El experimento se discutió con empresarios de la Zona Franca de Juan Mina y con periodistas.
Por Chacheros
Empresarios de la Zona Franca del corregimiento Juan Mina de Barranquilla y periodistas de la capital del Atlántico, junto con la directora del Departamento de Prosperidad Social (DPS), Tatyana Orozco de la Cruz, fueron cogestores sociales de la Red Unidos en el barrio Villas de San Pablo.

La Directora del Departamento de Prosperidad Social, Tatyana Orozco, dialoga con moradoras de Villas de San Pablo.
En la actividad “Cogestor por un Día”, empresarios y periodistas realizaron un diagnóstico de la situación en la que viven las familias en Villas de San Pablo.
Además, como parte del trabajo que adelanta Prosperidad Social por la población más vulnerable del país, Tatyana Orozco de la Cruz, firmó una Alianza con la Fundación La Cayena que opera en el corregimiento de Juan Mina de la ciudad de Barranquilla. Esta Alianza consiste en articular los proyectos de la Fundación con programas del Gobierno que son ejecutados desde Prosperidad Social y así generar nuevas oportunidades en beneficio de los habitantes de esta población del departamento de Atlántico.
Uno de los pobladores más antiguos del corregimiento lamenta que históricamente han sido algo poco menos que la cloaca de Barranquilla. Primero fue la instalación de numerosos moteles, algunos de sorprendentes lujos, y otros verdaderos tugurios con piezas llenas de colchones viejos. En esa época a la única vía que conectaba al corregimiento con Barranquilla la llamaron “la carretera de los locos”. Ello debido a que, por lo general, el conductor venía con una dama discreta que tenía que ocultarse acostada en el cojín trasero del vehículo. Y el conductor, como si nada pasara en el mundo, venía hablando con ella sobre los últimos adelantos de los moteles. La gente, al ver que los choferes iban hablando solos, decían: “esos tipos están locos”.
Con la construcción del nuevo puente de la Circunvalar con Juan Mina, por las carreras de Alejandro Char de inaugurarlo antes de tiempo, lo llamaron “el puente de los enanos”, porque un camión volteó quedó incrustada en una de las vigas del víaducto, porque todavía no estaba culminado el piso bajo que le daba la altura suficiente al puente.
Luego vino la venta ilegal de terrenos que no podían venderse porque son propiedad del Estado, ya que son humedales, reservas ecológicas, pues esas tierras en tiempos de prolongadas y fuertes lluvias absorben el líquido y forman ciénagas que luego entregaban su caudal a distintos arroyos entre ellos Arroyo León, que nutre al Lago del Cisne y Lagos de Caujaral y Ciénaga de Mallorquín.
“El Cacique de la Tribu” le dicen al sabio de Juan Mina. Asegura que hubo tres o cuatro empresarios con influencias en las esferas de la Alcaldía y el Concejo, que hicieron modificar el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) para que fueran excluidos los humedales como tierras del Estado no enajenables. Al cambiar el concepto establecido en el POT y la destinación exclusiva de esas tierras como humedales, una hectárea que los tres o cuatro infractores compran a dos mil quinientos millones de pesos, las vendieron a los empresarios acelerados de las zonas francas hasta en 15 mil millones de pesos.













