En la historia han surgido líderes femeninos impulsoras de grandes movimientos sociales y que han marcado un hito para la humanidad.
La científica Merie Curie, la escritora Virginia Woolf; Juana de Arco, heroína; Teresa de Calcuta e Indira Gandhi, estas últimas conocidas por sus labores altruistas en pro del bienestar social, inspirando a miles de mujeres a seguir sus pasos en el voluntariado.
Actualmente existen cientos de Organizaciones No Gubernamentales como Mercy Corps , Cure Violence, Care International , Green Peace y la participación de las mujeres en estas es considerable. En el Programa Univoluntarios de la Universidad del Norte el 75,5% de los voluntarios son mujeres. Las cifras a nivel mundial no son muy diferentes, según un estudio efectuado por la Asociación para la Integración y progreso de Las Culturas Pandora, el 80% de las personas que realizan voluntariado son mujeres. ¿A qué se debe este esto?, ¿Por qué las mujeres sienten mayor afinidad con este tipo de acciones?
Este es un fenómeno que puede ser abordado desde diferentes enfoques. Desde la perspectiva sociológica y antropológica, el rol de la mujer en la sociedad ha sido por miles de años, el de cuidador, procurar por el bienestar de su núcleo social, esto se ha evidenciado incluso desde que la humanidad presentaba comportamientos nómadas. Las mujeres cuidaban los hijos y a los adultos mayores. Hoy en día este rol se ha transformado considerablemente. Esas mismas tareas se comparten con el género masculino, buscando la equidad. Sin embargo, las mujeres desde su propia revolución y a través del empoderamiento siguen emprendiendo iniciativas y movimientos sociales que responden a sus propios instintos primigenios, es decir, iniciativas que proporcionen el bienestar social.
Desde la biología también hay estudios que respaldan el porqué de este patrón de comportamiento en el género femenino, en un estudio realizado por Simón Baron Cohen de la Universidad de Cambridge, El cerebro femenino está predominantemente estructurado para la empatía. El cerebro masculino está predominantemente estructurado para entender y construir sistemas. Dado que la empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, comprender sus emociones, atender sus necesidades. Se hace evidente la razón por la que las mujeres están más inclinadas a hacer labor social como voluntarias.
El rol de las mujeres en la sociedad, seguirá transformándose, la buena noticia, es que el instinto de procurar el bienestar de los demás está codificado en su código genético y tendremos mujeres voluntarias empoderadas de sus movimientos sociales…¡ Para rato!











