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De Ruben Darìo Arcila a Goga y Mario Sabato: el ciclismo colombiano perdió la voz… y ganó otro acento

Por: Francisco Figueroa Turcios

Cuando el balón rodó en el Campeonato mundial de fútbol México, Canadá y Estados Unidos 2026, las dos cadenas nacionales de Televisión en Colombia defendieron el acento nacional. En Caracol, Carlos Alberto Morales; en RCN, Eduardo Luis. Las emociones del fútbol siguen contadas con voz colombiana.

En cambio, cuando rodó el pelotón en el Tour de Francia, el relato en Caracol y RCN cambia de nacionalidad. La mexicana Georgina Ruiz Sandoval, conocida en el mundo ciclístico como Goga y el argentino Mario Sábato son hoy las voces que acompañan las gestas de los ciclistas colombianos.

Foto: Georgina Ruiz Goga y Ruben Dario Arcila

La paradoja es inevitable. Colombia, tierra que parió a Martín Emilio «Cochise» Rodríguez, Luis Herrera, Fabio Parra, Nairo Quintana, Rigoberto Urán y Egan Bernal, también fue cuna de narradores que hicieron vibrar generaciones enteras como Alberto Piedrahita Pacheco, Dario Álvarez Rodrìguez o Josè Antonio Churio Voces que transformaron cada ascenso en una epopeya y cada victoria en una fiesta nacional.

O voces actuales como Ruben Dario Arcila, Ferney Cardona, Rodrigo Vàsquez y Lucho Escobar no tienen espacio en las cadenas de televisión nacional y tuvieron que buscar las plataformas digitales para hacer sentir sus voces.

En 2016, cuando Caracol adquirió los derechos del Tour de Francia, el canal conformó un equipo encabezado por Goga como narradora y Rubencho como comentarista, acompañados por John Jaime Osorio, bajo la dirección de Ricardo Orrego. La intención era combinar la energía narrativa de Goga con la experiencia, la memoria histórica y el lenguaje poético que durante décadas habían convertido a Rubencho en una de las voces emblemáticas del ciclismo colombiano.

La fórmula se mantuvo también en 2017, cuando ambos volvieron a integrar el equipo de Caracol para la transmisión del Tour de Francia, junto con el exciclista Santiago Botero y John Jaime Osorio.

Ese dúo representó el encuentro de dos estilos muy distintos:

  • Goga aportaba una narración dinámica, técnica y de alcance internacional.
  • Rubencho Arcila ofrecía la emoción, las metáforas y la tradición que lo hicieron conocido como «el poeta de la radio»

Hoy las montañas del Tuor de Francia siguen siendo las mismas. Los escarabajos continúan escribiendo capítulos de gloria. Lo único que cambió fue la voz que los cuenta. No es una crítica a Goga ni a Mario Sábato, cuya preparación, pasión y respeto por el ciclismo colombiano les han ganado el cariño del público. Es, más bien, una invitación a reflexionar sobre una industria televisiva que decidió buscar fuera del país las voces para narrar uno de los deportes que mejor representa la identidad nacional.

Complejo por el extranjerismo…

La explicación de este fenómeno la ofrece uno de los comentaristas más respetados del ciclismo colombiano, Anselmo «Chemo» Quiroz. Para él, la presencia de voces extranjeras en las transmisiones de Caracol y RCN no nació de un capricho, sino de una transformación del ciclismo mundial.

«Después de que la UCI reorganizó el ciclismo con el World Tour, el Pro Tour y las categorías continentales, los equipos colombianos dejaron de competir en las grandes carreras europeas y las cadenas nacionales suspendieron sus transmisiones», recuerda.

Paradójicamente, mientras desaparecían las escuadras colombianas, los ciclistas del país comenzaron a conquistar Europa vistiendo los colores de equipos extranjeros. Oliverio Rincón, Álvaro Mejía, Hernán Buenahora, Cacaito Rodríguez, Mauricio Soler y Santiago Botero mantuvieron viva la presencia colombiana en las carreteras más importantes del mundo.

Fue entonces cuando ESPN identificó una oportunidad. La cadena entendió que las hazañas de aquellos corredores merecían ser contadas y apostó por un estilo de narración encabezado primero por Mario Sábato y después por Georgina «Goga» Sandoval. El éxito de esas transmisiones acompañó el crecimiento del ciclismo colombiano y preparó el terreno para la explosión definitiva de Nairo Quintana, Rigoberto Urán y Egan Bernal.

Con el renacimiento del ciclismo nacional, Caracol y RCN volvieron a transmitir las grandes carreras. Inicialmente convocaron a dos referentes de la narración colombiana: Rubén Darío Arcila y Lucho Escobar. Sin embargo, aquella etapa fue breve.Duraron poco por aquello del extranjerismo que nos acompleja», afirma Chemo Quiroz.

Hoy la historia ha tomado un rumbo inesperado. Lejos de desaparecer, Rubén Darío Arcila y Lucho Escobar encontraron en las plataformas digitales un nuevo escenario. Desde el canal Ciclismo en Grande, en YouTube y Facebook, continúan narrando las grandes competencias y, en apenas cuatro años, han acumulado cerca de 300 millones de visualizaciones, una cifra que demuestra que el afecto del público colombiano por sus voces permanece intacto.

Estrategia Marketing…

Para el experimentado comentarista de ciclismo Jairo Chávez Ávila, el fenómeno de las voces extranjeras en las transmisiones del Tour de Francia y las demás grandes carreras europeas por parte de Caracol y RCN tiene varias aristas.

La primera arista responde a una estrategia de Marketing . Las cadenas buscan ofrecerles a sus anunciantes un producto con sello internacional, convencidas de que narradores reconocidos en varios países fortalecen la imagen de las transmisiones y les agregan valor comercial frente a la competencia.

La segunda, sin embargo, toca una fibra mucho más profunda: la identidad. Para Chávez Ávila, el ciclismo hace parte del ADN deportivo de Colombia y, por esa razón, muchos aficionados no terminan de identificarse plenamente con voces extranjeras narrando las hazañas de los escarabajos. La comparación que propone resulta elocuente: sería como llevar a un narrador colombiano a relatar el superclásico entre Club Atlético River Plate y Boca Juniors. Recuerda incluso que en el pasado se intentó una experiencia similar con Pache Andrade, pero el experimento no tuvo la acogida esperada

La tercera arista conduce inevitablemente al talento nacional. Colombia no solo ha sido una cantera inagotable de grandes ciclistas; también ha producido narradores y comentaristas que dejaron una huella imborrable en la historia de la radio y la televisión deportiva. Ahí están las voces de Rubén Darío Arcila, Ferney Cardona, Rodrigo Vásquez y Lucho Escobar, profesionales que durante décadas aprendieron a traducir en palabras el sufrimiento de un puerto de montaña, la épica de una fuga y la emoción de un triunfo colombiano en las carreteras europeas.

Pero Jairo Chávez también hace una precisión necesaria. Su reflexión no pretende descalificar el trabajo de la mexicana Goga ni del argentino Mario Sábato. Por el contrario, reconoce en ambos preparación, profesionalismo y una profunda cultura ciclística. La discusión, insiste, no gira alrededor de sus méritos personales, sino sobre una paradoja: que el país que convirtió el ciclismo en parte de su identidad deportiva haya terminado cediendo a voces extranjeras el relato de las gestas de sus propios héroes.

En Colombia, durante décadas, Ruben Daerio Arcila fue la banda sonora de las gestas de Lucho Herrera, Fabio Parra, Nairo Quintana y Egan Bernal. Su voz convirtió las montañas europeas en paisajes familiares para millones de oyentes. Sin embargo, el mercado televisivo cambió: las grandes cadenas comenzaron a buscar narraciones con sello “internacional”, pensando en el marketing, en los patrocinadores y en una audiencia global.

Y ahí aparece la ironía que usted quiere retratar en su crónica: mientras en Colombia algunos sienten que las voces históricas fueron desplazadas, en países como Guatemala, Venezuela y Costa Rica los narradores colombianos son invitados de honor. Allí se les reconoce precisamente aquello que aquí a veces se da por sentado: la tradición, la emoción y la autoridad que Colombia construyó como nación ciclista.

La segunda parte de la reflexión es todavía más reveladora: YouTube y las plataformas digitales cambiaron el mapa del poder narrativo. Ya no es únicamente la televisión quien decide qué voz escucha el aficionado. Muchos seguidores buscan transmisiones, análisis y relatos donde sienten autenticidad, memoria y pasión. Y en ese terreno, figuras como Rubencho siguen marcando tendencia porque el público no solo consume información: busca identidad. Lo paradójico es que en Guatemala, Venezuela y Costa Rica los narradores colombianos somos los invitados y nos dan la importancia que aquí en Colombia no nos dan las cadenas nacionales. Y en YouTube somos los que marcamos tendencia”, reflexiona Rubén Darío Arcila.

Más allá del debate sobre si una narración es mejor que otra, el fenómeno invita a una reflexión. En un país que exporta campeones, entrenadores y comentaristas, las dos principales cadenas decidieron confiar el relato de las grandes vueltas a periodistas nacidos fuera de Colombia. No es una discusión sobre nacionalidades ni sobre talento —porque tanto Goga como Sábato cuentan con una trayectoria ampliamente reconocida—, sino sobre una curiosa coincidencia en la historia reciente de la televisión colombiana.

Quizá esa sea la mayor enseñanza. El ciclismo habla un idioma universal. Las montañas no preguntan el lugar de nacimiento de quien las narra; solo exigen pasión, conocimiento y respeto por una historia escrita a punta de pedalazos.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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