Por:Estela Monterrosa                                        @Monterrosa1961

 

La selección francesa de fútbol es el reflejo de la sociedad de inmigrantes que conforma la población francesa.

La extrema derecha en Francia siempre ha atacado la inmigración,  sin darse cuenta que la inmigración favorece a Francia de muchas formas ,empezando por el aspecto económico,y si lo vemos ahora en el deporte.
. Durante la campaña presidencial, el candidato de la UMP, Nicolás Sarkozy, cuyo asesor privilegiado Patrick Buisson es un integrante de la extrema derecha, no vaciló en retomar el discurso de la extrema derecha y denunciar la invasión migratoria procedente de África: “Si las fronteras de Europa no se protegen de una inmigración descontrolada, de la competencia desleal y del dumping, ya no habrá un modelo francés y tampoco una civilización europea. Si construimos Europa es para estar protegido, no para dejar que se destruyan nuestra identidad y nuestra civilización, Para la UMP, los problemas de Francia se explicarían por la presencia de una población extranjera demasiado numerosa en Francia. El presidente candidato Sarkozy insistió en ello: “Estamos padeciendo las consecuencias de cincuenta años de inmigración”.  Según la UMP, que se ha comprometido a reducir a la mitad la cifra de la inmigración legal en Francia, “hay demasiados inmigrantes en Francia”.(declaraciones tomadas de Opera Mundi)

selección 2018

Francia 1998.

Así, según los que alaban de la “identidad nacional”, el desempleo y el déficit público se deberían al número demasiado elevado de inmigrantes en Francia. Conviene ahora analizar las cifras de la inmigración legal y confrontarlas con la validez de esta aserción. Primero, al contrario de lo que afirma Marine le Pen, Francia no es el primer destino de los inmigrantes en Europa sino el quinto, detrás del Reino Unido, Italia, España y Alemania.

.Por otra parte, la inmigración europea, la reunificación familiar y los estudiantes extranjeros representan el 80% de la inmigración total en Francia. Así, resulta imposible para el Estado francés actuar sobre los dos primeros grupos sin contravenir las convenciones internacionales, y particularmente la Convención Europea de los Derechos Humanos en lo que se refiere a la reunificación familiar. El único margen de maniobra concierne al número de estudiantes. Resulta difícil imaginar que la nación francesa cierre sus puertas a esta categoría y se prive de lo que constituye su resplandor internacional, o sea la excelencia de sus universidades. En efecto, el 41% de los estudiantes de doctorado en Francia son extranjeros.

Según las cifras de la Oficina Francesa de la Inmigración e Integración, entre los 203.017 extranjeros (de fuera de la Unión Europea) acogidos en 2010, se encontraban 84.126 personas concernidas por la reunificación familiar (41,4%), 65.842 estudiantes (32,4%) y 31.152 inmigrantes económicos. Se descubre así que la inmigración económica sólo ocupa el tercer rango.

En realidad, la inmigración es una necesidad económica para Francia. En efecto, la realidad de las estadísticas contradice las alegaciones relativas al impacto negativo de los flujos migratorios sobre la economía francesa (desempleo y déficit). Un estudio del Ministerio de Asuntos Sociales relativo al costo de la inmigración sobre la economía nacional revela que los inmigrantes, lejos de gravar el presupuesto de las prestaciones sociales, traen cada año a las finanzas públicas la suma de 12.400 millones de euros, contribuyendo así al equilibrio del presupuesto nacional y al pago de las pensiones. Así, éstos reciben del Estado 47.900 millones de euros (retiros, ayudas para la vivienda, ayuda a los desempleados, ingreso mínimo, ayudas para la familia, prestaciones de salud, educación) y aportan 60.300 millones (cotizaciones sociales, impuestos y tasas sobre el consumo, impuestos sobre el ingreso, impuestos sobre el patrimonio, impuestos locales, contribución al rembolso de la deuda social – CRDS y contribución social generalizada – CSG). Este saldo ampliamente positivo hace añicos la argumentación del FN y de la UMP sobre la inmigración.

Los profesores Xavier Chojnicki y Lionel Ragot, autores del estudio, se muestran incluso favorables a una “política migratoria más ambiciosa”, la cual “contribuiría a una reducción de la carga fiscal del envejecimiento demográfico”.

La inmigración tiene efectos sobre las finanzas de la protección social en Francia. Éstos son globalmente positivos. […] La inmigración, tal como se proyecta en las previsiones oficiales, reduce la carga fiscal del envejecimiento demográfico. Sin ella, la necesidad del financiamiento de la protección social […] aumenta 2 puntos del PIB, pasando del 3% al 5% del PIB.(información tomada de la revista virtual 20 minutos)

Además, según este estudio, conviene agregar a este saldo positivo de 12.000 millones de euros anuales otros ingresos no monetarios de una gran importancia económica y social. Así, los 5,3 millones de residentes extranjeros establecidos en Francia (11% de la población) ocupan en su inmensa mayoría empleos que los franceses rechazan. Por otra parte, el 90% de las autopistas se construyeron y se mantienen con mano de obra extranjera. Por fin, los precios de consumo de los productos agrícolas, por ejemplo, serían mucho más caros sin los inmigrantes pues éstos reciben muy a menudo un salario inferior al de los ciudadanos franceses.

Del mismo modo, en el campo de la salud, más de la mitad de los médicos hospitalarios presentes en los suburbios francés son de origen extranjero. Es lo mismo en otros sectores. Así, el 42% del personal de las empresas de limpieza procede de la inmigración y el 60% de los talleres de mecánica automóvil de la región parisina pertenecen a empresarios extranjeros.

El Comité de Orientaciones de las Pensiones señala, al contrario, que “la entrada de 50.000 nuevos inmigrantes al año permitiría reducir en 0,5 puntos del PIB el déficit de las pensiones”. La Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que agrupa a los 34 países más desarrollados, estima por su parte que los inmigrantes desempeñan “un papel decisivo en el crecimiento económico a largo plazo”.*

Así, la retórica xenófoba que estigmatiza a las poblaciones procedentes de la diversidad étnica del planeta no resiste un solo instante el análisis científico. La inmigración, lejos de ser una plaga para la sociedad francesa, es al contrario una necesidad económica vital.

Hace 20 años, la Selección de Francia se consagró campeona del Mundo y logró unir a un país que se debatía entre la extrema derecha y unas ideas menos radicales con las que se promovía un modelo de integración basado en la ciudadanía y no la raza.

El conjunto era conocido como el ‘black-blanc-beur’ (negro-blanco-árabe). Las grandes estrellas eran jugadores provenientes de las antiguas colonias francesas como Zinedine Zidane, Thierry Henry, Lilian Thuram, Marcel Desailly, entre otros.

Este selección  consiguió que varias razas no importando el color de piel se juntaran en una misma celebración en la que no importaba el color de piel ni nacionalidad sino de la camiseta azul de la Selección.

Esta historia la ha repetido una nueva generación que ni siquiera habían nacido cuando se dieron  los estruendosos festejos en las calles de París, hace 20 años, pero que entendió que en el Mundial de Rusia no solo se estaban jugando partidos de fútbol sino la posibilidad de recordar que Francia es un país multicultural en el que los inmigrantes son tan franceses como cualquiera. El equipo francés, que venció a Croacia en la gran final con un contundente 4 a 2, tiene en su nómina 14 jugadores de origen africano. Muchos de segunda o tercera generación por lo que ni siquiera saben hablar el idioma nativo de sus padres y sus abuelos.

El jugador que más representa a esta nueva generación es Kylian Mbappé. Un chico de solo 19 años que ni siquiera había nacido cuando Francia celebró su primer título del mundo pero que con sus goles y asistencias hizo un aporte fundamental para esta segunda estrella.

El padre de Kilyan es un camerunés y su madre tiene origen argelino, conjugando el negro y el árabe que representan la mayoría de inmigrantes franceses. Una reivindicación para las personas de origen extranjero que terminan aportando para engrandecer un país y no para quitarle fuerza como piensan los movimientos nacionalistas de extrema derecha.

 

En Le Blues 2018, solo 4 de sus 23 jugadores tienen padre y madre nacidos en la Francia continental, otros dos son de ascendencia de las Antillas francesas, en el Caribe: Raphael Varane (con padre de Martinica) y Thomas Lemar (nacido en Guadalupe).

Con orígenes caribeños también es Presnel Kimpembe, de madre haitiana. Su padre es de la República Democrática del Congo. Además del defensor del PSG y de Mbappé, por la venas de 12 jugadores corre sangre del continente africano.

Ousmane Dembélé tiene padre maliense. Su madre es de ascendencia senegalesa y mauritana. El centrocampista del Manchester United,Paul Pogba, es hijo de guineanos. Adil Rami, de marroquíes. Nabil Fekir, de argelinos.

N‘Golo Kanté y Djibril Sidibé, son hijos de malienses. Benjamin Mendy, de senegaleses. Blaise Matuidi, de angoleños, criados en el Congo. De este también es el padre de Steven Nzonzi; su madre es francesa. El papá de  ToliCorentinsso es de Togo.

Un crisol de naciones y razas conforman el equipo que fue comandado por el técnico Didier Deschamps, que ya sabía lo que era estar en un grupo así. El estratega había hecho parte como jugador de los campeones del 98 y aprovechó esta experiencia para venderles una idea a sus muchachos: que antes de ser inmigrantes son franceses y que así debían defender la camiseta.

Al final del partido todos se fundieron en un abrazo que se repite en las calles de París y en toda Francia, en donde hoy no importa si se es negro, árabe o blanco, lo único que interesa es ser francés.

*Datos de migración tomados del estudio de Xavier Chojnicki y Lionel Ragot

 

 

Sobre el autor

Educadora de pre-escolar, con vocación de periodista. Barranquillera y Chacharera, con grandes metas, educando una nueva generación. Móvil 3024019715
Noticias relacionadas
LocalesNacionales

La conversación sobre el presente y el futuro del periodismo latinoamericano tuvo esta semana uno de sus epicentros en Barranquilla

Acción socialActualidadCrónicasEducación

Shakira, la artista que hizo de la educación su mayor legado

ActualidadCrónicasDeportes

Entre tarjetas rojas y revancha: vuelve Jermein Peña ante el Independiente Santa Fe

Entretenimiento

´Primer amor´ nueva canción de Cumbia Queen junto a Magende

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *