva
9. Su sensibilidad regional fue un estandarte mediático
10. Las relaciones con su entorno público eran amplias y sinceras hasta llegar a marcar a toda una generación de oyentes».
El interrogante a despejar: ¿Édgar Perea Arias cuántas personas aglutinará en su sepelio? Barranquilla tiene la palabra.















