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Yoyi, nuestra leyenda del surf

Por Mario Cobo

Hoy quiero contarles desde mi punto de vista una historia que los de la vieja escuela del surf colombiano conocemos y guardamos en nuestros corazones.

Es la historia de Yoyi, un personaje que nos deslumbró con su estilo y facilidad para surfear cualquier tipo de ola y condición, capaz de lidiar con la presión de finales de campeonatos ante sus rivales más aguerridos.

Era una persona muy querida, gran amigo, hermano del mar, con quien viví muchas anécdotas tanto en Colombia como en Costa Rica.

Yoyi, como lo conocíamos todos, era uno de los mejores exponentes del surf nacional, su desempeño y resultados en el deporte eran festejados por todos los que asistíamos a los campeonatos donde él participaba. Era en aquel tiempo el ídolo de toda la familia surfera, por su nivel alto en este deporte.

Lo conocí en Pradomar, fue la primera persona que vi surfeando una ola, el mismo día que llegué por primera vez a surfear; mejor dicho, mi primer contacto con el mundo del surf fue ese día en que vi a Yoyi desafiando el mar.

En aquel tiempo la rivalidad de los surfistas era familiar, amigable, nombres como Juan Guillermo, Starky Hernández, Sergio Navarro, Howard y muchos otros eran los principales competidores que en cada final luchaban por tener un título dentro de cada válida del circuito nacional. Las finales eran disputadas y todos se destacaban por su nivel de surf, diferente a todos nosotros.

Yoyi ganó muchos eventos, recuerdo que cada vez mejoraba su nivel, se esforzaba por sus maniobras fluidas y bien ejecutadas, siempre me impresionaba la alegría con que salía de cada válida, no importando el desempeño de sus rivales, la idea era disfrutar y seguir con el legado que andaba en boca de todos. “Yoyi es el mejor”, “Yoyi gana” “Yoyi no tiene rival” “Yoyi…” “¡Yoyi!” Su nombre se hacía cada vez más conocido, admirado y querido por la cultura surf del país.

A muy temprana edad se convirtió en el referente de muchos surfistas en Colombia, apareciendo en campañas publicitarias, siendo imagen de los eventos de surf, fue uno de los primeros patrocinados gracias a su don maravilloso. Ya no era Jorge Albor, su nombre de pila, sino el famoso y gran Yoyi, un triunfador, apasionado, feliz y muy buen amigo.

Hasta cuando un giro en su vida personal rompió el futuro y más tarde la existencia misma. Perplejos, en la familia surf vimos el eclipse de nuestra máxima estrella, cuya consciencia se nos fue de las manos como la espuma del mar se escurre bajo los pies y deja un vacío.

Costa Rica

Nuestro gran amigo Andrés López intentó devolverle esa luz, el brillo de su triunfo. Él vivía en Costa Rica y allá fue Yoyi. El cambio influyó para bien en su vida y en su surf. Cuando llegué a vivir a Jacó, en Costa Rica, me encontré con una persona nueva. ¡Incluso estaba gordo! Trabajaba con Andrés en la tienda de souvenirs, surfeaba todos los días y, déjenme decirles, estaba convertido en reina de pueblo, conocido en todo Jacó. Se ganó el respeto de los locales por la persona de buen corazón que era y claro por su surf mágico que todos comentaban dentro y fuera del país.

En aquel tiempo su prima era mi pareja, lo que unió más nuestros lazos de amistad. Recuerdo los buenos momentos en el agua, Yoyi tenía la facultad de transmitirme su confianza y enseñarme a enfrentar las olas de las playas más desafiantes. Siempre te empujaba a pasar tus limites, recuerdo una vez en una playa llamada Corners, en Playa Hermosa, donde Yoyi bajó una ola de derecha de por lo menos 8 ó 9 pies, recuerdo que tenía en ese tiempo una tabla muy pequeña, una 5’8 azul fish funboard, una tabla que disfrutó mucho en los enormes swells de Playa hermosa. Yoyi dropa la ola y entra en un tubo que cerró su sección muy delante de él. Nuestro amigo argentino Octavio, muy buen surfista, al ver esto decide dropar la ola también, entra en el tubo y en milésimas de segundo sale, y de repente Yoyi aparece atrás en un tubo profundo y terminando con clase con un floater culminado y limpio. Todos en la playa se levantaron y lo aplaudieron.

Yoyi representaba nuestro país con orgullo y mostraba su nivel más avanzado en cada maniobra desafiante que solo él conseguía. Olas como esas están en mis recuerdos, salir a surfear con Yoyi era un reto, parecía tu coach, siempre pendiente de las olas que corrías, de las manobras que realizabas y empujándote a mejorar tu nivel siempre. Nos reuníamos en las noches en la playa a comentar de las sesiones surfeadas, hablamos del sueño cumplido de vivir en Costa Rica y del futuro del surf en nuestro país, temas que se extendían hasta altas horas de la madrugada, pues resolver el futuro de surf colombiano era como decía él: «Makia».

Como comenté anteriormente, las malas compañías lo alcanzaban, su lado oscuro lo dominaba, hacer dinero fácil y la felicidad que ofrecen los alucinógenos lo hacían llegar a lugares donde perdía su centro de gravedad. Ese dominio perdido lo sacó de Costa Rica y lo devolvió a Colombia.

Yo le perdí el rastro. Hasta 2018, cuando lo encontré caminando sin rumbo por las calles de Pradomar, iba delgado y sin brillo alguno. El hablar de Yoyi causa en mí sentimientos encontrados, predominando siempre la alegría de momentos vividos con él. Me resulta importante aportar recuerdos sobre esta leyenda del surf colombiano, con la esperanza de que estas historias sean una ola entre tantas buenas anécdotas que han ido ayudando a levantar la leyenda que logró tantos triunfos en nombre de nuestras playas, limpiando las heridas de aspectos que yo decidí aquí omitir por el propósito que acabo de mencionar, dejando para la posteridad todo lo mejor que él legó a nuestro deporte.

La estrella de Yoyi queda inmortalizada para ser recordada con la sonrisa que siempre lo caracterizó, por su gran amistad y la admiración por el deportista líder que siempre fue y que hasta hoy yo sigo recordando como mi amigo, como mi ídolo nacional en el surf.

Su muerte nos estremeció a todos los que lo conocimos, hoy por hoy su legado continúa en nuestros corazones y recuerdos. Yoyi, la leyenda del surf colombiano que nos enseñó a todos a ser amigos de corazón, a respetar a sus rivales y vivir feliz independiente de la situación de la vida en que te encuentres.

Te extrañamos mucho, mi llave, otro hermano que el surf me regaló, todos los que te conocimos te amamos y de corazón sabemos que estas surfeando las mejores olas de tu vida.

¡Aloha, surfers!

Mural en honor a Yoyi, en la pared de la casa de su madre. Realizado por Rúa, El mago del mar. Foto por: Caroline Navarro.

……

Esta crónica hace parte de la serie periodística sobre la historia del surf en Barranquilla realizada por el periodista Mario Cobo, con el apoyo en edición del periodista Jorge Sarmiento Figueroa.

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