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El cuerpo humano se mueve para sobrevivir

Prueba a leer esta cháchara de Sergio Montoya, entrenador personal y de deportistas de alto rendimiento, y verás qué tan simple o complejo te mueves en la vida.

Por Sergio Montoya

[caption id="attachment_34478" align="alignright" width="406"]Sergio Montoya. Entrenador personal y de deportistas de alto rendimiento. Experto en Crossfit. Sergio Montoya. Coach de fitness.[/caption]

Imagina por un momento que eres una especie de robot. Tu cuerpo es tu “hardware”, incluyendo tu cerebro, que sería la computadora de la máquina y por lo tanto quien se encarga de controlarla. Todos sabemos que las computadoras funcionan gracias al software: un conjunto de programas, rutinas; algoritmos complejos que al ejecutarse hacen posible toda esa operación coordinada. En nuestro caso, y desde un punto de vista estrictamente biológico, a esto le llamamos Vida.

Piensa ahora en qué crees que encontrarías si buscaras cuál es el programa más básico que está grabado en esa computadora… ¿Ya? Seguramente encontraste términos como respirar, latir o pensar, o sentir, si tienes una visión un poco más holística del asunto.

¡Déjame ayudarte! La respuesta que buscas es Supervivencia. Cada una de las millones de células que conforman tu cuerpo está programada hasta lo más profundo de su núcleo para hacer lo que tenga que hacer para mantenerse con vida. El instinto más primario que define a un individuo de cualquier especie es el de continuar vivo. Primero conservar su propia vida, luego la de sus crías y por último la de su especie.

La única forma de asegurar esa condición de vida a lo largo del tiempo es mantener corriendo un “subprograma” llamado Evolución. Cada célula está preparada para aprender desde la experiencia cualquier estímulo que el entorno pueda mostrarle. Este aprendizaje es producto de la repetición. Pero de una repetición asociada a una sensación. Y es la repetición de esa asociación la que produce cambios en un organismo. Cambios que no son otra cosa que Adaptaciones al estímulo y que tarde o temprano se identifican, se memorizan, se mecanizan, se automatizan, se vuelven tu instinto… Comandos que cambian los programas. Estás creando cada día nuevos programas.

Es curioso pero esto explica muchas de las cosas que suceden en nuestro día a día. Si lo piensas bien seguro encontrarás ejemplos. ¿Te has preguntado por qué duermes siempre en la misma posición?, ¿por qué casi siempre usas el teléfono del mismo lado?, ¿por qué siempre se repiten los mismos dolores al ejercitarte?

El movimiento es una de las facetas más importantes del cuerpo humano, y por supuesto no escapa a toda esta condición. El nuevo conocimiento es supremamente poderoso. Tu biomecánica y tu postura cambian en función de los estímulos (movimientos y posiciones) que tú mismo le enseñas con la ejecución y la repetición. Esta es la explicación por la cual prácticas tales como Yoga son tan exitosas. Es por esto también que a menudo escuchamos de parte de referentes mundiales del Fitness frases como “salir de la zona de confort”,  “cambiar siempre la rutina”, y, yéndonos un poco más a lo técnico, el porqué de los resultados comprobados de conceptos como entrenamiento cruzado (cross-training) e intervalos de alta intensidad.

Básicamente es que, si repites el mismo estímulo, tu cuerpo no encontrará razones para cambiar su composición. Y por el contrario, al adentrarte en un programa de entrenamiento en el que la rutina sea el enemigo estarás alimentando la misma esencia de adaptación para la cual fue diseñado.

El cuerpo humano cuenta con innumerables e inimaginables formas de moverse, pero sea cual sea la combinación, se rige siempre por las leyes de la física, el espacio y tiempo en el que se mueve, y por un conjunto de patrones básicos de movimientos o Funciones (programas de tu software) que deben mezclarse y entrenarse en la mayor cantidad de dominios distintos posibles. Esta moderna perspectiva de funciones es la que da origen al nombre Entrenamiento Funcional, y no son otra cosa que los patrones con los que nos movemos en nuestra vida cotidiana: agacharnos, levantarnos, cambiar de posición en el espacio, empujar, rotar.

Hay disciplinas físicas que implican ceñirte con rigor a una rutina estricta para lograr resultados. La reflexión de hoy no pretende desestimar o ir en contra de prácticas tales como el fisiculturismo en los gimnasios convencionales. Lo que ocurre es que esos son casos de atletas con necesidades específicas, rutinas especializadas en causar, por ejemplo, hipertrofia.

Sin embargo, el 99% de la población tenemos necesidades de fitness muy distintas a esa. La vida misma exige cosas distintas. La vida cotidiana ocurre en otros dominios, con retos más disímiles, con libertad plena de movimiento.

Esta es una Cháchara en alianza con:

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