Los momentos de triunfo suelen ser la punta del iceberg que se muestra espléndido y brillante sobre el mar de los aplausos. Bajo la superficie vive el cuerpo grande de trabajo, fe, humildad y generosa dedicación con la que el éxito se fundamenta.
Por Jorge Sarmiento Figueroa
Para que nuestro director Rafael Sarmiento Coley pudiera escribir con maestra picardía la historia del Festival de Orquestas del Carnaval de Barranquilla, crónica con la cual ganó el Premio Promigas a la Mejor Crónica del Carnaval ‘Ernesto McCausland Sojo’ 2019, tuvo que repasar y apretar 50 años de historia, y revivir él mismo aquellas escenas fundacionales en las que fue testigo de primer orden. El resultado fue un texto que une de cabo a rabo ese medio siglo de Festival de Orquestas, sin que se sienta como un robotizado compendio histórico y sea más bien una crónica jacarandosa para ser leída en clave de merecumbé.
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Con esa misma alegría y pasmosa sencillez, Omar Figueroa Turcios, el caricaturista e ilustrador colombiano más premiado a nivel internacional, agregó en 2019 cuatro nuevas distinciones a su extenso palmarés, ganando en Egipto, Brasil, Italia y China. En sus propuestas sobresale la ausencia de adornos, su arte se libra de la rimbombancia, opta por un minimalismo que puede confundir al ojo inexperto y hacerlo sentir que, eso que ve, cualquiera puede hacerlo. «Ese es el secreto, que lo difícil se vuelva sencillo», me dijo Turcios un día queriendo enseñarme la alquimia de su oficio.
Y sí: uno ve a Lao Tse sobre el lomo del búfalo y, de repente, el filósofo por la magia de Turcios se convierte en cómodas almohadas sobre el rumiante, al que incluso los cachos se le vuelven acolchados en el trazo turciano. Comprende uno que el jurado de ese Premio encontró a través de Turcios la versión más fiel de la filosofía del Tao.
Turcios, quien nos enseña que para poder ganar hay que arriesgarse tantas veces como es posible y necesario, al final entrega a nuestras retinas la punta del iceberg de todo su trabajo. En el papel está todo, pero solo vemos el dibujo.
Esa misma consigna la encontramos más adelante, el 14 de noviembre de 2019, cuando Jairo Castro Acosta, oriundo del corregimiento de Santiago Apóstol, en el Departamento de Sucre, se montó por primera vez en avión para recibir en Bogotá el Premio Nacional de Periodismo Digital KienyKe en la categoría de Crónica, por un trabajo que le tomó meses de investigación y varias travesías entre ciénagas y zapales.
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Yo mismo me veo absorto, incrédulo, mientras celebro con mi familia y amigos la llegada al mundo de mi libro de poesía Mi último refugio, cuya edición fue posible gracias al Premio de poesía que obtuve este año en la convocatoria del Portafolio de Estímulos de la Secretaría de Cultura de Barranquilla.
Todo parece un día, un momento, un instante, hace falta pellizcarse para recordar, para retomar consciencia de que todo triunfo es una montaña mucho más alta que su propia cúspide.
Que lo digan Francisco Figueroa Turcios y Rafael Sarmiento Figueroa, que este año culminaron una década de ires y venires entre Barranquilla y Maracaibo, superando los escollos políticos, sociales, económicos y de otras índoles para honrar una Maestría en Comunicación que en principio sólo tomaría dos años.
O que lo cuenten Cristian Andrés Ibáñez y Jorge Bolaños Turcios, que cada semana se internan en el extremo olvidado de Barranquilla, en el centro de resocialización de adolescentes infractores El Oasis, para liderar a los jóvenes en la producción de contenidos sonoros basados en el espíritu de perdón, reparación y reconciliación. Lo que se escucha de ese trabajo en ese centro bautizado con el metafórico nombre de El Oasis son minutos que condensan horas y días de amor puro por el ser humano y el oficio de contar historias.
Todo parece sencillo mientras lo recorremos en pocas líneas. Tan fácil como ver la nariz roja de un payaso y de inmediato reírnos. De esto saben mucho los payasos Lucas Clown, Monedita, Babú-Wasaba, Tony Show, Mario-Netas con Viento Recio, La Peluda, Carcajadas Show y toda la banda de artistas que bajo la dirección de Luis Castañeda, la producción de Betsabé Henao y el apoyo de las organizaciones Arro’conMango y Proscenio Teatro han hecho durante seis años el Festival de Circo del Caribe Nariz Roja, un encuentro internacional de artistas circenses que en menos de una semana resume en el color de su nariz el arduo trabajo anual. Todas esas jornadas del Festicirco Nariz Roja de 2019 las contamos en La Cháchara gracias a la colaboración en equipo de varias personas y medios alternativos, como Frecuencia Alternativa, Onda Juvenil de Malambo y el Periódico El Punto de la Universidad del Norte. En la labor estuvieron los talentos y capacidades de Rafael Sarmiento Coley, Nira Figueroa Turcios, Gerson Bruges, Nátaly Acosta Guzmán, Gian David Sánchez, Eilyn Acosta Guzmán, David Britton y su equipo, Steven Restrepo, Jerson Cerpa, Dustin Domínguez y Jorge Sarmiento Figueroa.
Punto y aparte de esa masa congelada, que es la foto de la victoria, merece Nira Figueroa Turcios, una gerente líder cuyos pasos y miradas solventan el camino sobre el cual andan y vuelan todos los demás talentos en La Cháchara. «Es la mejor coequipera y mi polo a Tierra», suele decir de ella nuestro director, Rafael Sarmiento Coley, quien hace cuarenta años emprendió con ella ese rumbo profundo del cual muchos talentos y visiones nos hemos servido para emprender nuestro destino.
Ese destino en este año que se va nos ha dejado sendos triunfos, lo despedimos con gratitud con la consciencia de descansar a plenitud para seguir andando.












