Entramos a las oficinas de esta agencia barranquillera para entender cómo lidera el marketing digital en nuestra región.
Por Jorge Mario Sarmiento Figueroa
Videos y fotos: Marlon Natera y Javier Conde Jr.
Afuera el calor golpea con fuerza. Son las 4:30 de la tarde y las brisas de agosto apenas suavizan la temperatura junto al río Magdalena. En el segundo piso de Lyd House, cruzando la Vía 40 de Barranquilla, muy cerca del Malecón del Río, el ambiente es muy distinto.
Unas 120 personas, casi todas menores de 30 años, trabajan al estilo Google: espacios abiertos se alternan con salas privadas, estudios de producción, laboratorios de diseño y desarrollo digital, rincones insonoros para pausas y reuniones espontáneas. Pantallas por doquier, café recién hecho, aire acondicionado a todo timbal y una estética que evoca el futurismo de finales de los años setenta completan un ambiente pensado para crear. Es la sede de Tucán.

Durante tres años consecutivos, la revista especializada P&M ha ubicado a esta agencia de marketing digital como número uno del Caribe colombiano por tamaño y liderazgo. Llama la atención que alcanzara ese liderazgo regional pocos años después de instalar su sede en Barranquilla, en 2018. Entramos a sus oficinas para conocer su visión.
Creatividad a la cabeza

La sede ocupa un antiguo astillero que en 2022 albergó la exposición Conexiones, del artista Andrés Ribón. Todavía permanece allí la enorme cabeza construida con las barras de hierro que caracterizan la obra del artista barranquillero, como un recordatorio de que la creatividad siempre ocupa el lugar que le corresponde.
Tucán gestiona desde aquí estrategias digitales para compañías nacionales e internacionales, como el Grupo Olímpica y el banco Serfinanza. En el primer piso funciona un estudio audiovisual construido exclusivamente para una de las marcas que acompaña la agencia.
Según cifras de Tucán, desde esta sede han desarrollado más de 1.500 proyectos digitales que hoy respaldan su posición de liderazgo en la región.
Un Tucán promiscuo
“Podría decirte que nosotros somos promiscuos”, expresa Juan Carlos Piñeros Castro, CEO de la agencia, apenas comienza la entrevista. Sonríe y hace una pausa intencionada para que la palabra resuene unos segundos en la sala. Luego nos explica cómo funciona para ellos el concepto de la innovación.
Sentado en su oficina del segundo piso, Piñeros hace un recorrido con la mirada por el equipo que trabaja frente a él y explica la frase:
“En promedio, las empresas invierten cerca del nueve por ciento de su presupuesto anual en innovación. Nosotros llegamos al veintidós por ciento. Nos la pasamos experimentando proyectos, ideas y tecnologías con promiscuidad. Nos gusta adelantarnos al mercado o adaptarnos más rápido”.
Esa necesidad permanente de adaptación fue precisamente la que inspiró el nombre de la agencia.
—El tucán representa muy bien al Caribe por su colorido y porque es un ave que sabe moverse y adaptarse.
Antes de recibirnos, Juan Carlos Piñeros sostuvo una reunión presencial con el estratega digital de uno de los grupos empresariales más grandes del mundo, de origen colombiano.
Un cachaco colorido
Cuando nuestro realizador audiovisual se acerca al CEO de Tucán para colocarle el micrófono, le dice con toda naturalidad:
—Señor Juan Carlos…
La respuesta llega de inmediato.
—No me vuelvas a llamar “señor”. Puedes decirme “cachaco”, si quieres… pero “señor”, no.
Luego sonríe, me mira y vuelve a dirigirse con picardía al realizador:
—¿Ni siquiera los aretes en mis orejas te hablan bien de mí?
La escena resume el cariz del personaje, en el que confluyen la actitud juvenil con la experticia que dan cerca de treinta años liderando equipos de mercadeo a nivel nacional.

Piñeros luce una camisa azul cielo estampada con tablas de surf y windsurf. Difícil asociarlo con la imagen tradicional de un presidente ejecutivo en el barrio Chapinero de Bogotá. En contraste con esa imagen, hoy proyecta el perfil de un emprendedor que en medio del éxito sigue apostando por una cultura donde las ideas, las acciones y el conocimiento ejercen el liderazgo por su propio peso.
El otro nivel desde Barranquilla
Juan Carlos Piñeros nació y creció en Bogotá. Hace parte de la generación que vio al cineasta George Lucas sorprender al mundo con la primera película de La Guerra de las Galaxias. Por eso no es extraño que hoy en las paredes de Tucán aparezcan referencias a la saga Star Wars. Hay figuras de colección, afiches y hasta un Darth Vader leyendo el periódico en uno de los baños.
Desde el año 2000, Piñeros inició proyectos empresariales en Bogotá con enfoque en el mercadeo. En 2017 se animó a emprender un nuevo destino con la decisión de instalarse en Barranquilla.
—En 2017 decidí partir cobijas con un socio de una agencia en Bogotá y pensé que era el momento de venir a Barranquilla. Esta ciudad siempre significó mucho para mí, porque de aquí es mi mamá.
“Cogerla suave no es flojera”
Para ilustrar cómo fue el cambio de la vida “cachaca” a la “caribe”, recuerda que, en la primera visita a uno de sus potenciales clientes en Barranquilla, “la directora ejecutiva de esa empresa me atendió veinte minutos y, de una, me dijo que sí, que nos contrataba. Eso en Bogotá me habría tomado tres meses y diez reuniones”. Y agrega:
—Entendí de inmediato que existe una diferencia enorme entre la flojera y “cogerla suave”. La gente aquí es muy pragmática. Me sentí feliz desde el principio.
Con el paso de los años, esa decisión terminó transformando no solo su empresa sino también su vida personal. Hoy incluso una de sus hijas, recién graduada del colegio, decidió hacer sus prácticas en uno de los proyectos de Tucán.
Se cierra el día
Son las 5:30 de la tarde cuando termina la entrevista. Piñeros decide hacernos un recorrido por las instalaciones, va saludando a cada integrante del equipo y explica el papel que desempeñan dentro de la agencia. Hay ingenieros, diseñadores, comunicadores, realizadores audiovisuales, estrategas, desarrolladores y hasta matemáticos trabajando en proyectos. Ya todos van cerrando sus actividades del día.
Cuando nos despedimos y salimos del edificio, nos vuelve a recibir el calor, que sigue intenso a pesar de que el sol se va ocultando. Resulta inevitable pensar que en el viejo astillero donde alguna vez se construyeron embarcaciones, hoy se crean estrategias de mercadeo digital, se hace analítica de datos y se estimula la innovación, con la visión experta de un cachaco que decidió adaptarse para volar en el Caribe con el colorido de un tucán.












