Con ánimo chacharero nos contó parte de su historia desde una tradicional terraza carnavalera del barrio San Salvador, en Barranquilla.
Por: Melissa Ochoa
Desde muy pequeño su familia tuvo claro que lo suyo sería el arte de hacer reír a los demás y de ponerlos a pensar a través de sus intrépidas canciones, por eso, al ver el talento y la determinación de este joven de sangre costeña guajira, aunque “cachaquisado” debido al destino laboral de sus padres, estos nunca se negaron a apoyarlo, lo que favoreció mucho la carrera artística de Roberto Camargo.
En un principio, cuando inició el ejercicio de escribir canciones experimentales junto a sus amigos de la universidad y a interpretarlas en los bares capitalinos adonde los rolos iban con la intención de escuchar uno que otro buen cover de sus grupos favoritos, la cosa no era tan color de rosa, así que, como un enganche estratégico para que siquiera “le pararan bolas”, lo que hacía era lanzar un buen chiste acorde a la realidad nacional o algún comentario satírico y una vez lograba tener encima de sí los ojos del público, ahí sí tocaba las canciones de sus ídolos, y esa fue la manera de cómo lo cómico llego a enmarcar su carrera.

Aunque la vida lo llevó a «cachaquizarse» desde muy temprana edad, este costeño de sangre Guajira lleva la costa en el corazón y en la sabrosura de sus palabras, aunque ha hecho de la nevera su centro de mando y el cuartel de operaciones desde donde exporta su creatividad a toda su amada Colombia.
Ese estilo particular con que introducía sus canciones comenzó a hacerse popular, y así empezaron a llegar las invitaciones para cantar aquí y allá por toda la capital, aunque todavía el bolsillo no veía el fruto de su esfuerzo, y a pesar que para esa época de 2008 la industria “piramidal”, ahora llamada muy elegantemente «el multinivel», hacía estragos con la economía de los colombianos que los tenían a punta de DMG y que dejó a más de uno sin un peso, fue ese catastrófico fenómeno que llevó a que en la enrulada cabeza de Roberto naciera su primer éxito. Nació “No hay billete”, que se hizo viral en las redes sociales, y obtuvo la atención de varios medios de comunicación nacionales que empezaron a buscarlo por todas partes, y luego llegó el reconocimiento de los medios de comunicación internacionales que para 2009 la convirtieron en la canción del Carnaval, lo que le valió su primera invitación al Carnaval internacional de las Artes.
A partir de ahí, no solo hubo billete, la carrera de Roberto despegó al punto de poder compartir escenario con grandes músicos como Piero, Joaquín Sabina y Jorge Drexler, muchos de ellos sus grandes ídolos.

Roberto Camargo ha sido parte del Carnaval de las Artes desde 2009, ahí también ha participado con grandes artistas como Jorge Drexler y Carlos Pala, con quienes compartió el en 2015 escenario en La Cueva.

El atuendo de Roberto se caracteriza por ser muy ilustre y elegante siempre de corbatín rojo para las galas y por supuesto no puede faltar sus populares tenis rojos.
Luego de estas oportunidades lo que venía era hacer buen uso de ese impulso de atención que obtenía al compartir escenario con tan grandes artistas, así que poniéndose a su altura, o por lo menos con intentar seguir dando lo mejor de sí y de su talento, comenzó a pulir la técnica vocal, la dramaturgia y hasta clases de clown tomó, aunque bien entiéndase que para ser gracioso se necesita de extrema inteligencia.
No se considera un cantante porque para él un cantante es Andrea Bocelli, Luciano Pavarotti, la colombiana Victoria del Sur, quién también estuvo presente en la décima versión del Carnaval de las Artes, en donde él se viene desempeñando como un elocuente maestro de ceremonia de corbatín y zapatos tenis, rojos, desde el año 2013, hasta aquí lo han llevado sus ansias de hacer pasar a los demás y así mismo un buen rato, aun cuando recuerda que jamás hubo la pretensión de ser chistoso, sin embargo sus geniales y versadas ideas bien pueden ayudar a cualquiera a superar “La crisis de los 25” o ponerle a los golpes sentimentales algo de “Humor amor” mientras se adquiere la experiencia, esas son los nombres algunas de sus más conocidas y pintorescas obras, que hoy le dan su lugar entre los StandUp Concerts más cotizados del país, pues gracias a todo esas experiencia nunca falta quien quiera escuchar las buenas historias de Roberto Camargo, que hoy también tenemos para ustedes nuestros queridos amigos y amigas chachareando con nosotros, en la Cháchara.
Y aquí, chachareando con nosotros también nos comentó que muchos de sus amigos y seguidores ya le están pidiendo nuevos sencillos, e incluso una visita exclusiva a Barranquilla, no solo a los carnavales que la verdad nunca se ha podido gozar porque se cruzan con su agenda laboral, más que poder salir ver las comparsas y las demás muestras culturales que se dan en la ciudad por la época, pero si todo marcha en tan buena onda como lo es él, en el mes de abril lo podremos tener nuevamente por la arenosa, por ahora, sigue trabajando con su último trabajo, La Virgen de mis Remedios, primer sencillo promocional del más reciente disco de Roberto llamado Remedios de mis Amores. Esta canción fue nombrada canción del año 2013 por el diario El Siglo, y estuvo por 12 semanas consecutivas en el top 20 de radio nacional y en dos nuevos sencillos como respuesta a esa petición, y para nosotros un jocoso saludo, lleno de toda esa alegría chacharera que caracteriza a los costeños y a todos los colombianos.
Aunque el chikungunya nos tenga en la mira y el Zika no pare de dar de qué hablar, con ustedes, Roberto Camargo.











