Por Rafael Sarmiento Coley
Se dice que “no hay muerto malo”, porque nadie en su sano juicio se atrevería a hablar mal de quien acaba de fallecer. Por lo general, todo muerto, por malo que haya sido, ya en la tumba es digno de compasión.
Sin embargo, hay personas que en vida se ganan el cariño y la solidaridad de todos por su inmensa condición humana.
Ese es el caso de Nydia Quintero, ex primera dama de Colombia, quien estuvo casada con el entonces presidente Julio César Turbay Ayala.
Durante un mandato muy controvertido por sus graves errores —como la implementación del temido Estatuto de Seguridad, que convirtió a Colombia en un Estado prácticamente paramilitar— Nydia fue el rostro humano de ese gobierno. Dicho estatuto restringía libertades y otorgaba a las Fuerzas Militares un poder desmedido para reprimir la protesta y perseguir cualquier disidencia, aplicando métodos dictatoriales como la captura y tortura de sospechosos.
Desde el principio, Nydia Quintero percibió el horror de estas medidas y las rechazó tajantemente. Como mujer sensible y con gran sentido social, decidió actuar. Así nació la Fundación Solidaridad por Colombia, un espacio creado para ayudar a la sociedad civil más vulnerable, víctima de la represión liderada por el temible general Luis Carlos Camacho Leyva.
Cuando salvó a Gabo
En ese contexto, ser cercano a países o personas vinculadas al socialismo era considerado una amenaza para la democracia.
Fue lo que le ocurrió a Gabriel García Márquez, quien en sus recorridos como periodista había visitado Cuba y países de la extinta URSS. No porque fuera comunista, sino porque era un ciudadano universal que se ubicaba por encima del prejuicio ideológico.
Nydia, gran lectora y alma generosa, entendió quién era verdaderamente Gabo. Cuando se enteró de la trampa que buscaba capturarlo y someterlo al Estatuto de Seguridad, no dudó en actuar.
Habló con la embajadora de México en Colombia, María Antonia Santos, para proteger a García Márquez y facilitar su salida del país. Así fue como el 25 de marzo de 1981, Gabo y su esposa, Mercedes Barcha, partieron de Colombia en un vuelo de Aeroméxico, gracias a la intervención decisiva de Nydia Quintero.
Una vida marcada por el dolor y la fortaleza

A pesar de las infidelidades públicas de Turbay Ayala —célebre por frases como “hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones” sin aclarar cuáles eran esas proporciones— Nydia soportó la carga hasta que finalmente se divorció en 1986.
Más tarde se casó con el dirigente político vallecaucano Gustavo Balcázar Monzón.
La vida le presentó pruebas aún más duras. En 1991, su hija, la periodista Diana Turbay Quintero, fue secuestrada y asesinada por orden de Pablo Escobar. Años más tarde, ya en frágil estado de salud, Nydia enfrentó el doloroso atentado contra su nieto, el político Miguel Uribe Turbay.
Su legado

Nydia Quintero nació en Neiva, el 22 de octubre de 1931, y falleció en Bogotá, el lunes 30 de junio de 2025, a los 93 años.
Su vida fue un testimonio de valentía, sensibilidad y compromiso social. Su obra más recordada, la Fundación Solidaridad por Colombia, impactó la vida de miles de personas vulnerables.
Hoy, su legado vive en la memoria de millones de colombianos y en el corazón de su familia, que sigue recibiendo la solidaridad del pueblo, especialmente en torno a su nieto Miguel.
Gabo fue alertado por Nydia Quintero de Turbay sobre un plan estatal para detenerlo durante el gobierno de Turbay Ayala – crédito Colprensa/AdobeStock











