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Malandros oficiales

A la élite colombiana no le gusta la verdad. Se resiste a responsabilizarse de los desastres nacionales ocasionados por ella.

Por Jorge Guebely

Miguel Ángel, Adán y Eva, Expulsion_del_paraísoLa élite en Colombia es Hija verdadera de la cultura judeo-cristiana: actúa con la astucia de Adán que culpabilizó a Eva, y la de Eva que responsabilizó a la serpiente. La vaca siempre carga la culpa. Parodiando a Nicanor Parra, ‘Robando… a diestra y siniestra pero no me declaro culpable’.

Nunca ningún liberal reparó a sus víctimas por las absurdas guerras civiles durante 150 años de vida republicana. Ni ningún conservador lo hizo para subsanar las heridas provocadas por la pavorosa violencia colombiana. Por el contrario, optaron por callar y repartirse los privilegios mediante el Frente Nacional. ¿Quién indemnizó a los conservadores y liberales de barrios bajos asesinados por defender a los liberales y conservadores de barrio alto?

Ningún sentido tendría que las Farc reconocieran sus repugnantes arbitrariedades si los otros actores no hacen lo mismo. Los asesinatos atroces perpetrados por la insurgencia son tan bárbaros como los del ejército oficial. Tan canallas resultan los secuestros de unos como los falsos positivos de los otros. La violación de mujeres no denigra menos porque se haga con los uniformes del Estado. Jurídicamente el ejército nacional no es equiparable con las guerrillas pero la muerte no entiende de jurisprudencia, ni de ideologías, ni de conveniencias políticas y económicas.

[caption id="attachment_32319" align="alignleft" width="474"]La firma del Frente Nacional trajo un remedo de paz que los siguientes conflictos internos se encargaron de desenmascarar. La firma del Frente Nacional trajo un remedo de paz que los siguientes conflictos internos se encargaron de desenmascarar.[/caption]

La verdad es la deuda que tienen ambas instituciones con el pueblo colombiano. Además, deuda de todos los autores de la guerra. No sirve firmar la paz si los empresarios no limpian sus mentiras y confiesan sus oscuras injerencias en nuestro conflicto de hoy. Tampoco si los políticos no revelan sus pasadas y actuales tramperías urdidas con paramilitares y narcotraficantes para elegirse y reelegirse. Es necesario saber cómo se fraguó la diabólica alianza entre élite política, económica, militar, multinacionales y narcotraficantes para conformar esos pavorosos grupos de paramilitares.

Para los habitantes de veredas campesinas, la acción de las guerrillas es menos sanguinaria que la de los paramilitares. El destino de muchos colombianos es excesivamente funesto gracias a la élite que sólo piensa y actúa en función de acumular. La importancia del dividendo le extirpó cualquier sentimiento humano.

‘Conoceréis la verdad y la verdad os hará libre’ predicaba el Nuevo Testamento para combatir a los malandros oficiales que enarbolaban falacias. Sólo los sensatos de pensamientos aspiraban y aspiran a la verdad. Ellos son quienes apoyan honestamente la ‘Comisión de la Verdad’ propuesta en La Habana. Ojalá no la degraden nunca por mezquinos intereses de malandros oficiales.

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