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Adiós, Enrique Díaz, el juglar sabanero de ‘El rico cují’

A sus 69 años, falleció a causa de un paro cardiaco en la madrugada de este jueves, en Montería. Le tocó meterse en “La Caja Negra”. 

Por Rafael Sarmiento Coley, director

Lo más admirable no eran tanto su voz ni la destreza de sus dedos en el acordeón, el goce mayor de Enrique Díaz Tovar, quien este jueves falleció en Montería a los 69 años de edad, era ese inagotable ingenio, esa chispa, para ponerle el toque de humor, aún en momentos difícil como cuando el jefe paramilitar Rodrigo Mercado Pelufo, alias “Cadena”, le puso la pistola en la sien porque le faltó el respeto.

Enrique con su inmancable sombrero

Una de las últimas fotos que se le tomó al maestro Enrique Díaz, con su sombrero vueltiao en la habitación.

Enrique Díaz fue contratado por “Cadena” para que le fuera a animar su cumpleaños en la finca de ingrata recordación en donde el indolente antisocial hacía despedazar a sus víctimas y luego le tiraba las presas a una colección de caimanes que mantenía en un gigantesco jagüey.

 Su caso con Cadena

Retrechero, como siempre, el irremplazable juglar sabanero, le mando a decir con el mensajero que él sí iba, pero si le pagaban $10 millones. Cifra astronómica en ese tiempo. Mercado Pelufo le dijo que sí. Lo mandaron a buscar en una camioneta blindada, full aire acondicionado. Le entregaron un bolso con la plata.

Enrique y latecnología

El Enrique Díaz de sus comienzos, recientemente reciclado en Youtube.

Empezó la parranda. El cumplimentado le pidió a Enrique que lo complaciera, con la canción inaugural de la parranda, “El rico cují”. Enrique lo complació. Cuando ya Cadena estaba borracho llamó a Enrique Díaz. “¡Siéntese aquí a mi lado!. Y que se vengan los demás músicos aquí cerquita. Tóqueme cinco veces seguidas “El rico cují”. Terminaron las cinco versiones repetidas. “Ahora tóqueme 10 veces más la misma”.

Entonces al negro Enrique se le voló la piedra: “Vea compa, usted puede ser muy Cadena y tener mucha plata y muchos matones a su servicio, pero yo no sigo de payaso toda la noche con el mismo sonsonete. Y tome su plata. No he sacado de esos fajos ni un peso”. Le tiró la plata en las piernas de Mercado Pelufo. Y éste se llenó tanto de rabia, que de un brinco sacó su pistola automática y se la puso a Enrique en la sien. Todos quedaron mudos. Todos pensaron que Enrique estaba muerto. Cadena respiró profundo. “Negro H.P. no te mato aquí mismo pa´que respetes, porque no quiero ensuciarme las manos con un músico, ¡vete de aquí antes de que me arrepienta!”. Y le ordenó a sus secuaces que los sacaran a la carretera y los dejaran en la vía. Los llevaron en un campero destartalado.

El rico cují, de Enrique Díaz

La historia de «Alicia Adorada»

En una ocasión, en el teatro Amira de la Rosa de Barranquilla lleno hasta en los pasillos, se le hizo un homenaje. Cada vez que el presentador Balmer Sajona anunciaba al maestro y decía la canción a interpretar, de en medio del teatro un tipo gritaba “Enrique, tócame Alicia Adorada”. Así se la pasó durante todo el show. Hasta cuando Enrique no se aguantó y le dijo en el micrófono: “mira mijo, si Alicia Adorada no se la sabía bien ni siquiera Juancho Polo (el autor de la canción), ahora me la voy a saber yo”.

Quique Díaz

Como buen músico sabanero, tocaba los bajos a la perfección.

Estaba en una verbena y lo fueron a buscar urgente porque su mejor amigo, su compadre de todas sus parrandas, había muerto. Llegó y encontró a la viuda dando alaridos y se le tiró en los brazos de su compadre, en medio de sus quejidos le dijo: “¡Ay compadrito, ¿usted cree que el alma bendita de mi marido ya se encuentre a la diestra de Dios Padre allá en el cielo?”.

Enrique se zafó un tanto de su comadre y le espetó: “lo que le puedo responder, comadre, es que allá todavía no han podido llegar ni los gringos con sus cohetes, mucho menos mi compadre en ese cajón de palo”.

Se puso el delantal

Ese era el Enrique Díaz auténtico. Poco conocido por el común. Como el día que se aburrió de las cantaletas de su mujer porque siempre se perdía los fines de semana y hasta a mitad de semana, los hijos no lo veían, ella no podía ni acariciarlo.

Un día Enrique se levantó a las tres de la madrugada, puso sus cinco acordeones al lado de la cama del lado de su mujer, y se fue para la cocina, se puso un delantal, unas chancletas, barrió, prendió la estufa, hizo el café, cocinó la yuca. A las cinco cuando se levanta la mujer y se va de boca contra los acordeones y va a la cocina y encuentra a Enrique lavando platos. Le pregunta, sorprendida, “¡ajá! ¿Y esto qué es?”. Enrique le respondió: “es que desde hoy, yo me quedo de amo de casa, y tú te vas a tocar para el sostenimiento de la casa”.

Empezó a enfermarse

Hace meses se encontraba en un delicado estado de salud, hasta cuando le llegó el día, como decía él, jocosamente “a todos nos llega el día de ponernos la piyama de palo”.

Falleció a sus 69 años de edad. Se va uno de los últimos juglares de las sabanas del Bolívar Grande, que comprende Sucre, Córdoba y Bolívar.  Su música era sabanera, de un sonido hondo, de una letra sencilla, sin tanta poesía ni palabras rebuscadas en el diccionario. Estaba clasificado, arbitrariamente, como juglar de la música vallenata.

Enrique Díaz Tovar, conocido en el mundo musical como ‘’El Tigre de Maríalabaja’, por ser nativo de esa región del norte del departamento de Bolívar (aquí también hay un misterio, como en todas las cosas de Enroque Díaz. Él nació en el corregimiento de Paraíso, en la época en que era jurisdicción del municipio de San Jacinto. Cuando María La Baja alcanzó la categoría de municipio, se trajo a Paraíso como uno de sus tantos corregimientos. Por eso este juglar tiene tres patrias chicas: Paraíso, San Jacinto y María La Baja, ¡ah! y una cuarta, Planeta Rica, que también lo reclama como hijo propio por haber vivido en los últimos 30 o más años allí). En todo caso, fue todo un personaje. Exigente y complicado como ninguno. “Vea compa, si me van a dar ron, que no sea chirinchi, Old Parr o nada”.

Dueño de una riqueza musical que se apaga, Díaz fue internado en la clínica Imat de la capital cordobesa desde principios de semana con serios quebrantos de salud. El cuadro clínico se complicó este jueves y a las 2:15 de la madrugada se conoció la noticia de su fallecimiento.

Enrique Díaz tenía un estilo único para interpretar sus temas musicales con letras que reflejaban la cotidianidad del hombre del Caribe, especialmente de las sabanas de Bolívar, Córdoba y Sucre.

Temas como ‘La caja negra´ (el tema que lo hizo famoso, por lo cual todos creían que era de su autoría. No. El autor es Rafael Valencia), ‘El rico cují’ y ‘La muerte viene a caballo’ inmortalizaron la vida musical de Díaz, quien también se caracterizó por su estilo jocoso pero a la vez serio en el hablar.

La caja negra, interpretación de Enrique Díaz

Díaz se presentó varias veces a concursar al Festival de la Leyenda Vallenata, y aunque no logró coronarse rey sus interpretaciones en la tarima lo hicieron merecedor de reconocimientos.

Era admirado por reconocidos personajes del mundo vallenato como Poncho Zuleta y la desaparecida Consuelo Araújo.
El juglar nació el 3 de abril de 1945 en Maríalabaja (Bolívar); sin embargo, su estilo parrandero lo llevó por varias poblaciones del Caribe, incluyendo Sincelejo, Buenavista y Planeta Rica en Córdoba, donde estaba residenciado actualmente. El cuerpo sin vida del juglar es velado en su casa de ese municipio y su sepelio está previsto para el próximo sábado.

El juglar falleció víctima de cáncer. Díaz Tovar estuvo varios días en cuidados especiales de la clínica Imat, y este jueves  a las 2 de la mañana se anunció su muerte. El sepelio del maestro se realizará en el municipio de Planeta Rica (Córdoba), donde vivía con su esposa e hijos desde hacia varios años.

Enrique Díaz era muy reconocido por temas como La Caja Negra y el Rico Cují, en las que se habla de la filosofía del campesino sabanero (de Córdoba y Sucre) acerca de los estilos de vida y las cosas que realmente deben considerarse importantes; por ejemplo en La Caja Negra aconseja que al hombre que trabaja y bebe lo dejen gozar la vida, porque lo que haya gozado es lo único que se lleva cuando muere.

Enrique Díaz también fue famoso por anécdotas como la que vivió cuando fue a Barranquilla y terminó siendo víctima de los ladrones, minutos después en una entrevista de televisión le mandó un mensaje agresivo a los ladrones. Decía que no ensayaba para no tocar gratis y cuando era presentado como todo un juglar, en los eventos, le decía al presentador que se dejara de «factedas (pendejadas) que él había ido era a tocar y cantar».

Este martes murió, también en Montería,  el reconocido artesano Medardo de Jesús Suárez, considerado embajador del sombrero vueltiao ante el mundo, con lo que en menos de una semana han muerto en Córdoba dos importantes personajes de la cultura Caribe.

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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