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Plinio Lambraño, visto por Plinio Lambraño

Su pintura encierra un marcado simbolismo que surge a partir de profundas reflexiones sobre la realidad social y política de Colombia.

Por: Francisco Figueroa Turcios

Aún persiste en mí el grato recuerdo, como si se tratara de un sueño de ayer, hoy hecho realidad.

Hijo nativo del municipio de San Pedro- Sucre, con mucho orgullo: tierra fértil y muy rica en cultivo de yuca, tabaco, maíz, ajonjolí y algodón. Pues allí viví y disfruté mi primera infancia al lado de mis queridos padres ( Gabriel Lambraño y Georgina Flórez), hermanos ( Eduardo, Rigoberto , Jorge , Julio , Mary y Oscar ) y demás familiares, además, también junto con mis amigos compañeros de infancia, con quienes pude compartir satisfactoriamente, construyendo  creativamente espantapájaros con material de desechos para ahuyentar algunos depredadores, esos que  asechaban     de    manera    feroz     a   los     cultivos   del  campo; de  igual modo la pasábamos atrapando cocuyos y luciérnagas, a las cuales guardábamos como prendas ancestrales en estuches hechos de yuca o cajitas de madera para que nos alumbraran en las  noches desestrelladas.

Imagínense ustedes, al igual que yo, viviendo en aquellos tiempos de mi vida temprana, escuchando de boca en boca a esas señoras de piel color mestizo, de robustas trenzas, vestidas de blanco impecable, aunque en ciertas ocasiones de gris o de color negro, por causa de fallecimientos mortales de algunos de sus parientes o familiares. Refiriéndonos encantadores cuentos revestidos de creencias, leyendas y mitos de la región mientras endullaban y doblaban tabaco con calillas en boca, antes de apagar el mechón que nos alumbraba al anochecer, antes de irnos a acostar. De esta manera transcurrieron aquellas escenas didácticas, alegres e inolvidables, las que constituyen hoy día parte de mi formación empírica, intelectual, espiritual y artística, fortalecida consecuentemente en la cultura urbana de nuestro caribe colombiano. 

Cumplidos mis primeros ocho (8) años de edad, por razones obvias, fui trasladado al lado de mi madre GEORGINA FLÓREZ PINEDA y cinco parientes más, integrantes de la familia al municipio de Corozal-Sucre, lugar al que le debo gran parte de mi vida afectiva y profesional. Fue en esta ciudad donde llevé a cabo mis primeros estudios de primaria en la Escuela Urbana, Colegio Preseminario Cristo Rey y el Instituto Parque Infantil Aníbal Badel de Corozal. Paralelamente a esta circunstancia histórica, despertaba en mí la vocación por el arte, iniciándome en la etapa del garabateo hasta llevar a cabo dibujos y retratos de personajes, escritores, expresidentes, artistas y poetas de mi país Colombia, ejecutados en la técnica tinta china, plumilla y papel; ejercicios artísticos desaparecidos casi por completo hoy día por motivos de largo tiempo y calidad frágil del material utilizado.

Con el propósito de reforzar mi nivel artístico y académico, ingresé luego a mis estudios de secundaria, complementados en materia pedagógica y bachillerato académico en las siguientes instituciones educativas: El Instituto Parque Infantil Aníbal Badel, Liceo Carmelo Percy Vergara y la Escuela Normal  Superior  de  Corozal.   Dicho  sea  de  paso,  manifiesto   de  manera sincera, no haber sido un destacado estudiante comparativamente con otros  compañeros  de  estudio;  no  tanto  quizás por  el  factor  intelectual  o  económico precario del momento, si no tal vez porque  dedicaba mucho tiempo a la actividad artística frente ciertas materias que conformaban parte del currículo académico de las instituciones educativas de ese tiempo. Pienso que, de no haber existido esta posible motivación interna en el transcurso de mis estudios, sin esta dichosa circunstancia no me habría compenetrado tanto, “creo yo” en este fantástico mundo del arte que avanza y crece cada día en mi vida personal.

Culminados mis estudios de  bachillerato, convencido de mi vocación artística ingresé a la Escuela de Arte y Humanidades de Sincelejo, capital del Departamento de Sucre, estudio llevado a cabo hasta final del año 1978, allí tuve la oportunidad de obtener el título en Artes Plásticas junto con tres (3) compañeros más de estudio Son ellos, el maestro pintor Wilfrido Ortega Rey, Edilberto De La Espriella y Carlos Torres; A partir de entonces pudimos contar con excelentes profesores de alto perfil profesional y académico, entre ellos: Humberto Vélez Coronado en el campo de la HISTORIA DEL ARTE, Cesar Bula profesor de escultura, Pedro Ángel Gonzales, Juan Marichal, Antonio Zuluaga Y Pedro Mendoza, maestros de la pintura, quienes derramaron en nosotros parte de su talento, espiritual, humano y artístico. En su empeño pedagógico también nos acompañaron en ciertas exposiciones pictóricas en distintos eventos culturales, llevados a cabo en salones de exposiciones, bibliotecas y conciertos artísticos, durante los años 1982 hasta el 2006, realizados en el Departamento de Sucre, la región Caribe y la Nación.

En este crucial momento me interesé personalmente por la creación de pinturas sobre temas relacionados con Bodegones, retratos, el folclor y las tradicionales puertas rústicas de golpe que hoy día adornan a nuestro vistoso paisaje campestre caribeño.

Una etapa trascendental de mi carrera artística, digna de mencionar, consiste en mi estada durante dos años de aprendiz en el taller del Escultor Español maestro Eladio Gil Zambrano, autor de la obra titulada “India Catalina”, ubicada en la ciudad de Cartagena Bolívar, a quien le debo las gracias por su enseñanza recibida en el campo de las artes.

Por circunstancias económicas me tocó soportar pacientemente mayor tiempo de lo esperado para lograr alcanzar mi título profesional en Artes Plásticas en la Universidad de la sabana, Chía Cundinamarca. Con la intención de superar algunas deficiencias de conocimiento técnico relacionados con la pintura y la escultura.  Concebida esta importante meta universitaria, la que reflexivamente me ha conllevado a sentir y visionar la lamentable situación problemática vinculada a la carencia tanto de centros de formaciones técnicas, formales y no formales de gran necesidad para la profesionalización  artístico-cultural  como una estrategia para la transformación profesional, económica, espiritual y personal del talento humano  local, regional y nacional.

Ha sido para mí, motivo de orgullo personal haber cumplido satisfactoriamente por más de 20 años, la labor de docente en el área de Educación Artística en algunas instituciones educativas del Departamento de Sucre, ellas son; La Escuela Normal Suprior de Corozal a partir de 1979 hasta 2014. En este lapso de tiempo tuve la oportunidad de compartir talleres relacionados con la Expresión Artística del niño dirigidos a jóvenes estudiantes de la Universidad de Sucre y siete (7) años de tutorías en el área de Educación Artística en distintas ciudades de la región del Caribe encomendando por la Corporación Universitaria del Caribe CECAR, radicada en el Departamento de Sucre.

Vale la pena recordar el apoyo incondicional por esta importantísima corporación universitaria, para llevar a cabo una exposición pictórica relacionada con la inquietante idea acerca de la creación de textos pictóricos sobre espantapájaros de la región sabana del caribe colombiano. Con profunda preocupación y esperanza, en lo referente a mi realización artística y profesional, me propuse llevar a cabo la especialización en Gestión y Administración Cultural en la Universidad del Atlántico en el año de 2009. Especialización que me ha concedido luz y fortalecimiento para comprender y visionar con mayor lucidez ciertos comportamientos humanos problemas sociales y culturales del país y de la región; Incluso, aquellos  temas relacionados con las necesidades reinantes en nuestro entorno,  esencialmente por la falta y desinterés de la implementación de políticas culturales de parte de algunos gobernantes y gestores culturales de turno, quienes  de manera insensible e irresponsable han cabalgado sobre este delicado tema. Recordando que también somos una comunidad propensa a la desorganización a la conformidad en materia cultural.

   
 

   

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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