
Faltaban dos días para el combate de ´Kid Pambelé y Chang Kil- Lee, programado para el sábado 2 de marzo de 1974 en la plaza de Toros Cartagena de Indias.
Juan Gossaín, que fungía como jefe de redacción de la revista Cromos durante una semana se radicó en la Capital de Bolívar para escudriñar historias desconocidas la vida Antonio Cervantes.
Hace diez años (1964), arrastrando una pantuflas de caucho porque no tenía dinero para comprarse un par de zapatos, Antonio Cervantes, vendía cigarrillos de contrabando por las calles de Cartagena. En esa época, y a causa de las benditas pantuflas, los emboladores del Camellón de los Mártires lo llamaban ´Chancleta´. A él nunca le gustó el apodo debido a que- en el fondo- se trataba de una burla a su pobreza.
Pero menos todavía le gustaba que un policía lo estuviera persiguiéndolo para quitarle los cartones de cigarrillos. El peor de todos era un policía antioqueño, de apellido Castro, que cuando sentía ganas de fumar mandaba a comprar un paquete de cigarrillos donde ´Chancleta´. Castro se escondía entre los arbustos del parque del cementerio, y cuando su mensajero se disponía a pagar el paquete de cigarrillo, el policía entraba en escena para combatir el contrabando a nombre de la autoridad .´ Chancleta´… escapaba como alma que lleva el diablo. De esa manera, enviando un mensaje distinto, el policía Castro fumó cigarrillos gratuitamente mientras que Antonio Cervantes vivió en Cartagena.

Son recuerdos de otras épocas. Otros tiempos. Ahora, Antonio no usa pantuflas, sino unos zapatos italianos de dos colores que le costaron cincuenta dólares en Panamá, y lo policía esta vez no lo persiguen para quitarle los paquetes de cigarrillos de contrabando, sino para pedirle autógrafos, recuerda Juan Gossaín.











