Crónicas

Rosendo Romero, un niño compuso la famosa canción ‘Mensaje de Navidad’

La canción emblemática de Diomedes Díaz en todas las navidades nació por el sentimiento de un niño que en plena Nochebuena «se quedó sobre los cerros».

Escrito por Jorge Sarmiento FigueroaEditor general

Escolástico Romero no era un hombre entregado a la parranda ni ambicionaba ser el rey de festivales. A pesar de ser uno de los grandes intérpretes del acordeón, su vida transcurrió siendo un honorable campesino que todos los días subía a su socola en el Cerro Pintao a buscar la vitualla para alimentar a sus hijos.

Rosendo Romero, el hijo que heredó la vena de poeta.

Rosendo Romero, el hijo que heredó la vena de poeta.

“Escolástico llegaba a una parranda, tocaba, luego cogía su acordeón y se iba, a diferencia de los demás que se quedaban varios días siendo el centro de las fiestas. Por eso él no tiene tanto renombre en las leyendas como Escalona o el viejo Emiliano Zuleta, pero fíjate que la tarima del Festival Cuna de Acordeones, en Villanueva, lleva el nombre de Escolástico Romero. Eso se debe al respeto y admiración que todos le tenían”, dice el periodista Rafael Sarmiento Coley, director de Lachachara.co, quien ha sido jurado del Festival de la Leyenda Vallenata y es un conocedor de las entrañas de esta historia.

Las idas y vueltas de Escolástico a las empinadas del Cerro Pintao, uno de los montes más altos de la serranía del Perijá, a veces duraban varios días, y sus hijos, ya en edad de ayudar en la vida, eran los responsables de llevarle las necesidades.

La cara del cerro que da hacia el pueblo es plana como una tabla. Para subir, hay que irse por un recodo, como “buscándole la comba al palo”, en medio de una vegetación agreste llena de mil colores realzando la belleza del camino real. Además, hay abundantes frutas silvestres como el cotoprix, que es un mamoncillo de una dulzura exquisita, o un banano pequeño que se madura en la propia mata y es como un bocadillo de Cardenales, o la granadilla que se enreda entre los arboles corpulentos para dar sus frutos azucarados. Por la pendiente se descuelgan numerosos arroyuelos, cascadas, quebradas, que van a detener su marcha a un río o se estancan en el redondo y hermoso lago del Totumo. Se le denomina Pintao porque tiene partes donde jamás prospera la vegetación y en su lugar sobresalen grandes lamparones de piedra blanca que de lejos parecen manchones de tiza sobre un tablero verde.

“Cuando mi padre se quedaba allá arriba nos tocaba a mis hermanos y a mí subir en la mañana a llevarle sal, arroz, azúcar, frijoles, menos café, porque ese se daba en la serranía casi silvestre. Almorzábamos con él y de inmediato bajábamos para que no nos cogiera la noche. Son recuerdos muy bonitos porque corríamos y jugábamos libres por el monte. Allí conocí la naturaleza”, relata el poeta Rosendo Romero, el cuarto hijo de Escolástico.

Pero un día, en plena Nochebuena, a los niños se les hizo tarde para poder regresar a casa. El monte en la noche era muy peligroso para su edad y aunque intentaron convencer a su padre, Escolástico los obligó a quedarse con él en la montaña.

El pueblo de Santo Tomás de Villanueva lo diseñaron y construyeron los españoles durante la época de la colonia en el pie de monte del cerro. Desde allá arriba, Rosendo vio cómo se prendían una a una las lucecitas de Navidad en la casas de Villanueva y el viento subía hasta el Pintao tarareando los vallenatos y villancicos propios de la época “más linda de los años”.

rosendo romero 1Aquella noche, con la gritería lejana de los chiquillos que salieron a esa hora a estrenar los aguinaldos, Rosendo sintió que el corazón se le partía de tristeza y soledad. Guardó en su alma ese sentimiento y muchos años después lo sacó en una de las canciones más hermosas y sentidas del vallenato, interpretada por Diomedes Díaz y Colacho Mendoza en 1980.

Rosendo Romero es en la actualidad uno de los más admirados compositores del vallenato, reconocido por su poética en la que priman el amor y la naturaleza, rodeados por un halo de nostalgia que lleva desde siempre. Sus canciones las han interpretando innumerables estrellas y agrupaciones del folclor, desde Diomedes Díaz a Carlos Vives.

Fue tal el éxito inmediato de Mensaje de Navidad, que se convirtió en uno de los clásicos que no puede faltar en las navidades de la cultura vallenata y es un respiro consolador en medio de la soledad para “aquél que se quedó sobre los cerros”.

Video de Mensaje de Navidad

http://youtu.be/Ek6lK3W1mSQ

Letra de Mensaje de Navidad

Unos dicen qué buena las navidades 
Es la época más linda de los años 
Pero hay otros que no quieren acordarse 
De la fiesta de Año Nuevo y de aguinaldo 
Pero hay otros que no quieren acordarse 
De la fiesta de Año Nuevo y aguinaldo 

Qué tristeza, qué tristeza y soledad 

Para aquel que pasa lejos el Año Nuevo 
No tienen, no tienen felicidades 
Como aquel que se quedó sobre los cerros 
No tienen, no tienen felicidades 
Como aquel que se quedó sobre los cerros 

Pa’ esa gente va un mensaje de cariño 
Con el alma, para el alma de los pueblos 
Que se olviden de los recuerdos 
Y se llenen de parabienes 
Les deseo un próspero Año Nuevo 
y ventura pa’ los que vienen 
Les deseo un próspero Año Nuevo 
y ventura pa’ los que vienen 

Y el que llora y sufre las penas 
Que se olvide del Año Viejo 
Si tiene un corazón sincero 
Verá en el firmamento las estrellas 

Coro

Hay corazones que les da tristeza
Que les da tristeza al llegar diciembre 

Hay corazones que al llegar diciembre
que al llegar diciembre se ponen alegres

Hay corazones que les da tristeza
Que les da tristeza al llegar diciembre

Hay corazones que al llegar diciembre
que al llegar diciembre se ponen alegres

El tiempo que se fue no vale nada
Que mueran los recuerdos que nos duelen
El tiempo que se fue no vale nada
Que mueran los recuerdos que nos duelen

Navidad…

Se va el año viene Pascua y Navidades
Y es bonito para los enamorados
Que se quieran, que se adoren que se besen
Y que tengan Paz y Amor todos los años
Que se quieran, que se adoren que se besen
Y que tengan Paz y Amor todos los años

Si la gente usa oro y nada más
Preocupado por el lujo y la apariencia
Olvidando el dinero celestial
Que se gana compartiendo con nobleza
Olvidando el dinero celestial
Que se gana compartiendo con nobleza

Pregonando este mensaje yo he venido
A decirles con el alma y con grandeza
Que se olviden de los recuerdos
Y se llenen de parabienes
Les deseo un próspero año nuevo
y ventura pa’ los que vienen
Les deseo un próspero Año Nuevo
y ventura pa’ los que vienen
Les deseo un próspero Año Nuevo
y ventura pa’ los que vienen
Les deseo un próspero Año Nuevo
y ventura pa’  los que vienen.

Sobre el autor

Practicante del periodismo desde niño, comunicador de profesión, artista por vocación. Email: jorgemariosarfi@gmail.com Móvil: 3185062634
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