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Con otros ojos, con los ojos de la inclusión

Las personas con discapacidad son personas como nosotros que se enamoran, son productivas, pueden, quieren y necesitan trabajar, quieren o no tener hijos, se quieren capacitar,  piensan en un futuro y sobre todo son diferentes como los somos todos entre la gran diversidad de la humanidad.

El día martes nueve de mayo los periodistas de Barranquilla fuimos invitados por la Dirección de extensión de la Universidad del Norte a un taller “Con otros Ojos” Aprendiendo a contar las discapacidad visual en medios masivos de Comunicación”.

Lidera  el foro  María del Rosario Guevara, directora de Fundave, la cual trabaja por la inclusión de personas con discapacidad visual, Sordo ceguera y discapacidad múltiple.

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Paola Alcázar en la presentación del taller Con otros Ojos.

Hizo la presentación e introducción del foro Paola Alcázar, quien es Periodista, Máster en Administración y Negocios, PhD Psicología, Coach en Comunicación, Defensora en Inclusión y Equidad, y Trabaja por la Educación y Políticas de Gobierno.

Al inicio con el tema de la  inclusión,  nos muestra un nuevo camino. En él, nuestras decisiones son guiadas por la certeza de que el derecho de escoger seres humanos es filosóficamente ilegítimo, además de ser anticonstitucional. Una sociedad inclusiva tiene el compromiso con las minorías y no apenas con las personas que tienen discapacidad. Asume un compromiso con ellas y con su diversidad y se exige a sí misma transformaciones intrínsecas. Es un movimiento con características políticas. Como parte de su filosofía, incluir es la creencia de que todos tienen derecho de participar activamente en la sociedad. Como parte de su ideología, la inclusión viene para derribar las barreras cristalizadas en torno a grupos estigmatizados. La inclusión es para todos porque todos somos diferentes.

Las barreras discriminatorias forman parte del entorno socio-cultural que domina nuestras sociedades. Se trata de las barreras de tipo actitudinal presentes en las personas que subestiman y/o sobre protegen a las personas con discapacidad, que las consideran inferiores, enfermas, menores de edad (aunque ya hayan alcanzado la edad adulta). La base de la discriminación suele encontrarse casi siempre en los estereotipos, que son imágenes, creencias, ideas y sentimientos “instaurados” negativos o positivos  (la mayoría de las veces son negativos) hacia ciertas personas pertenecientes a un grupo determinado. Cuando se realiza una valoración negativa de un grupo en base al estereotipo, el resultado es el prejuicio. Cuando los prejuicios llevan a una persona a actuar de un modo determinado respecto al grupo o individuo prejuzgado, el resultado es la discriminación (por ejemplo, no tener en cuenta en un proceso de selección a una persona con discapacidad por pensar que está enfermo o es incapaz).WhatsApp Image 2017-05-09 at 18.25.04

 

Representaciones sociales de la discapacidad

Muchas de esas representaciones equivocadas sobre la discapacidad han sido legadas por las personas que conforman los círculos sociales próximos, como las familias, la escuela o el trabajo, y de alguna manera se han perpetuado por influencia de los medios de comunicación. Los estereotipos y las actitudes negativas que por mucho tiempo han estado en la base de las acciones sociales hacia las personas con discapacidad, han desembocado en actitudes discriminatorias y no inclusivas, por sustentarse en valoraciones negativas y prejuiciosas sobre las verdaderas capacidades de aquellas personas.

De otra parte, los medios de comunicación masivos pueden incidir de manera consciente o inconsciente, en la construcción y difusión de esos “saberes sociales” sobre las personas, sus capacidades, diferencias y necesidades.

Este posicionamiento sobre las representaciones sociales como factores culturales que inciden en nuestras actuaciones frente a las personas con discapacidad, sirve de marco para presentar  en lo que sigue, algunos comportamientos, prejuicios y temores que revelan pensamientos erróneos o quizás falta de conocimiento acerca de las personas con discapacidad y que pueden complejizar el proceso de inclusión social, educativa y laboral de estas personas.

Específicamente, en la atención de Personas con discapacidad, pueden interferir de manera importante, todas aquellas falsas creencias, estereotipos e imaginarios, que afloran de manera espontánea en nuestras actitudes a la hora de satisfacer los requerimientos de esta población. Se ven algunos de los pre conceptos más generalizados con respecto a cada tipo de discapacidad.

Es importante reconocer que la población en general tiene algunas representaciones o imaginarios frente a las personas con discapacidad intelectual, auditiva, de la vista, de movilidad que son falsas creencias o prejuicios que no corresponden a la realidad.

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Maria del Rosario Guevara,lidero el taller Con otros Ojos.

Eternos niños

La tendencia a percibir a la persona con discapacidad  como eternos niños, hace que desde el diario quehacer no se propicien conductas de independencia y autonomía acordes con su edad. Es entonces indispensable dar un trato acorde al estatus de edad y a su rol ocupacional, “si es un niño trátelo como niño si es un adulto trátelo como adulto”.

Históricamente se ha pensado que requieren cuidador permanente y no pueden llevar una vida independiente. Actualmente, en un marco de derechos, la atención temprana, el acceso a la educación y a la formación para el trabajo, hace que estas personas sean más autónomas e independientes. El acceso de las personas con discapacidad  a la educación básica y a la formación para el trabajo, viene demostrando lo contrario. Actualmente, se pueden desempeñar en ocupaciones de su interés y en oficios mejor calificados, en donde manejan información y datos; responden por materiales y equipos y asumen tareas secuenciadas con algún grado de toma de decisiones. La Discapacidad Física es una enfermedad. No es enfermedad, ni tampoco es contagiosa. Una discapacidad puede ser secuela de una enfermedad, pero no es la propia enfermedad.

Que la vida emocional y sexual de las personas con discapacidad física está limitadas. La persona con discapacidad física, desarrolla y vivencia diferentes emociones humanas; sea hombre o mujer, tiene vida sexual, se enamora, se casa y muchos pueden tener hijos.

Discapacidad Visual

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Maria del Rosario Guevara disertando en el Foro Con otros ojos.

A veces se piensa que la discapacidad visual es sinónimo de dificultad para comunicarse. Generalmente son las personas videntes alrededor, las que tienen dificultades para iniciar una conversación o brindar ayuda a las personas ciegas. De igual forma la discapacidad visual no es sinónimo de mal genio o de mala educación. Las personas con una buena adaptación a su limitación tienen las habilidades sociales para conversar con otros.

Muchas personas evitan o no pueden dirigirse a la persona ciega directamente y entonces lo hacen a través de otra persona, lo cual indica el temor que sienten o que los consideran niños que no pueden responder por sí mismos. Otros creen que cuando se está en compañía de una persona ciega, se debe estar hablando permanentemente para que sepa que seguimos allí. Las personas ciegas o con baja visión están mejor preparadas para optar a un empleo cuando su capacitación se lleva a cabo en entornos integrados junto a compañeros videntes, lo que de hecho puede conseguirse creando una estructura organizativa flexible y sensible, perfectamente captada por cuantos toman parte en ella. De esta forma, la población con discapacidad visual que accede al mercado laboral tienen acceso a la misma y a la amplia gama de oportunidades de formación y empleo que sus compañeros videntes.

Hay una serie de mitos o de imaginarios o de ideas preconcebidas que han pasado de generación en generación, sin ningún tipo de validación real. A continuación relacionamos algunos de ellos:

Hay una connotación totalmente negativa sobre la discapacidad. Qué pesar, qué desgracia tan grande, es una persona “enfermita”, “lisiada”, “es un bobito”.Consideran a las personas con discapacidad como “altamente dependientes, generadoras de mayores recargas en el trabajo, y difíciles de tratar”.Muchas personas que no tienen discapacidad, la perciben como una condición difícil de manejar en cualquier ambiente y por tanto prefieren evitarla porque no saben cómo asumir una interacción con las personas con discapacidad o situaciones que se puedan presentar. Se hace una equivalencia entre discapacidad y problemas cognitivos o falta de capacidad de aprendizaje. Con respecto a algunas discapacidades como las cognitivas, se cree que son niños y por lo cual se les habla y se les trata como si lo fueran.

Desde que amanece un individuo recibe información acerca del estado del tiempo por la nubosidad o el brillo del cielo. En la calle se recibe múltiples informaciones a través de las señales de tránsito, las caras de los transeúntes, sus vestimentas o su comportamiento al ingreso al transporte público. A su vez, ese individuo también emite mensajes a otros, de manera consciente o no, a través de sus movimientos, miradas, ademanes, formas de vestir. situaciones: los saludos, la duración del contacto con la mirada, el parámetro de acercamiento permitido entre las personas, todo esto de acuerdo al género, la edad, el estatus social, son algunos ejemplos.

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Los periodistas escuchan con atencion lo que explican en el foro.

En general, a gran parte de las personas, cuando tratan con una persona con discapacidad visual, les faltan recursos para relacionarse de una manera cómoda con ella. Se hacen preguntas como: ¿Podemos preguntarle por la causa de su deficiencia? ¿Hay que evitar determinadas palabras para no ofenderle? ¿Cómo nos dirigimos a ella?… Estas y otras muchas preguntas y las actitudes y prejuicios que se tiene sobre la discapacidad visual, hace que las personas se sientan en algunas ocasiones incómodas cuando tienen que relacionarse con personas ciegas o con baja visión, evitando a veces interaccionar con ellas.

Sin embargo, el trato con una persona con discapacidad visual no tiene por qué diferir del que se tiene con otra persona. Para facilitar la comunicación se sugiere:

Hablar en un tono normal, despacio y claro. No gritar o elevar la voz, las personas con ciegas o con baja visión, en general, oyen perfectamente.

No sustituir el lenguaje verbal por gestos, pues estos, en muchos casos, no podrán ser percibidos por la otra persona.

Ser específico y precisos en el mensaje, a fin de no confundir o saturar a la persona.

No utilizar palabras como “aquí”, “allí”, “esto”, “aquello”… ya que van acompañadas con gestos que no pueden verse por la persona. En estas situaciones es preferible utilizar términos más orientadores con respecto al cuerpo de la persona como “a su izquierda”, “a su derecha”, “delante de la puerta”, “detrás de ti” “a tres pasos”. En ocasiones, puede ser también útil pedirle a la persona que se tome del brazo de quien lo guía y llevarlo hacia el objeto e indicarle de lo que se trata. Utilizar normalmente las palabras “ver”, “mirar”, etc.; no considerarlas como términos tabú pues las propias personas con ceguera o baja visión las utilizan normalmente en sus conversaciones.

Evitar exclamaciones que pueden provocar ansiedad a la persona tales como “¡ay!”, “¡ay!”, “cuidado”, etc., cuando se vea un peligro para ella (una puerta abierta, un obstáculo en la acera, etc.). Es preferible emplear una exclamación más informativa, como “alto”, con el fin de evitar que siga avanzando y explicarle después, verbalmente, el peligro o ayudarle para que pueda evitarlo.

El periodismo y la discapacidadWhatsApp Image 2017-05-10 at 14.51.57

Debemos recordar que la mayoría de los estereotipos son falsos o exagerados. Por eso en el momento de informar, de redactar una nota, debemos tener mucho cuidado en la redacción y en la utilización de las palabras. Es importante fijarnos en las personas y no en su discapacidad.

Mejorar la calidad del producto editorial también parece una meta poco valorada, porque las redacciones, y la sociedad, aun no cuentan con referencias que les permitan decir lo que es un enfoque de excelencia en el tema de la Discapacidad.

A decir verdad, la mayor competencia en el trabajo con esta área es un proyecto que exige del periodista empeño tanto en el sentido de dominar conceptos con precisión cuanto en el sentido de actualizarse en relación a los sutiles cambios de la terminología siempre abierta a un rápido proceso de rectificación y de perfeccionamiento. La tarea envuelve cierta complejidad, pero es gratificante, pues la propuesta de inclusión discute normas innovadoras y polémicas, que extrapolan el propio tema de la inserción de las personas con discapacidad. Cabe al periodista contribuir con la actualización de la sociedad, al difundir, con la mayor agilidad posible, estos nuevos conceptos, que, casi siempre, se encuentran asociados a nuevas prácticas. Por ejemplo: alguien ciego (una persona que no puede ver) debe ser llamado de ciego y no de deficiente visual (una persona que tiene visión parcial). Intentar amenizar una condición real, como la discapacidad, también puede constituir hasta una forma de agresión, pues el profesional pasa a mentir sobre la condición del entrevistado.

 

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Educadora de pre-escolar, con vocación de periodista. Barranquillera y Chacharera, con grandes metas, educando una nueva generación. Móvil 3024019715
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