35 mil personas de cuerpo presente y 47 millones de almas acompañaron el primer triunfo de la Selección Colombia en el Mundial. El estadio Mineirao de Belo Horizonte se pintó de amarillo como si se estuviera jugando en Barranquilla.
Por Jorge Sarmiento Figueroa – Editor general
La comunidad colombiana es la segunda con más presencia de nacionales en Brasil para la realización de este Mundial, según lo confirman las estadísticas de inmigración. Somos una marea amarilla que se ha tomado la fiesta deportiva del planeta, así a muchos les haya costado los ahorros de media vida o la difícil proeza de dormir en hostales de poca monta, pasillos de aeropuertos y hasta en peligrosos andenes.
Esa asistencia masiva se ha traducido en los estadios y especialmente en el Mineirao de Belo Horizonte donde la Selección Nacional hizo su debut. Los griegos parecían encerraditas en un palomar en comparación con la hinchada tricolor que sobrepasaba por miles en número y en fervor. Claro, no podemos olvidar que Grecia queda lejitos de Brasil. Y Colombia tiene largos kilómetros de frontera compartida, más la copropiedad en la amazonia. Estamos atados por el más sagrado cordón umbilical de la humanidad. El pulmón que queda vivo en Amazonas
Hacía dieciséis años que Colombia no jugaba un partido mundialista y, que se tenga memoria, jamás se había escuchado un «Ole» en su honor. Pero los tres goles contra cero que le propinó a Grecia en este debut en Brasil 2014 mostraron contundencia y dieron para celebrar en pleno partido con ratos en los que el toque toque colombiano tenía el eco de «Oooleeeeeee, oooleeeeee». Solo hay que ver el inicio ceremonial, en la parte de los himnos. El primero en sonar fue el de Colombia, la música cesó, venía el de Grecia y, sin embargo, se escuchaban en todo el estadio las estrofas siguientes, cantadas por el público. Eso sí, en cuanto arrancaron las notas del himno griego, respeto absoluto de parte de la hinchada colombiana.
Al finalizar el encuentro, la prensa de la transmisión internacional se acercó a James Rodríguez, para entrevistarlo como el jugador de la cancha. Le preguntaron: «¿Cómo le pareció el apoyo de su público en este partido?», a lo que James respondió: «Es muy lindo jugar así en un Mundial, parece que hubiésemos estado jugando en Barranquilla, pero aquí».
Esas palabras, venidas del crack colombiano oriundo de Cúcuta, refleja la enorme gratitud y reconocimiento de los jugadores de la Selección con el estadio Metropolitano, con el calor natural y humano que Barranquilla le brinda al combinado nacional.
Juan Pablo Varsky y Pablo Giralt, narrador y comentarista estrellas de DirecTV del Mundial, antes de empezar el partido Inglaterra contra Italia expresaron su admiración por la hinchada colombiana y volvieron a mencionar que sentían como si el equipo hubiera jugado de local en Barranquilla. Así se demuestra por qué esta es la «Casa de la Selección».
Nota al pie: Palmas para el equipo «Tico» y su técnico colombiano Jorge Luis Pinto. La selección de Costa Rica venció a Uruguay tres goles por cero en el que es considerado el «batacazo» del arranque del Mundial, incluso por encima de los cinco tulipanes que Holanda le asestó a España. Con un fútbol aéreo que da miedo y un Campbell inspirado, los «Ticos» ponen el pie derecho en su debut y sueñan con avanzar a octavos de final. ¡Bravo por los colombianos por el triunfo doble en una sola jornada sabatina!











