El 22 de julio de 1978 falleció uno de los grandes juglares de la música vallenata.
Por: Francisco Figueroa Turcios
La mañana del 22 de julio de 1978, el cuerpo cansado de tantas parrandas no resistió más, y Juancho Polo Valencia se despidió de este mundo terrenal en Fundación, Magdalena.
La última parranda de Juancho fue el 16 de julio con motivo de la fiesta de la Virgen del Carmen en Aracataca.
El acordeonero y cantautor predijo en la canción de corte bíblico, ‘Jesús Cristo caminando con San Juan’ lo que ocurría con su muerte: “El día que Juancho se muera, queda su pueblo de luto, bajará una nube negra, lo llamarán el difunto…».
El nombre real era Juan Manuel Polo Cervantes y murió cuando estaba próximo a cumplir los 60 años (nació en ‘Caimán’, corregimiento del Cerro de San Antonio (Magdalena), el 18 de septiembre de 1918) pero su rostro semejaba muchos más, el desorden como condujo su vida, ligada siempre al licor, y a los trasnochos.
Alejandro Durán en son de paseo le dedicó a Juancho Polo Valencia el tema ‘La muerte de Juancho’, un homenaje póstumo.
«Juancho Polo se murió
eso a mi me mortifica
y se ha llevado Dios
pa´ juntarlo con su Alicia»
El legado musical que dejó Juancho Polo continúa vigente sobre todo en los temas como Lucero espiritual y Marleny, que se escuchan como si fueran nuevos, pero en la voz de Diomedes Díaz.
Juancho Polo Valencia nos dejó canciones con profundos sentidos filosóficos, críticos, ambientales, y hasta políticos y de piques, propios de un intelectual: Alicia adorada, Lucero espiritual, El pájaro carpintero, El duende, Marleny, Sí, sí, sí, Paseo en Concordia y Niña Mane, Veni Veni, Niña Mane, La Prima,La fama de Juancho, Flores de Maria, Jesucristo caminando con San Juan,entre otras.
Juancho con su cara arrugada y pálida, el sombrero echado hacia la derecha para ocultar la oreja incompleta, y el acordeón colgado al hombro, es la imagen que 40 años después de su muerte continúa vigente en la expresión pura del vallenato.












