El fútbol, la política y la abogacía fueron los tres pilares de su vida.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Nicolás Cantillo Araujo brilló con luz propia como directivo de fútbol, dirigente político y en el campo de la abogacía.
En la década de los años 70 surgió en el firmamento de la dirigencia deportiva en el Atlántico, un joven oriundo de Baranoa que por su inteligencia, fogosidad y vehemencia en el discurso deslumbró a propios y extraños.
Ese joven era Nicolas Araújo, tenía la enseñanza de los valores de los sacerdotes del Colegio Salesiano y la capacidad profesional de la Universidad Libre, donde se graduó en la Facultad de Derecho.
De ser un dirigente del comité de balompié de Baranoa, en corto tiempo ganó espacio en la liga de fútbol del Atlántico, hasta llegar a la presidencia de la rectora departamental de este deporte.»Estuve durante diez años en la presidencia de la Liga de Fútbol del Atlántico. Fui el primer dirigente de provincia en ocupar este cargo, que estaba escriturado para los barranquilleros.
La capacidad dirigencial de Nicolas Cantillo fue tan contundente que llegó a ocupar cargos en la División del fútbol aficionado, Difútbol, y en la Federación Colombiana de Fútbol. A nivel nacional brilló con luz propia.
«Tuve la fortuna de codearme con dirigentes de la talla de León Londoño Tamayo, considerado como el zar del fútbol. Siempre impuse mi filosofía, jamás me le arrodillé», recuerda Nicolás Cantillo, quien a los 82 años mantiene una lucidez pasmosa para evocar recuerdos de su paso como dirigente de fútbol.
El fútbol fue su pasión desde muy niño. Jugaba en las polvorientas calles de Baranoa, por lo que al no poder ser un destacado futbolista, estuvo ligado a este deporte a través de la dirigencia. Cuando llegó joven a Barranquilla a estudiar en el colegio Salesiano vivió en el barrio Rebolo, por lo que le tomó amor a este populoso barrio de la Capital del Atlántico.
«Yo fundé y financié el club Rebolo que participó en el Torneo de la Segunda División, para que los jóvenes de ese importante barrio de Barranquilla tuvieran la oportunidad de mostrar sus capacidades futboleras. Reconozco que lo hice como un amante al fútbol en agradecimiento a ese barrio», reseña Nicolás Cantillo.
Dirigente político
Nicolás Cantillo Araujo recibió la influencia de sus familiares para que estudiara Medicina, por lo que se presentó en la Universidad de Cartagena. Cuando cursó el segundo semestre se dio cuenta que se había equivocado de profesión y que lo suyo era estudiar Derecho.
«No me veía vestido todo de blanco con un bisturí haciendo una operación. Reflexioné que no podía estudiar una carrera simplemente por emular a muchos de mis familiares que eran médicos. Decidí estudiar Derecho en la Universidad Libre y no me arrepentí porque me dio las herramientas para desempeñar una de mis pasiones: la política», revela Nicolás Cantillo.
Fue escalando vertiginosamente su carrera política: concejal de Baranoa, diputado del departamento del Atlántico y dos veces alcalde de Baranoa.
«Yo soy conservador. Las coincidencias de la vida, fui designado como alcalde de Baranoa por dos gobernadores liberales: Álvaro Dugand Donado (1970 – 1971) y Pedro Martín Leyes (1978 – 1981). Significa que ellos tuvieron en cuenta mis capacidades de gestión y no el color político», resalta Nicolás Cantillo Araujo.
Hoy, Nicolás Cantillo es un hombre feliz y disfruta del calor humano de su familia. Un gran dirigente de la provincia que marcó un hito en la historia del fútbol colombiano y la política.














