España celebraba ayer el Día de la Hispanidad, o también conocido como la Fiesta Nacional de España. Sin embargo, son muchos los que piensan que el 12 de octubre “no hay nada que celebrar”.
Escrito por Paula Romero González @lun_vodevil
Ilustración: Omar Figueroa Turcios
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Señales de humor/ Caricatura de Omar Turcios[/caption]
Fue tal día como el de ayer, pero hace quinientos veintiún años, cuando tres carabelas: la Pinta, la Niña y la Santa María, comandada por Colón, llegaron a América en un intento de alcanzar Asia por la ruta occidental.
Aquello supuso el inicio del gran imperio festejado a costa de un genocidio denominado ‘colonización’ donde “jamás se pondría el sol”, dicho por el propio Rey Carlos I de España.
Fue después del proceso de independencia de los países hispanoamericanos en el siglo XIX, cuando comienza a celebrarse ese día como uno de los más gloriosos de la Madre Patria. Al principio se denominó ‘Día de la Raza’ aunque fue sustituido durante la II República española por el ‘Día de la Hispanidad’, y se generalizó posteriormente durante la dictadura de Francisco Franco hasta 1981, cuando se inscribe en la Constitución tras la restauración democrática.
La celebración del 12 de octubre se asumió como un símbolo de exaltación patriótica y triunfalismo español. Presidido por la Casa Real, cada año las calles de Madrid se llenan de su habitual desfile militar; desde la armada hasta las fuerzas aéreas esbozan su increíble despliegue armamentístico con espectáculos en el aire que finalizan con el aplauso de miles de españoles, ancianos y niños, orgullosos de la inversión que el Estado destina en Seguridad.
Una fiesta sin mucho por celebrar
Pero la festividad de este día siempre ha generado ciertas discrepancias, agudizadas desde que el país entró en crisis e incrementó su deuda. La precariedad laboral junto con el aumento de los despidos, las bajas salariales, la privatización de los sectores públicos como la educación o la sanidad, el dificultosos acceso a la vivienda, la emisión de contratos basuras o los escándalos de corrupción desde el sistema político ha fomentado que muchos jóvenes emigren hacia otros países y se esté produciendo una continuada fuga de cerebros.
Los destinos más demandados están dejando de ser Alemania, Inglaterra o Francia para ser la próspera ‘Nueva Tierra’ o América Latina, como la conocemos ahora, donde llegaron hace quinientos años los españoles para dejar su sello.
Muchas cosas han cambiado desde entonces, sin embargo España no puede negar que el ‘Descubrimiento de América’ no es más que un eufemismo para designar la dominación que ejerció contra todo un continente.
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Contrafoto21[/caption]
Con el descubrimiento de América llegó también la explotación de América, el mercantilismo de América; la colonización, la servidumbre, la esclavitud y la sumisión de sus comunidades a una religión, a una corona y al poder del hombre europeo.
España expropió las tierras a los nativos y les robó su esencia, su identidad. Subvencionó el Renacimiento y el posterior linaje de la corona, aún vigente, con el oro y la plata saqueada a un pueblo libre. Les privó de todo en cuanto creían y les impuso unos dogmatismos dominado por el pecado y la culpa.
Durante el día de ayer varios colectivos y personas allegadas desde diferentes puntos de Latinoamérica se reunieron con pancartas y lemas reivindicativos reclamando el día de las fuerzas desarmadas y la resistencia de los pueblos originarios. Exigiendo, a su vez, una responsabilidad con la historia.
Mucho ha llovido desde entonces, pero mientras Colombia sigue celebrando el triunfo de su Selección, España continúa con el guayabo de un imperio que no descubrió.
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