Reportajes

Los hermanos Castillo, testimonio de vida

Reiner y Roiman Castillo Bustamante padecen desde los 14 años de distrofia muscular progresiva (un trastorno genético que debilita los músculos que ayudan al cuerpo a moverse). Es una enfermedad letal.

Por Francisco Figueroa Turcios

Desde las 8 y 30 de la mañana hasta las 5 de la tarde, estos dos hermanos se sientan en un banquito, debajo de un  árbol en la carrera 43 (Veinte de julio) con calle 34 (Paseo Bolívar) de Barranquilla. La primera impresión que dan a cualquier desprevenido es que están allí a la espera de  que los transeúntes les regalen unas monedas, en sí, esa no es su misión fundamental, sino dar testimonio de fe por la vida.

HermanosCastillo (1)

Reiner y Roiman Castillo encontraron refugio en la Biblia.

Reiner  y Roiman Castillo tienen 33 y 29 años de edad, respectivamente. Es probable que usted los haya visto en el Paseo Bolívar. Son nativos de Arjona, Bolívar, y utilizan como estrategia no usar camisa para mostrar el aspecto tan delgado de sus cuerpos, que dejan entrever todo su sistema óseo. Para hacerse notar ante los  transeúntes. Roiman aclara que no es para producir compasión, sino para que las personas lleguen donde ellos y, al tenerlas allí frente a frente, poderles  predicar la palabra de Dios. Porque ese ha sido su afortunado refugio. La espiritualidad. La religión. No como una tabla de salvación, sino como una vocación  natural.

Tuvieron que abandonar su pueblo natal, de acuerdo a lo expresado por Reiner, debido a que eran el centro de las burlas callejeras de gentes intolerantes y sin la capacidad mental para comprender el sufrimiento humano silencioso por una enfermedad que los hermanos Castillos no buscaron y tal vez no merecían. «Este trastorno es hereditario, y en el caso mío y de mi hermano, lo heredamos  de mi padre, Ricardo  Castillo, quien también tenía la enfermedad. Él murió hacen 8 años», relata.

Carmen Elena Bustamante  y Ricardo Castillo tuvieron 4 hijos. Solo Reiner y Roiman heredaron la enfermedad. Richar, que goza de buena salud (tiene dos hijos que podrían, de acuerdo a los médicos, ser receptores de la enfermedad); y la hermana menor, Cristina, que tiene 10 años, vive con su madre y es sana.

Reiner cursó hasta quinto de primaria; y Royman, hasta once de bachillerato. «Yo no pude continuar estudiando porque me daban mareos, se me nublaba la vista y me daban fuertes dolores de cabeza, por lo que decidí no ir más al colegio», señala Reiner.

«Mi papá se descuidó con nuestra salud, no le guardamos rencor. El sabía que había un antecedente del primer matrimonio de él, con Josefa Pantoja. Tuvo un sólo hijo con ella, Reynaldo, quien también heredó  la enfermedad, es decir distrofia muscular progresiva, y murió a los 25 años. Nacimos  normales, pero con el transcurrir del tiempo nos fuimos sintiendo débiles y le preguntábamos a mi papá sobre este síntoma y él nos  respondía que eso era producto del  desarrollo; cuando nos dimos cuenta   ya presentábamos distrofia muscular.Yo practicaba béisbol con los amigos del barrio en Arjona, emulaba a Abel «Tigre» Leal. Aspiraba a jugar en la selección Bolívar. A medida que crecía se me dificultaba batear y lanzar la pelota», acota Roiman Castillo.

Los pacientes que sufren esta enfermedad presentan un defecto en el gen de la proteína distrofina, que es un componente esencial para la estructura del tejido muscular. La enfermedad causa desgaste muscular progresivo debido a la pérdida de células musculares, la cual es provocada por la falta de la proteína distrofina en la fibra muscular. 

De Cartagena a Barranquilla

HermanosCastillo (2)

La gente admira la fuerza de voluntad de los hermanos Castillo.

Al ser el objeto de burlas de los habitantes de Arjona, que los tenía acomplejados, y la indiferencia de su propia familia, los dos hermanos Castillos Bustamante decidieron viajar a Cartagena para buscar nuevos horizontes.

«Vivimos 10 años en Cartagena, en el barrio Daniel Lemaitre, buscando la ayuda de las personas y gracias a ellas pudimos sobrevivir en medio de esta enfermedad. Pero como Cartagena es una ciudad turística, con el paso del tiempo ya el apoyo fue disminuyendo y no dudamos en venirnos para Barranquilla, y nos ubicamos aquí en el Paseo Bolívar, que es un epicentro comercial. Llevamos ya seis años aquí. Nos hemos ganado el cariño de las personas y todos los días recogemos para pagar la pensión donde estamos hospedados y para alimentarnos», señala Reiner.

No cuentan con nadie más. Una vez tomaron la decisión desesperada de suicidarse. Estaban ante una realidad brutal, pues sólo tenían el apoyo afectivo de su madre. Una madre buena que no tiene un trabajo estable, lava o plancha ropa ajena y así es que se gana la vida a diario en Cartagena, lo cual a duras penas le alcanza para sostener a su hija y alimentarse ella. Teníamos el rechazo de la humanidad, incluyendo nuestros familiares. Desprotegidos por el Estado, a duras penas tenemos un carnet del Sisben que lo obtuvimos aquí en Barranquilla, decidimos que lo mejor era suicidarnos», recuerda Roiman.

En las horas de la madrugada del día siguiente de haber pensado en quitarse la vida, Roiman asegura que  escuchó una voz que le dijo: ‘Si la  humanidad te desprecia, aquí estoy yo tu salvador. Confía en mi misericordia’. «Llamé a mi hermano y le conté que había escuchado una voz y él me dijo: ‘es una señal de Dios, que nos está reprendiendo por la decisión que tomamos de suicidarnos’, y estuve de acuerdo con él», anota Reiner. Dos días después de escuchar la voz, a los hermanos Castillo Bustamante se les presentó en el Paseo Bolívar un pastor y les comenzó hablar  de Jesús. Al final de la charla les regaló una Biblia y los invitó a asistir a escuchar la palabra de Dios.  Puntualmente, todos los martes, jueves y domingo asisten a la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia, ubicada en la calle 40 #44-93.

Hoy ambos predican la palabra de Dios y aprovechan a las personas que se les acercan a regalarles una moneda para leerles la Biblia, entregarles un folleto o  hablarles de la bondad del  Jesús. «Nosotros tenemos la autoridad para predicar la palabra, porque somos instrumento de Dios. Un médico me sentenció la muerte y me dijo que no llegaría a los 30 años, y para la gloria y honra de Dios aquí estoy dando este testimonio. Para nosotros el dinero es secundario, no tenemos ningún apoyo del Gobierno, Dios es claro a través de Mateo 6:26 «Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que  ellas?», terminó leyendo este pasaje bíblico, Roiman Castillo.

Sobre el autor

Autor periodístico y literario nacido en Barranquilla. Bachiller del Colegio San José S.J., abogado con especialización en Derecho Laboral y Penal. Ejerció como catedrático Universitario y Operador Judicial. Desde 2020 disfruta su pensión.
Noticias relacionadas
OpiniónReflexiónReportajes

Disrupción universitaria

EntretenimientoReportajes

“MIJOS”, un periodista debe ser audaz al informar: Roberto Esper

Denuncia CiudadanaReportajes

Comunidad denuncia “invasión” de calle pública en Sincelejo y acude a la justicia

EntretenimientoReportajes

Efraín Mejía Donado: padre de la tradición, folclor y empoderamiento del Carnaval de Barranquilla

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *