Por Maja Petersen
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Maja Petersen participó en el Carnaval de Barranquilla 2015 en una danza alegórica de África.[/caption]
Fue hace dos meses que tenía que dejar Barranquilla atrás para volver a Alemania. Fue hace diez meses que me enamoré de la ciudad. Mi quilla querida, ¡cómo te extraño!
Me hace falta el ambiente barranquillero, la alegría que se muestra en las sonrisas de la gente, los rayos del sol que sentía cada día en mi piel, los planes espontáneos, las pensamientos distintos que me inspiraron a abrir más la mente, la música que me acompañaba de día a día yendo en el bus, caminando por las calles, comiendo en los restaurantes o rumbeando en las discotecas, en la rueda de cumbia o en el Carnaval. Incluso los ‘manes’ que oí gritando por la calle para vender los aguacates y los taxistas que me contaron de sus vidas. Me hacen falta. Me fui con ganas de volver.
Barranquilla tiene sus rincones malucos. Pero ‘marica’, tiene una vaina ‘chévere’ que no se encuentra en cualquier lado.
Fue apenas ayer que repensé que también se puede disfrutar el ambiente en Alemania. Es verdad que Colombia es un país hermoso y es verdad que Alemania también lo es.
Ya empezó la primavera aquí, ya los días son largos y hasta las nueve de la noche y más los rayos finos del sol nos acompañan y no nos dejan ver el oscuro. El sol no desaparece de un momento al otro como lo vi en Colombia. El sol se queda sin prisa de partir, nos regala sus últimos rayos con generosidad y una tranquilidad relajada.
[gallery size="large" ids="31206,31205,31204,31203,31202"]En el campo se oyen las voces de los animales que nos dejan sentir su felicidad por la llegada de la primavera, las plantas que acaban de crecer floreciendo y que dominan el ambiente de la paz calmada del campo. El paisaje está bañado en una luz cálida que refresca la mente y calienta el alma.
La nostalgia se va y me siento bienvenida en mi país. Qué alegría fue disfrutar playa, mar, sol y brisa y qué alegría es disfrutar el calor después del frío. Aproveché el Caribe y aprovecho las estaciones.
Mi corazón ya no está dividido entre dos culturas, entre dos climas y dos ambientes. Me enriquecí.
Gracias Colombia por las puertas abiertas. Gracias Alemania por recibirme con los brazos abiertos.
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