En el corazón de los Montes de María.
Escrito por Paula Romero GonzálezEran las cinco de la mañana cuando me dispuse a salir de Barranquilla con las escasas previsiones pensadas para lo que en el camino pudiera suceder. El bus esperaba en la cuadra contigua, y los alumnos inscritos en él, iban llegando poco a poco. De incógnita entre un grupo de estudiantes armados con cámaras y poses periodísticas, anduve durante las tres largas horas que se demoró el trayecto. Llegando a los Montes de María, lugar aún castigado por la crudeza del conflicto, un aroma vacilante entre la curiosidad y la resignación penetraba por mis poros, transportándome a un mundo enriquecido por la fortaleza y la bondad con que las personas construyen.
Nuestra llegada vino acompañada de una célebre algarabía. El bus, que paró en el corazón del Carmen de Bolívar, formó un buen atasco e inundó el lugar de pitidos, insultos y gente malhumorada entre el desorden que, en unos instantes, unos llegados de fuera habían causado. Nos dispusimos a entrar en la sede donde los coordinadores de Línea 21 esperaban la llegada de diversos centros universitarios. Todo estaba preparado para que a las diez diera comienzo la exposición y presentación del Colectivo de Comunicaciones Montes de María, que se desarrolló hasta bien entrada la hora del almuerzo.Apenas conocía cuál era el recorrido, mucho menos el destino ni, por supuesto, lo que el viaje me depararía.
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Niños del barrio Las Margaritas/Paula Romero[/caption]
Acompañado de vídeos y un conversatorio con los principales representantes del colectivo, transcurrió la mañana entre la mirada expectante de jóvenes comunicadores que, desde el ámbito académico, aprendían la realización del trabajo periodístico desde el terreno. Soraya Bayuelo Castellar y Beatriz Ochoa, fundadoras ambas de esta iniciativa, desarrollaron el proyecto y desglosaron los puntos más significativos de una idea materializada hace ya 18 años.
Así, Colectivo de Comunicaciones Montes de María Línea 21 es un programa de desarrollo pedagógico y movilización social dentro de la rama comunicativa. Esta lleva a cabo una red entre los diversos pueblos para fomentar la educación, el compromiso y la información cultural entre las diferentes comunidades. A su vez, arropa las zonas más afectadas por la guerrilla. Busca la reorganización y consolidación de los escenarios más vulnerables y de las poblaciones más afectadas por la violencia armada y la política, que se han prolongado durante más de cuatro décadas en el país.
Una iniciativa que debe mucho a la participación y colaboración de familias, personas y amigos que han estado o están vinculadas al proyecto y que participan ofreciendo espacios comunitarios para la reflexión, el diálogo o la creación. También se encuentra el apoyo de varias organizaciones que forman parte de convenios como: Movimiento por la paz (MPDL), Corporación para el Trabajo Solidario (CDS), Universidad Javeriana y De Justicia, o la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Sin embargo, son las ganas por aprender y la fuerza por construir lo que ha llevado a los integrantes a proyectar un futuro de formación y participación ciudadana y ha estimulado el tejido de nuevos sueños sociales.
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Vida entre el desfile militar protagonizado por niños/Paula Romero[/caption]
Mientras duraba la exposición, irrumpió en la calle un ruidoso desfile protagonizado por los más pequeños del municipio. Las bandas oficiales de los colegios cabalgaban por la plaza del Carmen al ritmo de tambores y trompetas y, a la música y a las banderas, se le unió el paseo del colegio militar para jóvenes. El choque, entre lo que desde dentro de la sede se vivía y lo que en el exterior estaba sucediendo, parecía tan sorprendente como paradójico. Mientras que en el interior se hablaba de educación, comunicación, desarrollo y avance en los sectores más jóvenes, fuera, decenas de niños marchaban con el brazo en alto, portando armas ficticias que emulaban el orgullo patriótico de la nación.
Tras la comida, cuyo plato principal fue una gran cacerolada de mote, nos dispusimos a salir hacia el Barrio de las Margaritas donde una población de desplazados, que participa y colabora en el proyecto desde hace varios años, aguardaba nuestra llegada. Dos autobuses partieron llenos hasta el poblado que permanecía ahora en otro lugar debido a las fuertes inundaciones.
Los niños fueron los primeros en recibirnos y mientras recorríamos el lugar, la mirada de los más ancianos nos seguía de lejos. Las casas mal cuidadas componían el hogar y la esperanza de los desplazados, los hornillos para cocinar apenas se distinguían escasos entre las esquinas y el agua se agolpaba en barriles y botellas a las puertas de cada vivienda. El poblado, humilde en recursos y rico en sonrisas, nos invitó a pasear y fotografiar cada esencia de lo que les envuelve. Los más pequeños nos mostraban sus habilidades, nos enseñaban el huerto, el sitio de juegos y la sala de entretenimiento y lectura construida entre todos.
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Las telas cuelgan de las cuerdas que unen las casas/Paula Romero[/caption]
La mayoría de los que participan en el proyecto de Línea 21 son niños. Todos sienten la curiosidad y las ganas por aprender. Verse ante una cámara, o ante un micrófono, los estimula a formarse dentro del ámbito comunicativo. Sin embargo, antes de llegar a editar, locutar o presentar, pasan por un proceso pedagógico donde adquieren conocimientos técnicos que, luego, transmitirán a los recién llegados. Este interés por educar y ser educado ha propiciado que muchos miembros de grupos afectados o sectores vulnerables tengan una oportunidad de inserción social y laboral.
Así, la jornada trascurrió con una fructífera experiencia por ambas partes. Jóvenes y ancianos se concentraron en el centro del lugar para participar dentro del juego y la festividad que en segundos, con la música como telón de fondo, se inició. Entre danza, abrazos, sonrisas y tristes despedidas acabó la tarde. Mientras el sol se ocultaba y el coche se alejaba, los niños se despedían corriendo tras él y pidiéndonos que volviéramos pronto.
No pude imaginar lo que esa calurosa tarde de octubre me deparaba; sin embargo, jamás olvidaré la maravillosa sensación que me acompañó durante toda la noche, ni la satisfacción que aún siento de haber roto con los estereotipos imaginarios que se inculcan sobre los sectores más desfavorecidos. Si algo he de reescribir en mis anotaciones de viaje es que la gente más rica es la que camina libre, construye con la imaginación, sonríe con el alma y sueña con el corazón. Todos ellos son los autores y escritores de su propia felicidad.
Fotos del Barrio Las Margaritas, Carmen de Bolívar (Montes de María)- Paula Romero [gallery ids="943,944,942,940,939,938,936,935"] ]]>













Estupendo trabajo que transporta al lector, al internáuta a un mundo jamás imaginado y mucho menos conocido por la sociedad civil que vive cómoda a pocos kilómetros de aquella realidad. Bien, Paula. Felicitaciones sinceras. Eso es periodismo puro y duro. Además, periodismo intemporal. No importa que haya sido en octubre, diciembre o mayo. La realidad está ahí. Para palparla, tocarla, cuando el buen periodista con alma de brujo lo requiera.
la gente más rica es la que camina libre, construye con la imaginación, sonríe con el alma y sueña con el corazón, exelente trabajo
Crónicas como las de Paula,hacen de la Chachara una alternativa diferente
Me gustó mucho. Es interesante ver como se transmite esta realidad desde tu óptica. Muy humano y sensible.
Jorge L. Peñaloza