Cinco composiciones musicales del Juglar de los Montes de María son dedicados a los gallos finos. El Cordobés, es una de las canciones emblemáticas.
Por: Francisco Figueroa Turcios

Adolfo Pacheco, pasión por los gallos finos
Miguel Pacheco Blanco, padre de Adolfo Pacheco Anillo, trabajaba con Rafael Matera, quien era un próspero comerciante de San Jacinto, Bolívar quien tenia una fabrica de productos lácteos, hielo y helados. Además, Matera era ganadero y cultivador de tabaco que exportaba a Europa.
Adolfo, le tocaba ir todos los días a la fabrica a llevarle el desayuno y más tarde el almuerzo a su padre. Al lado de la fabrica, Rafael Matera tenía una importante cría de gallos finos.
«Desde los tres años de edad mi padre, Miguel Pacheco me llevaba a la fabrica de lácteos para que lo acompañara en sus turnos. Cuando tenía ocho años me tocaba llevarle primero el desayuno, porque él debía madrugar para ir a trabajar y luego el almuerzo.
Rafael Matera tenia la cría de gallos finos al lado de la fabrica. Mientras mi papá desayunaba o almorzaba, yo aprovechaba para irme a observar los gallos. Marco Pinedo que tenía a su cargo el cuidado de los gallos, al verme mi interés por los gallos, el día que menos pensaba me preguntó:¿ muchacho, si te quería tener un pollo fino ? Sin dudarlo un segundo le respondí afirmativamente. Allí comenzó mi amistad con Marco. Cada vez que podía me regalaba un pollo. Así le fui tomando pasión a los gallos finos. Y gracias a Marco Pinedo, tuve mis propios gallos finos . » recuerda Adolfo Pacheco Anillo sobre su pasión por los gallos finos.

Adolfo Pacheco, primero es gallero, luego compositor
José Domingo Rodríguez y José Luis Salcedo dos amigos de infancia de Adolfo Pacheco, también eran amantes a los gallos finos fue otro detonante para que el juglar de los Montes de María se apasionara más por estos amimales.
» Con José Domingo Rodríguez y José Luis Salcedo nos reuníamos hablar de gallos. Como la casa de José Luis, quedaba al lado de la gallera, al principio nos asomábamos por la ventana de la casa de él a ver las peleas de gallos finos. Más tarde, pasamos de simple espectadores desde la ventana a colarnos para ver las peleas de gallos» anota Adolfo Pacheco sobre como fueron sus primeras experiencias con las riñas de gallos.
Lo que más le impactó a Adolfo Pacheco de los gallos finos que los veía como una saeta. «Los gallos finos, tiene belleza y carácter. Siempre están en plan de pelea. Son briosos, picadores y activos» reseña Adolfo sobre el perfil de los gallos finos que tanto le apasionan.
El cordobés, gran éxito

Adolfo Pacheco, pasión por los gallos finos
Adolfo Rafael Pacheco Anillo nació en el municipio de San Jacinto, Bolívar el 08 de Agosto de 1940. Él tiene claro que primero es gallero, luego compositor. Con apenas 23 años de edad, había cimentado una fuerte relación con la música y con los gallos.
De las cinco composiciones dedicadas a los gallos finos, sin duda que uno de los temas más emblemáticos es el Cordobés. Esta composición dedicada al gallo ‘pinto blanco’ que le regaló Nabo Cogollo Guzmán de Cereté (Córdoba).
«Ya está listo el pollo de la cuerda sabanera/
Para el año entrante cuando haya concentración.
Porque ya Nabo me mandó/ un pinto blanco de costeña/
de los que ensucian las espuelas / cuando pican al contendor (bis).
Tiene bella estampa, brioso pico estirador/ como son los gallos y pollos de Cereté.
Tiene bella estampa y tiene bella estampa y tiene bella estampa brioso pico estirador/ como son los gallos y pollos de Cereté.
Y yo lo puse «El Cordobés /Nabo Cogollo bien lo suave/
que cuando pica a un pata suave».
El primer tema relacionado con el mundo de los gallos finos que compuso Adolfo Pacheco, fue El Anapista, dedicado al gallo que le obsequió Nicanor Vega del Difícil (Magdalena). Luego hizo «El Gallo Mono», dedicado a Andrés Landero.
Más tarde compuso el tema «El Caballero Noble», inspirado en el gallo que le dio Nicalás Badrán Castro de Cartagena.
«Yo me puse a contemplar los gallos mio y medité/ que una de las maravillas es la amistad.
Uno me lo dio Darío en Valledupar/ y el otro Nicolás Babrán en Magangué.
El gallo vanidad, un orgullo, una pasión / símbolo de luchar frente a frente y con honor/
y yo califico a Darío Pavajeau/ como un caballero noble en la amistad .
Y otro que a mí me aprecia Nicclás/ por la hermosura de gallo que me dio».
La quinta composición de Adolfo Pacheco dedicada a los gallos finos tiene como título ´El Padrino´, inspirado en el gallo Camagüey que le regaló ´Pachin´ Quiroz Díaz de Corozal (Sucre).
«Arturo Prada, barranquillero/ Por fin te presento un buen gallo fino (Bis).
El Camagüey que me dio Pachin/ Que por mañoso lo puse El Padrino (Bis).
Vino del Desastre de Corozal/ de la fama de Simón Pérez.
Hay Palomino, mi gallo puede hacer una riña espectacular/
Que se alisten y que lo esperen en la Feria de Valledupar.
Adolfo Pacheco Anillo, tiene actualmente 120 gallos finos en su finca en San Jacinto. Sin duda, los gallos finos su gran pasión.











