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El Dane, el horrible disfraz de las estadísticas colombianas

El escritor Jorge Guebely, PhD en Literatura, afirma en esta columna: «el termómetro es un aparato cuyas cifras tienden a la verdad; el Dane es un aparato político con tendencia a la mentira». Análisis recomendado.

Por Jorge Guebely

Jorge Guebely

Jorge Guebely

Si la sensación térmica puede ser de 30° cuando el termómetro marca 25°, la sensación de desempleo puede llegar al 40% cuando el DANE afirma que es del 9.3%. ‘Hay un problema de desempleo — en Colombia— disfrazado que debe ser de 40%’, afirma Jan Kregel, investigador universitario de Norteamérica. También hay otra sensación: el DANE opera como un calanchín estatal. Los gobiernos lo utilizan para maquillar cifras. Según César Augusto Caballero, Uribe lo presionó para no publicar datos sobre víctimas.

Resulta increíble que el desempleo se halle en el 9.3%. Basta mirar el país para confirmar el error de ese guarismo. Las calles abundan en mendigos e indigentes. Los puentes de quebradas y avenidas son residencias de familias excluidas. Proliferan los barrios marginales en grandes y medianas ciudades. La prostitución infantil y otros negocios infames proliferan en todo el país. Los colegios se llenan de estudiantes hambrientos, armados, consumiendo drogas, alimentando el negocio del microtráfico, fuente de empleo prohibido. Colombia se derrumba y el desempleo la socaba. El desempleo destruye cualquier moral y cualquier país.

raspao y daneImposible creerle al Dane si la extorsión, fuente real de terrorismo, alcanza altísimos índices en algunas ciudades colombianas. Y el espacio público — semáforos y andenes— está atestado de negocios absurdos. Son frecuentes los horrendos espectáculos de fleteos, atracos, cosquilleos y toda la gama de delincuencia popular. Las guerrillas y los paramilitares existen, por diferentes razones, gracias a ese desempleo. La sensación de inseguridad lo mismo que el de las hambrunas está por encima del 42% que marca el ENSIN. Y la peor sensación: la ineptitud de una dirigencia política y económica, amangualada y corrupta, provoca todas las guerras internas. Las bacrim son también fuente de empleo prohibido.

Vergüenza debía embargar a los políticos colombianos con esa cifra de desempleo. Aun siendo verdad el 9.3%, es la más alta de la región. En su inmensa miopía, concentraron la economía nacional en la actividad minera y en la de servicio, dos sectores con pocos empleados. Es un desempleo estructural. Y, en su macabra sabiduría, aumentaron impuestos y obstáculos a los nacionales para crear empresas e hicieron lo contrario con las multinacionales. La política de siempre: enriquecer a las multinacionales y empobrecer a los nacionales. Pocas posibilidades existen de tener peor suerte.

Al termómetro hay que creerle su cifra, es un aparato tecnológico con tendencia a la verdad. Al Dane… no. Es un aparato político con tendencia a la mentira. No olvidar que todo político sobrevive gracias a sus mentiras disfrazadas de verdad. Horrible disfraz.

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