Esta enfermedad es menos peligrosa que el dengue, que ha estado con nosotros desde siempre. Ambas provienen de un mismo mosquito. La clave es no acumular agua ni basuras a la intemperie y saber identificar los síntomas.
Por Jorge Sarmiento Figueroa – Editor general
De nada sirven las fumigaciones, ni hay vacuna contra la picadura del mosquito Aedes. Si se previene su procreación, evitando tener albercas o recipientes de agua a la intemperie y no acumulando basuras en los patios y terrazas de las casas, es posible ganarle la pelea al chikunguña y al dengue. El objetivo es evitar que se multiplique y se convierta en un problema mayúsculo de salud pública. Como ya se tienen varios casos detectados e incluso una víctima, el siguiente paso es saber identificar desde nuestros propios hogares los síntomas de la enfermedad, para reaccionar con prontitud y llevar al paciente a un centro médico.
Estas son las dos conclusiones más importantes a las que se llegó este viernes 26 de septiembre en la presentación en Barranquilla del Plan nacional de preparación y respuesta ante el chikunguña, organizado por el ministerio de Salud y la secretaría de Salud distrital, y realizado en la Casa de eventos de la Universidad Autónoma del Caribe.
Barranquilla es la tercera ciudad de Colombia en recibir información del plan. El ministerio ya lo presentó en Bogotá y Cali. Luego viene Cúcuta. Estos eventos están dirigidos a la comunidad médica de cada ciudad.

Alma Solano, secretaria de Salud distrital, durante su exposición. Detrás la mesa de expertos convocados por su despacho.
«Le estamos dando herramientas a los médicos y enfermeros para que hagan con precisión los diagnósticos diferenciales de la enfermedad y nos ayuden a trabajar más efectivamente», explicó la secretaria de Salud, Alma Solano. Dirigiéndose a los periodistas, la doctora y máxima autoridad en Salud en la ciudad recordó que el virus proviene de la picadura del mismo mosquito del dengue, que ha vivido en nuestro ambiente tropical desde siempre. El nombre ‘Chikunguña’ genera alerta, pone a todo el mundo nervioso, es llamativo, se escucha como una enfermedad rara, pero es menos peligroso que el dengue. «¡El dengue mata!. En cambio el chikunguña tiene una baja tasa de mortalidad, casi nula. La clave es prevenir la procreación del mosquito y saber identificar los síntomas de una u otra enfermedad, para reaccionar», expresó Solano.
A la fecha se tienen identificados 27 casos sospechosos en Barranquilla, tres de esos confirmados (dos provenían de Venezuela y uno se halló en Soledad, Atlántico). Solo una bebé menor de un año de edad ha fallecido en Colombia a causa del virus. Murió hace dos semanas en Sincelejo, pero venía de Venezuela.
Es plan es simple, pero aplicarlo es muy importante
Si en los medios anuncian la noticia de que el ministerio de Salud está viajando a las ciudades a presentar el Plan nacional de respuesta al chikunguña, uno puede deducir que se trata un ataque frontal con armamento pesado de pesticidas y vacunaciones masivas. Pero la cosa es más simple y práctica de lo que suena. El plan no es otro que el mismo que se aplica para el dengue. La secretaria de Salud está realizando visitas casa a casa para identificar criaderos, eliminarlos y enseñarles a las personas a lavar sus albercas, que mantengan tapados los recipientes de agua, que no acumulen basura, y que sepan cómo identificar los síntomas del dengue y de la chikunguña. También se están haciendo jornadas pedagógicas en los colegios, con vigias estudiantiles que se encargan de cumplir las mismas buenas prácticas recomendadas a los hogares.

El pediatra infectólogo de República Dominicana, José Brea del Castillo, quien habló sobre detección, diagnóstico, manejo clínico y seguimiento de paciente con fiebre de chikunguña y dengue.
A la presentación del Plan en Barranquilla asistió el médico pediatra José Brea del Castillo. Es un avezado infectólogo con más de tres décadas de experiencia. Brea del Castillo es oriundo de República Dominicana, su país comparte con Haití la isla La Española, ubicada en el Caribe. «En República Dominicana somos ‘expertos coleccionistas’ del mosquito Aedes. Casi que los criamos por afición. Por eso tenemos tanto dengue y chikunguña. Si aquí en Barranquilla no previenen la reproducción del mosquito van a tener igual situación». Parece una ironía, pero el médico dominicano se expresa con seriedad. El experto argumenta que si tenemos los riesgos en nuestro entorno y no hacemos nada por evitarlos, deja de ser un problema de la medicina o del gobierno y se convierte en un problema de la propia comunidad. Aunque las enfermedades del dengue y del chikunguña no se transmiten de persona a persona, se suele tener esa falsa idea de contagio por la cantidad de casos que se pueden presentar en una misma casa o en un barrio. El doctor explicó en su conferencia que esto se debe a que el mosquito se mueve en el entorno en el que se cría y puede picar a varios a su alrededor, generando una epidemia.
Las cifras compartidas por Brea del Castillo impresionan: En Latinoamérica se estima que en la actualidad hay cerca de 600 mil casos identificados con dengue y chikunguña, de los cuales solo República Dominicana ha reportado 500 mil. Con semejante porcentaje de la problemática, su voz pesa. «Fui uno de los primeros médicos en denunciar la presencia del dengue en mi país y de pedir al gobierno que se hicieran campañas de salud pública para prevenir su propagación. Pero ahora me pongo del otro lado, del lado de la comunidad, y me dirijo a ella, porque de nada sirven las campañas si la gente no se compromete por su propio bien».
La Casa de eventos de la Universidad Autónoma del Caribe estaba llena, a tope, desde las 8 de la mañana cuando empezaron las exposiciones. No cabían más sillas. Los organizadores tuvieron que permitir el ingreso de más asistentes, así les tocara escuchar de pie durante varias horas las explicaciones de los expertos. A eso de las 10 y 30 de la mañana, cuando exponía la doctora Natalia Tolosa, especialista en epidemiología, de repente otra doctora que la escuchaba sentada entre las primeras filas alarmó a todos porque se puso rígida, empezó a temblar y a emitir un quejido ronco. Estaba convulsionando. De inmediato entró la brigada de emergencia, le abrieron un espacio entre el tumulto para hacerle más fácil la respiración y le dieron una pastilla prescrita para la catalepsia. A los pocos minutos se mejoró y la presentación continuó. La señora tenía que haberse tomado la pastilla antes de salir de su casa, pero sencillamente se le había olvidado. Fue una escena reveladora, una evidencia de que «en casa de herreros, cuchillos de palos», y fue al mismo tiempo un mensaje contundente sobre la importancia de tomar las medidas necesarias y cumplir las normas de sanidad desde los propios hogares para que las enfermedades y los virus no lleguen a niveles de emergencia pública.











