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Dieciséis años después, España volvió a conquistar el mundo

Por: Francisco Figueroa Turcios

España volvió a sentarse en el trono del fútbol mundial.

Dieciséis años después de aquella inolvidable conquista en Sudáfrica 2010, la selección dirigida por Luis de la Fuente escribió un nuevo capítulo dorado al derrotar 1-0 a la vigente campeona Argentina en una final que exigió hasta la última reserva de talento, resistencia y carácter.

Ferran Torres, el héroe…

Cuando el reloj marcaba el minuto 106 del tiempo suplementario, Ferran Torres encontró el instante de inspiración que separa a los buenos jugadores de los héroes eternos: un remate preciso rompió la resistencia albiceleste y desató la celebración de todo un país.

La expulsión de Enzo Fernández en el tiempo añadido del segundo tiempo dejó a Argentina con diez hombres, una desventaja que España terminó convirtiendo en el golpe definitivo para bordar su segunda estrella sobre el escudo.

No fue únicamente la victoria de una generación brillante. Fue la confirmación de un proyecto que devolvió a España a la cima del fútbol internacional. La misma selección que llegó al Mundial como campeona de Europa terminó imponiendo su estilo de posesión, presión y paciencia frente a una Argentina que defendió con orgullo la corona conquistada cuatro años antes.

Durante más de cien minutos el gol pareció negarse, pero el fútbol suele reservar sus mayores recompensas para quienes nunca renuncian a la búsqueda. Y España jamás dejó de creer.

Lamine Yamal, nueva leyenda…

Con apenas 19 años, Lamine Yamal dejó de ser la gran promesa del fútbol para convertirse en una leyenda viva. Fue uno de los principales artífices del segundo título mundial conquistado por España, liderando a una generación que devolvió a la Roja a la cima del planeta dieciséis años después de su primera estrella.

El talento de Lamine Yamal, desbordante, su irreverencia para encarar los partidos decisivos y una madurez impropia de su edad lo elevaron al selecto grupo de los futbolistas que marcaron una época desde la juventud. El niño prodigio que asombró al mundo en la Eurocopa terminó consagrándose en el Mundial de 2026, escribiendo un capítulo que lo coloca al lado de las más grandes figuras de la historia del fútbol y abre una nueva era para el deporte rey.

La historia encontró, además, un hermoso punto de encuentro entre generaciones. En el césped coincidieron Lionel Messi, uno de los gigantes más grandes que ha dado este deporte, y Lamine Yamal, el prodigio llamado a marcar una nueva época. Mientras Messi, una leyenda disputaba probablemente su último gran capítulo mundialista, mientras que Lamine Yamal comenzaba a escribir el suyo con la serenidad impropia de sus 19 años. Entre ambos transcurrió el simbólico relevo de un fútbol que nunca deja de renovarse.

España ganò todo…

Esto no fue una final; fue una demostración de autoridad futbolística.

España no solo levantó la Copa del Mundo, sino que monopolizó los principales reconocimientos individuales del torneo. Rodri fue distinguido con el Balón de Oro como el mejor jugador del Mundial; Unai Simón conquistó el Guante de Oro tras firmar una campaña impecable bajo los tres palos; y Pau Cubarsí, con apenas 19 años, confirmó el nacimiento de una nueva estrella al recibir el premio al Mejor Jugador Joven.

La única distinción que escapó del dominio español fue la Bota de Oro, conquistada por Kylian Mbappé gracias a sus diez anotaciones. El resto de los galardones tuvo un mismo destino: la selección que gobernó el campeonato de principio a fin y que convirtió su segunda estrella mundial en una obra de excelencia colectiva, donde el talento individual siempre estuvo al servicio del equipo.

Gesto de humildad…

En medio de la euforia por conquistar el segundo título mundial para España, Lamine Yamal protagonizó una de las imágenes más conmovedoras de la final.

Antes de correr a fundirse en el abrazo interminable con sus compañeros y celebrar la gloria, el joven de apenas 19 años cambió el rumbo de sus pasos y se acercó a Lionel Messi. No fue un acto protocolario ni una cortesía de ocasión; fue el homenaje silencioso de un discípulo hacia uno de los referentes que marcaron su infancia y alimentaron sus sueños de futbolista.

Lamine encontró a un Messi abatido por la derrota y, con un abrazo sincero y unas palabras de aliento, le recordó que las leyendas también merecen consuelo cuando el destino les niega el final que anhelaban. Aquel gesto de solidaridad trascendió el resultado del partido.

En el instante en que España celebraba y Argentina lloraba, el campeón se inclinó ante quien durante años iluminó el camino del fútbol mundial, demostrando que la grandeza no solo se mide por los títulos conquistados, sino también por la capacidad de tender la mano al rival vencido.

Campaña de España…

El camino de España hacia la conquista de su segundo título mundial fue de menos a más. Después de un debut sin goles, la selección de Luis de la Fuente encontró su mejor versión y terminó levantando la Copa del Mundo con seis victorias, un empate, 12 goles a favor y apenas un gol en contra.

Fase de grupos

15 de junio de 2026 : España 0-0 Cabo Verde

  • Sin goles. España dominó, pero no pudo romper el orden defensivo del debutante africano.

21 de junio de 2026: España 4-0 Arabia Saudí

  • ⚽ Lamine Yamal (10′)
  • ⚽ Mikel Oyarzabal (21′)
  • ⚽ Mikel Oyarzabal (24′)
  • ⚽ Hassan Tambakti (autogol, 49′)

26 de junio de 2026: España 1-0 Uruguay

  • ⚽ Álex Baena (42′)

Dieciseisavos de final

2 de julio de 2026: España 3-0 Austria

  • ⚽ Mikel Oyarzabal (36′)
  • ⚽ Pedro Porro (66′)
  • ⚽ Mikel Oyarzabal (89′)

Octavos de final

6 de julio de 2026: Portugal 0-1 España

  • ⚽ Mikel Merino (90′)

Cuartos de final

1 0 de julio de 2026: España 2-1 Bélgica

  • ⚽ Fabián Ruiz
  • ⚽ Mikel Merino (gol del triunfo en los minutos finales)

Semifinal

10 de julio de 2026: Francia 0-2 España

  • ⚽ Mikel Oyarzabal
  • ⚽ Pedro Porro

Final

19 de julio de 2026: España 1-0 Argentina (prórroga)

  • ⚽ Ferran Torres (106′)
    .

Y cuando el árbitro esloveno  Slavko Vinčić señaló el final entre los seleccionados de España y Argentina, el tiempo pareció detenerse. España abrazó su segunda Copa del Mundo, igualando la hazaña que había conseguido en Johannesburgo en 2010. La segunda estrella no fue solo un bordado sobre la camiseta; fue el reflejo de dieciséis años de perseverancia, renovación y convicción.

En el estadio quedó la imagen de Ferran Torres convertido en héroe, pero también la certeza de que las grandes selecciones no nacen por casualidad: se construyen con paciencia, talento y memoria. La Roja volvió a conquistar el planeta y, una vez más, le recordó al fútbol que las estrellas no solo brillan en el cielo; también se cosen para siempre sobre el pecho de los campeones.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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