La obra cumbre de Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura 1982, cumple 50 años de su publicación.
Por Francisco Figueroa Turcios
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”, así nos sumerge Gabriel García Márquez en su realismo mágico de Cien años de soledad.
La primera edición de Cien años de soledad fue publicada en Buenos Aires el 15 de mayo de 1967. Considerada una de las grandes obras de la literatura hispana. De acuerdo a las estadísticas a la fecha se han vendido más de 30 millones de ejemplares y ha sido traducida a 35 idiomas.
Enmarcada en el realismo mágico, la obra de Gabriel García Márquez combina la vida material, objetiva y rutinaria con la fantasía subjetiva.
Crystal Harlan, periodista con maestría en filología destaca los aspectos más relevantes en el realismo mágico en la novela Cien años de soledad:
-
Aparición de muertos. Tras matar a Prudencio Aguilar en un duelo, su fantasma le persigue a José Arcadio. Melquíades también vuelve de la muerte en varias ocasiones.
- Desaparición de `Remedios la bella´. Mientras Remedios le ayuda a Fernanda a doblar una sábana, Fernanda nota que está pálida y le pregunta si se siente bien. Remedios le contesta que nunca se había sentido mejor y de repente comienza a levitar con la sábana y se despide de Fernanda con la mano mientras se eleva al cielo.
- La larga vida de Úrsula y los augurios de su muerte. Muere con más de cien años: «La última vez que la habían ayudado a sacar la cuenta de su edad, por los tiempos de la compañía bananera, le había calculado entre los ciento quince y los ciento veintidós años». Antes de fallecer, aparece una fila de luminosos discos anaranjados por el cielo, las rosas huelen a quenopodio y los garbanzos se caen al suelo en forma de estrellas de mar.
- Pestes de insomnio y amnesia. De repente nadie en el pueblo puede conciliar el sueño. Así que «se organizó la vida de tal modo que el trabajo recobró su ritmo y nadie volvió a preocuparse por la inútil costumbre de dormir». Pero luego llega la peste de amnesia y todos comienzan a olvidarse de las cosas, por lo que José Arcadio pone pequeños letreros por toda la casa para recordar los nombres de objetos básicos como mesa, silla, pared, cama, vaca, etc. El pueblo no se cura hasta que Melquíades resucita de la muerte («había regresado porque no pudo soportar la soledad») y trae una bebida que cura la peste.
- Pergaminos que levitan. Mientras Aureliano está en la cocina, cuatro niños traviesos entran en su cuarto para destruir los pergaminos, pero una «fuerza angelical» los levanta del suelo y los mantiene suspendidos en el aire hasta que regresa Aureliano.
- Invasión de mariposas amarillas.
- Preceden las apariciones de Mauricio Babilonia y hasta llegan a invadir la casa cuando Meme se cita con Mauricio a escondidas de Úrsula.
- Lluvia de flores. Cuando muere José Arcadio caen del cielo minúsculas flores amarillas. «Tantas flores cayeron del cielo, que las calles amanecieron tapizadas de una colcha compacta, y tuvieron que despejarlas con palas y rastrillos para que pudiera pasar el entierro».
¿Por qué leer Cien años de soledad?
Luego de contagiarse con el realismo mágico de la novela Cien años de soledad, descrito por Crystal Harlan, Lachachara.co consultó a personalidades sobre el por qué debemos leer esta importante obra literaria.
Juan Gossaín, periodista y escritor: «Porque es la mejor novela que se ha escrito en lengua castellana, después del Quijote de Cervantes».
Alberto Martínez, director de la Facultad de Comunicación de la Universidad del Norte: «Porque no solo es un libro necesario y vital que nos permite entender la magia auténtica de la literatura latinoamericana. Es la reivindicación de la fantasía y la locura que son más auténticas que la propia realidad».
Jaime Abello, director de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano,» Cien años de soledad es una especie de biblia literaria, que nos ofrece desde la ficción el relato más completo, agudo y divertido para conocer nuestra historia y comprender nuestra dolorosa realidad. Mil generaciones y las siguientes tienen un privilegio al poder beneficiarse de la lectura de este clásico de la literatura».
Isidro Alvarez Jaraba, profesor de literatura, escritor e investigador: «Leer Cien años de soledad, es leer a Gabo. Seguir línea a línea esta maravillosa obra es seguir el pensamiento latinoamericano del Nobel. Es adentrarse en una geografía literaria bañada en vivencias, acercarse al ser Caribe, construido desde el anecdotario de los pueblos anfibios, rodeado todos de los mismos problemas y alegrías e igual cosmovisión. Cien años de Soledad presenta una cultura de regiones que desde la geografía de Macondo se dimensiona como un solo pueblo – cultura del Macondo exterior, de Mar; y cultura del Macondo interior, de Río y Ciénaga-. Lo que podría entenderse como el concepto de Estado multicultural colombiano imaginado, pensado y expresado por Gabo muchos años antes de reconocerse en nuestro país. De la misma manera Cien años nos retrata a todos los colombianos, nos enrostra lo que somos como sociedad. Cincuenta años atrás Gabo pensaba en una sociedad que venía cimentándose desde más de cien años y que medio siglo después no es más que la prolongación de aquella. En otras palabras Cien años de soledad es nuestro pasado, presente y futuro. Es un libro y una lectura siempre actual». Es por todo lo anterior, que la lectura de Cien años de soledad, se hace imprescindible…














