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Melquìn Merchán: ahora plasma memorias del  realismo mágico en la Ruta del Color

Por: Francisco Figueroa Turcios

Melquìn Merchán Viloria, desde su natal Aracataca —ese territorio donde la realidad aprendió a convivir con lo extraordinario— ha decorado rincones que respiran el universo literario de Gabriel García Márquez pasó a plasmar su talento en la Ruta del Color en San Juan de Betulia. (Los rostros ocultos del éxito de la Ruta del Color (7) Final)

Melquin Merchàn transforma cada superficie en un espacio para dar vida a su arte y crear con él nuevas y hermosas realidades.  Sus obras se encuentran inmersas en el mundo que construyó Gabriel García Márquez. Bajo una técnica propia y depurada, busca a través de sus obras relatar la esencia del realismo mágico.

Ahora, el talento de Melquìn Merchán aterriza en San Juan de Betulia, Sucre, para fortalecer el proyecto social La Ruta del Color con una escena emblemática: la ascensión de Remedios, la Bella, ese instante sublime de Cien años de soledad en el que la belleza trasciende la gravedad y se eleva entre sábanas blancas. No es una elección casual. Es una declaración estética y cultural: San Juan de Betulia también puede levitar.

» La Ruta del Color, es un proyecto que ha logrado un gran impacto a nivel nacional y cada día se va fortaleciendo por eso no dudé un instante en el momento que Òscar Ortega me invitó a participar para plasmar mi talento sobre el realismo mágico, el cual es mi ADN..» revela Melquìn Merchán sobre su presencia en el proyecto social La Ruta del Color.

Foto: Melquìn Merchán Viloria y Òscar Ortega

El mural realizado por Melquìn no solo embellece una pared; transforma el paisaje simbólico de San Juan de Betulia. Remedios asciende desde el yeso y la cal, mientras la comunidad observa cómo el realismo mágico se instala en la cotidianidad. Allí, entre brochas y colores, el arte deja de ser ornamento para convertirse en identidad.

«La idea de invitar Melquìn a vincularse al proyecto La Ruta del Color surgió porque tenemos en Barranquilla una amiga artista en común Karol Bula. Ella me referenció a Melquìn como un gran pintor del realismo mágico,, . A Melquìn le expliqué el proyecto y él no dudo un segundo en venir a San Juan de Betulia a plasmar su talento a través realismo mágico. Sería interesante que otros artistas de la Costa se vinculen a este importante proyecto social » detalla Òscar Ortega sobre la vinculación de Melquìn al proyecto la Ruta del Color.

Este impulso no surge en el vacío. Antes, el pintor betuliano Anselmo Gil Gil ya había sembrado las primeras semillas del realismo mágico en las paredes de cuatro casas de techo de palma amarga y de paredes de caña con revestimiento de boñiga de vaca, demostrando que la tradición constructiva del Caribe puede dialogar con la literatura universal. Melquín llega entonces como continuidad y expansión de esa visión: si Anselmo abrió la puerta, él amplía el horizonte.

La Ruta del Color se fortalece así no solo en lo visual, sino en lo conceptual. Cada mural inspirado en la obra de García Márquez reafirma que los pueblos pequeños también son escenarios de epopeyas invisibles. Que en las calles polvorientas puede habitar la poesía. Que el arte comunitario no es un lujo, sino una forma de resistencia cultural.

En San Juan de Betulia, Remedios no asciende sola. Con ella se elevan los sueños de un proyecto social que ha comprendido que pintar es también narrar; que colorear es dignificar; que cuando una comunidad se reconoce en el arte, comienza a escribir su propia historia.

«Me pude percatar que el secreto para el éxito del proyecto la Ruta del Color es el amor con que todos los integrantes de este colectivo trabajan de la mano de Òscar Ortega» reseña Melquìn Merchán sobre su percepción sobre el proyecto la Ruta del Color .

Y mientras la figura etérea se pierde en el cielo del mural, el pueblo queda mirando hacia arriba, recordando que el realismo mágico no pertenece únicamente a los libros: también puede florecer en las paredes humildes, en las manos trabajadoras y en la voluntad colectiva de un pueblo que decidió pintarse para no desaparece..

Y así, mientras Remedios la Bella asciende suspendida entre sábanas que parecen nubes, San Juan de Betulia también aprende a levantarse. No del suelo físico, sino del olvido. Porque cada trazo de Melquín Merchán Viloria no solo reproduce el realismo mágico heredado de Gabriel García Márquez; lo siembra en tierra propia, lo adapta al polvo de sus calles, lo vuelve patrimonio emocional de su gente.

La Ruta del Color ya no es únicamente un proyecto social: es una declaración de dignidad. Las casas de bahareque, antes silenciosas, ahora cuentan historias; las paredes humildes sostienen escenas universales; el pueblo, que parecía pequeño en el mapa, se vuelve inmenso en significado.

Porque cuando el arte llega a una comunidad no solo embellece fachadas: reconstruye autoestima, despierta pertenencia y teje futuro. Y en cada mural inspirado en Cien años de soledad, Betulia confirma que el realismo mágico no es un recuerdo literario, sino una forma de resistir con belleza.

Tal vez por eso Remedios asciende. No para irse, sino para recordarnos que los pueblos que pintan sus sueños jamás vuelven a tocar fondo.

Melquíades y Aureliano Buendía, también en el mural…

Melquín Merchàn no se detuvo en la ascensión de Remedios la Bella, como protagonista de su obra de arte. Su mural en la Ruta del Color no es un instante suspendido: es un universo completo respirando sobre la pared. Allí también aparecen Melquíades, el enigmático gitano que trajo la alquimia y la magia a Macondo, y Aureliano Buendía, el hombre atravesado por la soledad y el destino circular de los pueblos.

Con esa decisión, el pintor no solo recrea escenas de Cien años de soledad; reconstruye el espíritu entero de Macondo en pleno de San Juan de Betulia. Melquíades representa el conocimiento que no muere, la palabra que sobrevive al polvo; Aureliano encarna la lucha íntima y colectiva; y Remedios, suspendida en el aire, simboliza la pureza que trasciende lo terrenal.

Y así, mientras Remedios asciende entre sábanas que parecen nubes, San Juan de Betulia también aprende a levantarse. No del suelo físico, sino del olvido. Porque cada trazo de Melquín Merchán Viloria no solo reproduce el realismo mágico heredado de Gabriel García Márquez; lo siembra en tierra propia, lo adapta al polvo de sus calles, lo vuelve patrimonio emocional de su gente.

La Ruta del Color deja entonces de ser únicamente un proyecto social para convertirse en una declaración de dignidad. Las casas  de techo de palma amarga y de paredes de caña con revestimiento de boñiga de vaca, antes silenciosas, ahora cuentan historias; las paredes humildes sostienen escenas universales; el pueblo, pequeño en el mapa, se vuelve inmenso en significado.

» Si la obra que realice en la Ruta del Color es considerada un atractivo turístico entonces me llena de alegría, mucho pero sobre todo, mi objetivo es inspirar a los betulianos a aportar un granito de arena a esta hermosa labor que después se recogen los fruto» enfatiza Melquín Merchán Viloria, sobre su aporte a la Ruta del Color.

Porque cuando el arte llega a una comunidad no solo embellece fachadas: reconstruye autoestima, despierta pertenencia y teje futuro. En cada figura pintada late la certeza de que la cultura no es adorno, sino raíz. Y en cada color vibrante se reafirma que el realismo mágico no pertenece solo a los libros, sino a los pueblos que se atreven a narrarse a sí mismos como el caso de San Juan de Betulia a través del proyecto la Ruta del Color liderada por Òscar Ortega.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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