Por: José Serrano – Periodismo con altura
El regreso al colegio o a la universidad, como lo viene planteando el Ministerio de Educación en la voz de la ministra María Victoria Ángulo, definitivamente es imposible ya que representaría un riesgo innecesario. La infraestructura locativa de los colegios así lo señala, y esta medida del regreso a clases con estas particulares condiciones lo único que haría sería agudizar la crisis y acelerar el fin de un sistema educativo que antes de la covid-19 ya venía enfermo.
Ingresemos nuestro proceso de educación en una sala UCI para aplicarle oxígeno, capacitando así sea virtualmente a nuestros profesores y así cambiar el modelo de enseñanza que nos mantiene amarrados a una historia llena de mentiras, mitos absurdos y serviles.
El inconveniente radica en que la educación privada está ejerciendo su legítima presión al gobierno con el pretexto de la consideración económica.
El esquema de alternancia y estrategias que plantea la ministra, acompañado de la implementación de los protocolos de bioseguridad que financiará el gobierno son señales inequívocas de que el próximo mes de agosto los alumnos volverán a clases.
El momento es complejo, pero la deserción escolar que se presentaría tiene pensando a la ministra y a los rectores de los colegios y las universidades privadas; muchos padres no estarán de acuerdo en pagar un semestre de 7 u 8 millones de pesos para que sus hijos reciban clases virtuales.
Debería crearse un proceso de aprendizaje en donde se remplazara la memorización por una interacción permanente entre docentes y alumnos, generando nuevos espacios y nuevas relaciones profesores – alumnos, esto ayudado por la tecnología que en estos momentos nos tiene conectados al mundo y otros modelos educativos.
La capacitación de los docentes es una tarea que ha venido siendo aplazada, lo que nos ha mantenido anquilosado a un modelo enciclopedista que aunque dio resultados ya es obsoleto, y no permite el desarrollo crítico del pensamiento.
Este es el momento para convertir la dificultad en oportunidad y hacer de nuestra educación una educación pensada y ajustada a nuestra realidad, recordando que el futuro de los pueblos está marcado por una excelente educación.
He ahí el dilema. Pero, se debe aprovechar este momento de crisis o alternancia, como le dice la ministra María Victoria, para entrar a analizar aspectos de nuestro pensum educativo.











