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Un 'cacerolazo' que dejó grogui al Centro Democrático

Por Chachareros/publimetro.co/elpaís.es [caption id="attachment_111412" align="alignright" width="748"] Melancólico y pensativo, así se le vio este jueves al presidente de la República, Iván Duque, en la Casa de Nariño (rodeado de rostros mustios), escuchando (sin oír), lo que comentaban sus ministros y militares sobre los sucesos de las marchas.[/caption] Lo de este jueves fue vergonzante para el partido de gobierno, el Centro Democrático, a juzgar por la evidencia de sus intentos por sabotear y alterar el orden de la marcha, y, no conforme con eso, lanzar al Esmad contra los marchantes, en su mayoría estudiantes, lo cual, más que un error, fue casi un acto criminal y muestra de desesperación y rabia. De manera descarada se vieron los agentes de Policía infiltrados en las marchas, con la intención de crear actos vandálicos para deteriorar la imagen de la jornada de las fuerzas sociales del país. Muy malos perdedores los que detentan el poder político desde la Casa de Nariño. Hicieron de todo para restarle fuerza al huracán de la marcha. Hasta se cree que le dieron instrucciones a la Canciller Claudia Blum de Barbieri, para ir a Washington para que hiciera que el embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco Santos Calderón, se fuera de la lengua hablando mal hasta de Trump. Lo que al parecer sería una cortina de humo para bajarle el perfil al entusiasmo por el movimiento social del pueblo colombiano. Y hasta la ministra del Trabajo, Cecilia Arango, tan seriecita ella, como buena hija del difunto alcalde de Cartagena (oriundo de Colosó, Sucre), hizo la inesperada payasada de firmar en «mármol» que no aumentaría la edad de pensión ni semanas de cotización «La educación es el pasaporte al futuro… El mañana pertenece a la gente que se prepara para recibirlo» o «Ni terroristas ni delincuentes, estudiantes conscientes», decían algunas de las pancartas exhibidas por estudiantes y trabajadores en un ambiente festivo.

Duque no educa

[video width="640" height="352" mp4="http://lachachara.org/wp-content/uploads/2019/11/3-Video-culo-de-marcha.mp4"][/video] El reclamo de una mejor educación fue expresado de distintas maneras, como un cartel que en Cali expresaba: «Con Duque no hay quien se eduque». Decenas de miles de colombianos de todas las condiciones sociales expresaron este jueves en las calles del país su rechazo a las políticas del presidente Iván Duque, una jornada mayormente pacífica que fue empañada al final por vándalos en Bogotá y Cali, lo que obligó a imponer toque de queda en esta última. Verdaderos ríos humanos recorrieron desde esta mañana calles y avenidas de Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Cúcuta y otras capitales bajo una sola consigna, pedir al Gobierno cambios en su política económica y social para frenar la desigualdad y la pobreza.

El gobierno no despega

[video width="640" height="352" mp4="http://lachachara.org/wp-content/uploads/2019/11/4-Viddeo-si-el-uribismo-marchó-yo-también.mp4"][/video] Según despachos de los periodistas Catalina Oquendo y Santiago Torrado y Camilo Rozo, para El País de España, miles de colombianos salieron este jueves a las calles de todo el país para expresar su descontento con el Gobierno de Iván Duque, que pasa por sus horas más bajas al frente de la presidencia. El ambiente de miedo previo a las protestas, tras los registros policiales a colectivos de artistas y a medios de comunicación, además de la presencia de soldados en las calles de Bogotá, contrasta con el ambiente festivo y, a grandes rasgos tranquilo, que marcó las movilizaciones. Los incidentes, en su mayoría aislados, se han concentrado en Bogotá y en la ciudad de Cali (oeste del país), una de las más violentas de Colombia, donde se ha decretado el toque de queda a partir de las 19.00 horas, ante algunos saqueos, según ha asegurado el alcalde de la ciudad, Maurice Armitage. El transporte de pasajeros también ha tenido que ser suspendido en esta ciudad y una ambulancia que llevaba a un paciente ha sido atacada. Las autoridades han informado que aquí al menos siete policías y un estudiante han resultado heridos, ninguno de gravedad. En todo el país, la cifra de lesionados asciende a 37, 29 de ellos agentes. [video width="400" height="224" mp4="http://lachachara.org/wp-content/uploads/2019/11/5-Viddeo-claudia-lópez.mp4"][/video] En Bogotá, el clima lluvioso y frío no amilanó a la población a unirse a la protesta. Entre los manifestantes había numerosos estudiantes, que han estado constantemente en la calle durante el Gobierno Duque para reclamar mayores fondos para la educación pública. Desde antes de las nueve de la mañana, varios grupos se fueron reuniendo en distintos lugares para marchar luego hacia la plaza de Bolívar, el corazón de la capital colombiana. La jornada de huelga que se ha convocado este jueves ha transcurrido en un ambiente festivo de cánticos y música, acompañado en ocasiones por el ruido de los helicópteros de la policía que sobrevolaban la zona, hasta que a las cuatro de la tarde, cuando la manifestación llegaba a su fin, un grupo ha tratado de tomar la alcaldía de la ciudad y ha sido dispersada con gases lacrimógenos que han inundado la plaza de Bolívar.

Las malas cifras del Gobierno

El Gobierno informó a los reporteros extranjeros que las protestas reunieron a 207.000 personas en todo el país, aunque el líder de uno de los sindicatos convocantes califica esas cifras como «absolutamente ridículas». «Tenemos reporte de movilización en 1.100 municipios de Colombia. Solo en las principales ciudades se reunieron dos millones de personas. Ha sido espectacular», aseguró Diógenes Orjuela de la Central Unitaria de Trabajadores. En cuanto al número de detenidos, el Ejecutivo asegura que son 10 —dos de ellos menores— aunque, la campaña Defender la Libertad, una red de organizaciones que denuncia la criminalización de la protesta social en Colombia, dice que 34 personas han sido arrestadas en todo el país.

Marcha fuerte por el sexo débil

“Yo marcho inicialmente por los derechos de las mujeres”, dice Juliana, una estudiante de diseño gráfico de 22 años de la Universidad Santo Tomás que prefiere reservarse su apellido. Sostiene un cartel que dice: “Con represión no se educa al pueblo, abajo su pedagogía de miedo y control”. “Los impuestos han subido, mis padres tuvieron que irse a Estados Unidos porque no hay trabajo. Amo mi país, pero cada día me dan una noticia peor”, menciona. La manifestación ha reunido a estudiantes, a trabajadores, que rechazan la flexibilización del mercado laboral y la reforma del sistema de pensiones y a indígenas, que exigen protección tras asesinato de 129 campesinos desde que tomó posesión Duque. A esta lista de reivindicaciones Juliana añade que el Ejecutivo “atenta contra derechos adquiridos” y falla en la implementación del acuerdo de paz. Se queja de que ahora ni siquiera puede aspirar a ganar el salario mínimo por ser joven. “Tengo miedo, no tengo garantías y ya ni siquiera quiero salir de la universidad”, comenta.

Choques en el camino hacia el aeropuerto

En el noroeste de la capital, se han producido enfrentamientos entre manifestantes y policías que bloqueaban la vía aledaña al Transmilenio, el sistema de transporte público de Bogotá. Los agentes lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. En total, fueron cerradas 30 estaciones en distintos puntos de la ciudad. En la avenida que conduce a la terminal 2 del aeropuerto de Bogotá se produjo otro de los momentos de mayor tensión de la jornada. Un grupo de estudiantes se desvió del recorrido de la manifestación y se dirigió hacia el aeropuerto. La policía antidisturbios respondió impidiéndoles el paso a los manifestantes con bombas aturdidoras, gases lacrimógenos y un tanque de agua. Integrantes del Escuadrón Móvil Antidisturbios lanzan gases y caminan entre escombros después de los enfrentamientos en la Plaza Bolívar cuando unos encapuchados intentaron ingresar a la Alcaldía de Bogotá. Integrantes del Escuadrón Móvil Antidisturbios lanzan gases y caminan entre escombros después de los enfrentamientos en la Plaza Bolívar cuando unos encapuchados intentaron ingresar a la Alcaldía de Bogotá. “Soy estudiante, no vándalo ni delincuente”, reivindicó Cristian Gamboa, un manifestante de 24 años mientras sostenía una pancarta que decía: “La desigualdad social es más violenta que cualquier protesta”. Explica que se separó del bloque de los estudiantes porque temía que por esa ruta hubiera desórdenes, “y la idea es manifestarse en paz”. “No me parece justo que un Gobierno se haga el sordo con proyectos de ley arbitrarios, que solo benefician al partido de Gobierno”, opina sobre las reformas laboral y del sistema de pensiones a las que se oponen los sindicatos. El Gobierno asegura que esos proyectos aún no están definidos, pero él defiende que solo tratan de contener el descontento: “Solo lo dicen de labios para afuera”. En Medellín, donde se temía que hubiera enfrentamientos ante la presencia de un grupo de extrema derecha que anunció la creación de un escuadrón de autodefensas, también primó la tranquilidad. El asesinato de al menos 129 indígenas es otra de las razones por las cuales se protesta en el país. Las comunidades del norte del Cauca, las más afectadas por los homicidios, también se movilizaron bloqueando la vía Panamericana, que conecta Colombia con el sur del continente. “Estamos concentrados cerca de 6.000 personas en total normalidad. Exigimos que se detenga la masacre indígena y el cumplimiento de los acuerdos de paz, entre otros”, dijo a EL PAÍS Hermes Pete, consejero mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca. La movilización viene acompañada de una huelga nacional, pero solo ha comenzado a evidenciarse en la tarde, cuando numerosos comercios decidieron cerrar ante el temor a que hubiera enfrentamientos tras una mañana que ha transcurrido mayoritariamente en calma. En todas las ciudades se repitieron imágenes de manifestantes que lograron expulsar a encapuchados que querían generar disturbios. En algunos casos, como en Bogotá, los sacaron al grito de “sin violencia”. La Wiphala, un símbolo En todo el país se vieron las banderas de partidos de oposición y de centrales obreras, los convocantes originales de un paro al que se fueron sumando distintos sectores sociales. Pero también la wiphala, de los pueblos indígenas, fue uno de los símbolos populares entre los manifestantes del paro nacional. “Marchamos por la defensa de la vida, por los hermanos Indígenas que han sido asesinados este año”, afirma Giovani Simbaqueda, docente de la universidad Externado de Colombia que sostiene una wiphala, repetida en varios manifestantes. “(Esta bandera) no pertenece a ningún partido político, la tengo porque es un símbolo y aquí están todos los pueblos indígenas”, afirma. También reivindica que haber visto cómo la quemaban recientemente en Bolivia fue una ofensa para todos los pueblos del continente.

El desafortunado trino de Uribe

[caption id="attachment_111410" align="alignright" width="741"] Por poner en riesgo la vida de organizadores de las marchas en varios trinos, al senador Álvaro Uribe los directivos de la plataforma le cerraron la cuenta. Le dieron sus fuertes ‘picotazos’ para que se quedara quieto.[/caption] Entre las noticias que más marcaron hasta hacerse viral en el día del paro, se registra que al expresidente de la República, senador y director del partido de gobierno Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez, lo bloquearon en Twitter. Por un trino de muy mal gusto en donde faltó poco para convocar a enfrentamientos violentos contra los marchantes. Por eso los directivos de dicha red le bloquearon la cuenta. En horas de la mañana se conoció que tuvo que buscar la forma para mandar mensaje de las marchas por esta misma red social, desde otro medio de comunicación. Este jueves el expresidente empezó a trinar desde muy temprano sobre el paro. Desde su cuenta retuiteó algunos videos de actos vandálicos que se registraron en las primeras horas del paro. Luego, publicó un mensaje sobre los taxistas y Uber. Pero hacia las 10 de la mañana hizo su último retuit. A partir de ahí, el senador no volvió a publicar nada. Tiempo después se conoció la publicación que hizo en Facebook. Minutos después se conoció por cuáles trinos le bloquearon la cuenta al senador y eran varios en donde exponía al peligro a organizadores de las marchas en Cali. Así lo publicó la senadora María Fernanda Cabal. ¡Hasta dónde se ha rebajado ese sector político! Hasta el vandalismo puro y duro.]]>

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