Funcionarios del Fondo Nacional de Adaptación que están pendientes de los trabajos, aseguran que no hay riesgos, a pesar de las fuertes lluvias.
Por Rafael Sarmiento Coley
“Santa Lucía y demás poblaciones ribereñas del Canal del Dique pueden dormir tranquilas, porque las obras de protección que se adelantan son una garantía y los pequeños deterioros que se presentaron, fueron corregidos por la firma contratista”, según María Consuelo Castro, subgerente del Fondo Nacional de Adaptación.
La preocupación de los pobladores de Santa Lucía surgió porque hubo un pequeño deterioro del colchacreto, que de inmediato fue arreglado por la empresa contratista, afirmó a su vez el director de comunicaciones del Fondo, Diego Herrera.
El Fondo Nacional de Adaptación desvirtuó así las versiones del Diputado de Cambio Radical Jorge Rosales Steel, vicepresidente de la Asamblea del Atlántico, quien divulgó por redes sociales las presuntas amenazas de desbordamientos del Canal del Dique frente a Santa Lucía.

El sistema de protección con el colchacreto en las poblaciones ribereñas del Canal del Dique están «en perfectas condiciones», según el Fondo Adaptación.
Uno de los ingenieros de la empresa barranquillera ‘A Construir’, que adelanta la obra a lo largo de 1.400 metros lineales (inicialmente hicieron 300 y luego los pobladores pidieron más talanqueras para impedir inundaciones), explicó que, debido a las fuertes lluvias de las recientes semanas, la cota del Canal pasó de 3.8 metros a 4.5, es decir, las aguas subieron casi un metro.
Por ello en algunos tramos en donde se colocó el colchacreto de protección los puntos de pegamento entre losa y losa (las juntas) se deterioraron porque quedaron bajo el agua. Cando bajó el nivel del agua en el Canal, en unos pequeños tramos de no más de 10 metros, en medio de las losas del colchacreto, surgieron ranuras y hasta crecieron plantas acuáticas.
Un dolor de cabeza

El Canal del Dique, desde el puente de Calamar. Al fondo las numerosas ciénagas aledañas.
Desde cuando los españoles, en la época de la colonia hace más de 200 años, construyeron este canal artificial para pasar del Río Magdalena a la Bahía de Cartagena y de paso oxigenar las ciénagas aledañas con agua fresca, esto ha sido un dolor de cabeza cada vez que hay un fuerte invierno.
Porque el Río Magdalena aumenta en forma brutal su caudal y el canal, que tiene una longitud de 117 kilómetros y un ancho de 80 y 90 metros, se desborda, causando graves daños a los pobladores de la zona, que no solo pierden sus enseres y viviendas, sino todos sus cultivos y animales de corral, como ocurrió en el año 2010.

Eduardo Verano De la Rosa, gobernador del Atlántico.
Por ello los gobernadores del Atlántico, Eduardo Verano De la Rosa, y de Bolívar, Dumek Turbay, se han unido para reforzar los puntos críticos con los trabajos que adelanta la firma barranquillera ‘A Construir’, y hacia el futuro, con el Megaproyecto en dicho canal.
Por el momento, según el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, “no hay problema alguno de desbordamientos, porque los trabajos que se hicieron desde octubre, son los adecuados”.
Verano señaló que la secretaria de Infraestructura del Atlántico, Mercedes Muñoz Aragón, tiene toda la información al respecto, pero dicha funcionaria se negó a dialogar con este portal. A pesar de las instrucciones de su jefe inmediato.
Lo que se aseguró por parte del Fondo Adaptación es que “las obras realizadas están plenamente garantizadas, y los reparos adicionales se han realizado sin costo alguno para el Fondo. Todo ha sido con el aporte eficiente y oportuna de la firma encargada de estas obras”, según María Consuelo Castro.
Siempre pendiente
En la Gobernación del Atlántico no se explican la actitud del diputado Rosales Steel, al entregar una versión exagerada sobre la situación del Canal del Dique, según uno de los asesores del gobernador Verano De la Rosa.

Panorámica de la extensión del colchacreto en Santa Lucía, Atlántico.
Recordó la misma fuente que “el Fondo Adaptación, la Gobernación del Atlántico, la Alcaldía de Santa Lucía y la firma A Construir, recorrieron la semana anterior las obras que se ejecutan para el reforzamiento en el Canal del Dique, entre Santa Lucía y Villa Rosa, en el sur del Atlántico”.
Durante la visita, los entes gubernamentales se comprometieron a monitorear el Canal hasta que bajara el nivel del Río y se retomaran las labores de instalación del colchacreto.
Al respecto María Consuelo Castro, actual subgerente de estructuración del Fondo Adaptación, aseguró que la entidad continuará ejecutando las obras entre Santa Lucía y Villa Rosa, lo cual “permite que en caso de alguna eventualidad, que no se debe presentar por estar culminados los puntos críticos, dispone de equipos y materiales para reaccionar de manera inmediata”.
El Fondo ha hecho varias reuniones con la comunidad y les ha explicado que, efectivamente, “hay algunos tramos donde el colchacreto se ha levantado, pero no tiene nada que ver con que el diseño no sea el adecuado, sino que el contratista no ha cumplido 100% con las especificaciones técnicas del diseño”, según lo registró el diario local El Heraldo.
“Los defectos se han presentado porque el proceso constructivo se debe realizar generalmente con niveles bajos de agua para que el concreto se endurezca sin problema. Cuando el nivel está alto hay agua turbia que dificulta el llenado de las bolsas y el endurecimiento”, según la funcionaria del Fondo.
Las funciones que cumple el colchacreto son las de prevenir la erosión y proteger contra la socavación. Para evitar posibles filtraciones los diseños contemplan un filtro en la parte superior, el cual ya está contratado por el Fondo.
“Hacer un muro no sólo tiene un costo muy alto y una complicación técnica importante sino que no es necesariamente la mejor en esta región. Los pilotes del muro pueden ser muy profundos para que tengan sitio seguro donde cimentar y aun así la fuerza del agua en esta parte del río por el tránsito de las barcazas puede generar que se vaya debilitando lentamente”, dijo la subgerente del Fondo.
Con el colchacreto eso no pasa porque adopta la forma de la ribera y es flexible frente a las condiciones del terreno. La obra está prevista con una vida útil mínima de 50 años.
“El Fondo Adaptación garantiza la entrega de la obra al municipio y a la comunidad solo cuando esté terminada y cumpla 100% con las especificaciones técnicas”, puntualizó la subgerente.
El Megaproyecto

Infografía de lo que será el Megaproyecto en el Canal del Dique, entre Calamar y la bahía de Cartagena. Cortesía de El Heraldo.
Según el gerente del Fondo Adaptación, Iván Mustafá Durán, este 16 de mayo la interventoría entregaría su veredicto aprobatorio y el 31 del mismo mes el Fondo espera la autorización de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) para poder iniciar el tema de contratación y financiero de las obras.

Iván Mustafá Durán, gerente del Fondo de Adaptación.
“El Megaproyecto de las esclusas y compuertas en el Dique puede durar cuatro años y será como un mini canal de Panamá en su construcción con un mensaje importante: todas las obras de protección de los centros poblados hoy están en plena ejecución”, afirmó el funcionario.
Una vez la Anla apruebe los dos proyectos complementarios, vendría el tema de la estructuración contractual y financiera de ambos. Es decir, resolver de dónde saldrán los recursos, si se ejecutarán a través de una APP (asociación público-privada), de una concesión o cofinanciación. Esta estructuración, estima el Fondo, duré unos 9 meses.
Tendrá esclusas y compuertas de entrada y salida del caudal. Una de las esclusas estará en Puerto Badel. La obra incluye la restauración de flora y fauna. En particular, el repoblamiento piscícola, pues los pobladores ribereños del Canal del Dique, básicamente, viven de la pesca, con algo adicional en los cultivos y cría de animales de corral.
También se controlará la sedimentación en el Canal y no se afectará el sector portuario de Barranquilla, porque el Megaproyecto no arrojará más sedimento hacia el río Magdalena. Todo lo contrario, reducirá en forma considerable la sedimentación desde Calamar hasta su final en Bocas de Ceniza.
Los estudios del Megaoproyecto fueron realizados por la firma holandesa Royal Haskoning DHV, con un costo calculado en dos billones de pesos. Es una obra que reducirá la entrada del agua del Magdalena desde Calamar, que en la actualidad es de 550 metros cúbicos por segundo, de los cuales 230 van a la Bahía de Barbacoas, y 210 a la Bahía de Cartagena. Esos 550 metros actuales se reducirán, cuando esté concluido el Megaproyecto, a solo 250 metros cúbicos por segundo.











