Por Ricardo Bustamante
Las nuevas tecnologías y la automatización han cambiado por completo las necesidades de la población y por ende, varias actividades laborales dejaron de realizarse. El internet, como infraestructura global que permite la transferencia de información y datos en forma de texto, imágenes, videos, audio y más, llegó a Colombia en 1997, cambiando la vida de las personas . Llegaron los teléfonos móviles, luego los smartphone o teléfonos inteligentes y por último, Android y los IPhone.
A través del internet se facilita pedir comida a domicilio, se solicita el servicio de un transporte público, se avizora el estado de las vías, se visualiza los lugares turísticos de interés de una región, se compra casi todo, se paga, se vende y se maneja los productos financieros. No es exagerado decir, en esta época, que con la llegada del internet y la comunicación móvil, se tiene el mundo en las manos. Por lo que, poco a poco, ciertos trabajos fueron desapareciendo y nacieron modalidades de empleos o labores. Solo enunciaremos algunas labores extinguidas, quedaran en el tintero, otras:
1.- Fotógrafos
Anteriormente en los cumpleaños, bodas y demás festejos, el fotógrafo era una persona bienvenida por lo útil. Una vez terminaba su labor de tomar las fotografías, se le invitaba a un pedazo de torta acompañada con gaseosa, En las reuniones más generosas, se iba de la fiesta después de haber libado una copa de licor. Con expectativa y alegría se recibía, uno o dos días después, al retratista que llegaba a entregar las fotos. Ahora, con celulares a la mano, abundan los fotógrafos y todos lo somos.
2.- Ascensoristas
La automatización acabó con los ascensoristas. Llegaron modernos ascensores que permiten un fácil manejo con opciones de puertas automáticas, y botones accesibles con normas de accesibilidad para que los usuarios puedan utilizarlo de manera cómoda y segura.
3.- Telefonistas
Telecom se acabó porque su razón de ser desapareció con la masificación de líneas fijas, la llegada del internet y la nueva telefonía móvil, en otras palabras desapareció por sustracción de materia. Existían centrales telefónicas que se encargaban de gestionar todas las llamadas mediante operadoras, que cumplían la función de tramitar las llamadas y, de esta forma, garantizar la conexión entre los usuarios.
4.- Afiladores
El sonido característico de silbido de flautín con que se anunciaban los afiladores o amoladores de cuchillos, navajas, tijeras y otros instrumentos, irrumpía en la serenidad de la tarde, empujando un mueble con ruedas o una bicicleta adaptada con una piedra lija que al contacto con el utensilio a afilar sacaba chispas de colores.
Tal vez estoy equivocado al decir que los afiladores se acabaron del todo, el hecho que desde hace muchos años no los haya visto, no es óbice, que en ciertos sectores residenciales aún suene su arpegio.
La producción en serie de cuchillos y otros elementos con filo y afiladores industriales han opacado a los tradicionales amoladores.
5.- Colocador de bolos
La automatización acabó con los colocadores de bolos. Aquel mecanismo tradicional de volver los pines a su lugar cuando el jugador los tumbaba con el anhelo de hacer moñona, lo realizaba lo más rápido posible un muchacho al que solo se le veía las manos.
Nos queda en el tintero otras labores como el lechero y los carteros y, estoy seguro, que cada uno de mis contados lectores conocen de un oficio que quedó en el olvido.
NOTA: Los dejo con un tema musical hermoso de la autoría del maestro Billo Frometa, interpretado por su orquesta en la voz de Cheo García titulado “El Amolador”.











