Por: Gerson De Jesús Brugés González – chacharero
La risa de los niños se volvió a escuchar con alegría infinita dentro de los regalos más apreciados que ha podido dar la alcaldesa, Elsa Noguera. Se trata de Todos al Parque, iniciativa que ha dado frutos en la comunidad que más lo disfruta: los niños y la familia.
Los parques son testigos directos de la calidad de vida de la ciudad, entre jóvenes que alimentan su tiempo libre practicando deportes, niños que suben y bajan los toboganes y padres que disfrutan un helado con sus hijos, son retratos que quedarán en la memoria de todo extranjero que decida venir a la ciudad.
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El parque Napoleón Salcedo Cotes Olaya se convirtió en una muestra urbana de baile.[/caption]
Atrás quedaron aquellos tubos oxidados que manchaban nuestras manos, en el pasado se quedó aquella línea imaginaria hecha en la arena de las canchas de fútbol, en el olvido permanecerá la tristeza de los ciudadanos al caminar por los antiguos parques deteriorados de los barrios. Las tardes de los fines de semana estarán repletas de padres con cuatro ojos pendientes de sus hijos, niños riendo y llorando al mismo tiempo por un algodón rosado de azúcar, jóvenes sudados pateando bola de trapo y adultos mayores recorriendo los senderos verdes de los alrededores. No existirá excusa para que los más pequeños no puedan tener libre esparcimiento, ya es tiempo de romper con la dependencia tecnológica sobre los niños, la responsabilidad de librarlos de las malas influencias cibernéticas están en el tiempo dedicados a sus hijos.
Barranquilla celebra en su aniversario 202 la apertura de espacios nuevos en la ciudad, brindándole así una sostenibilidad en la recreación sana al presente de nuestra amada ciudad. Con el hashtag #GraciasBarranquilla los chachareros expresaron su amor por la puerta de Oro de Colombia
¿La cultura ciudadana prevalecerá?
Al mirar atrás no existe historial de un trabajo tan arduo que algún dirigente haya hecho por mejorar las condiciones de los sectores de recreación en los barrios de la ciudad, la remodelación y el esfuerzo por cambiarle la cara y embellecer la ciudad no solo está en manos de la alcaldesa. Es su obligación, pero sabemos que el compromiso es de todos, ver plantas crecer, pétalos de flores abriéndose en plena primavera y estructuras metálicas coloridas brillar con el primer rayo de sol hacen pensar que todo puede ser una ilusión y convertirse en algo efímero, de algunos cuantos meses.
El mayor temor que corre por el pensar de periodistas, educadores, ecologistas y hasta la vecina que vende carimañola de queso en la esquina, es saber que el sentido de pertenencia y la cultura ciudadana solo esté presente cuando los medios de comunicación muestren lo bonito que es Barranquilla, días después no quedará ni rastro de lo revelado en fotografías y tabloides. Según la teoría de la evolución el hombre al pasar del tiempo fue mejorando su caminar y su pensar, la evolución siempre es para bien, nuestro sentido de pertenencia y cultura ciudadana debe ser igual sin el mínimo error de fallar.
Barranquilla es titulada también como una ciudad de oportunidades. Que eso sea cierto solo usted lo podrá percibir cuando la camina y la vive. En nuestras manos está la decisión de sostener la nueva cara que está tomando la ciudad. Sin cultura ciudadana es imposible mantener el comportamiento pertinente con las cosas que lo rodean, que muchos inconscientes dirán “Yo no pagué por un columpio o un sube y baja de plástico”, y con ese pensamiento comienza la destrucción de lo que en algún día muchos se sintieron orgullosos de tener. Por fortuna, ese pensamiento pesimista colectivo poco a poco ha desaparecido del imaginario barranquillero. Ahora lo que se impone es la solidaridad de cuerpo con la ciudad, el espíritu de lucha por defender lo nuestro. Prolongar este optimismo por la alianza público privada, y en especial por la presencia en el impulso por hacer de Barranquilla una ciudad grata y acogedora, que vienen impulsando jóvenes empresarios barranquilleros y extranjeros de la mano de Elsa Noguera.
Si nuestro razonar no cambia, nuestro accionar menos cambiará, esta es la oportunidad para demostrar que las nuevas generaciones podemos hacer grandes cosas, que somos capaces de amar, cuidar, educar y culturizar a quienes no han entendido que este cemento caliente que pisamos diariamente al caminar es nuestro y nos pertenece.
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