La reflexión que nos deja el hundimiento del submarino ARA San Juan: La presión de los familiares, la postura del gobierno, los recursos de un país. A diferencia de lo que ocurrió 4 meses atrás con los niños de Tailandia, esta tragedia no tuvo final feliz.
Por: Jairo Alonso Castañeda @loquellevas
El ministro de Defensa manifestó: “No tenemos los medios para extraer los restos del submarino”. En el registro histórico de casos semejantes, países como Rusia o Estados Unidos prefirieron resignarse ya que el costo es impagable. Así que el gobierno argentino sentó subliminalmente la excusa: “Si otros gigantes no pudieron, nosotros tampoco”.
Con lo que gastarían en rescatar al ARA San Juan acabarían con gran parte de los problemas sociales en la Argentina. Así que ese dinero es mejor invertirlo en proyectos que generen vida ¿El Gobierno Argentino estará pensando como yo en este momento? ¿o no hay ni para lo uno, ni para lo otro?
El año pasado los familiares de los desaparecidos atacaron al presidente Macri. En Colombia de haber ocurrido algo igual ¿algunos hubiesen querido tomarse una selfie con el presidente del momento? “Tuvo que ocurrir una tragedia para que yo pudiera conocer a la persona más importante del país”, pensaría alguno. Quizá la tragedia habría pasado a un segundo plano. Pero el carácter del argentino no come de cuento, no se le rinde culto a la figura pública. Es un país tan acostumbrado a la queja que rompen el protocolo cuando de exigir soluciones se trata. La esposa de una víctima lo increpó : “¿porque insistieron con un submarino tan antiguo? Es inconcebible que hayan preferido remendar antes que comprar uno nuevo. Como no son los altos cargos del armada los que se meten allí, sino nuestros seres queridos”.
Al momento del hallazgo, un familiar de la víctimas que tripulaba el Seabed (barco que halló al ARA San Juan) expresó: “Pese al dolor, este es el primer paso para saber la verdad”.
Cabe especificar que los casi USD$7.5millones que cuesta el rescate no es solo para recuperación de cuerpos, sino para determinar las causas del accidente. Y esa inversión puede sustentarse con el aprendizaje que le dejará a la humanidad. De la jueza Marta Yáñez depende que se emprenda la misión para rescatar el sumergible, que con agua puede llegar a pesar 2.500 toneladas. “No voy a arriesgar a vidas humanas en tren de poder rescatarlo. Prefiero conservar la prueba en la forma en que está”, dijo a la prensa.
En los caminos de la espiritualidad se habla de los 400 niveles por encima y por debajo en que puede estar una persona, o una situación. Cuando estás al -400 significa que de ahí ya nadie te puede sacar (como los 907 metros de profundidad en que fue hallado el ARA San Juan). Y cuando estás en el +400, de ahí ya no te puedes caer. Hay pequeños errores que pueden sepultarte o aciertos que pueden colocarte en la cima.
¿Todo tiene solución menos la muerte? hay imprudencias que te acercan al punto en donde no hay retorno.
Este caso nos inspira para tomar decisiones con respecto a si remendar o invertir en algo nuevo que reduzca al riesgo.
Y lo extremadamente peligroso se lo dejamos a los robots, como propuso un futurólogo en el documental Zeitgeist.
Edifiquemos una sociedad en la que todo lo que suceda nos conlleve al nivel +400
¿Cuál sería el antónimo de hundimiento irreversible? Algo así como: Empotramiento en el firmamento.
Minimizando las imprudencias seremos surfistas de las nubes, emprendedores sin cobardía, ejecutores sin retrocesos morales, rescatistas sin trabajo porque la gente sería más precavida.












