Por Oscar Tobón
Las jóvenes promesas del tenis llevaban sus raquetas a la espalda, con una sola ilusión: ser uno de los ocho clasificados al cuadro principal del Mundial juvenil de tenis, Barranquilla 2015, que iniciará el próximo lunes 19 de enero.
La cancha parecía una gran torre de Babel, se escuchaban diferentes idiomas, de pronto se escuchó un grito de un chico argentino que decía: «‘Che’ no meto una», y con la frustración a cuesta que esto le producía, golpeaba la pelota contra la pared, de una manera tan agresiva que casi golpea a unos desprevenidos espectadores que hablaban en un raro idioma.
También se escuchó un idioma que por su cadencia y sensualidad invitaba más al carnaval de Rio de Janeiro, que ha observar el vaivén de las raquetas que portaban esos alegres muchachos venidos de la tierra de la samba y del jogo bonito.
Entre esa lluvia de idiomas se ha iniciado el que fue considerado en una época el Wimbledon sudamericano, que va desde el 17 hasta el 25 de enero, proporcionándole a los amantes del deporte blanco en Barranquilla y al caribe colombiano en general la posibilidad de ver en acción a los que algún día serán las grandes figuras del tenis mundial.
Queda así la mesa servida para deleitarnos con este bello deporte que nos muestra a parte de jugadas de hermosa plasticidad, un respeto y admiración por el rival.
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