El desarrollo de este tipo de relación amorosa entre hombres heterosexuales ha generado una serie de cuestionamientos sobre lo que significa el sentimiento de amor sin cruzar el límite de lo afectivo a lo sexual.
Por: @gersonbrugestv
Con el desarrollo de la sociedad actual en pleno siglo veintiuno, las concepciones de relaciones interpersonales han abarcado un sin números de definiciones y símbolos alejados de las etiquetas y cuestionamientos de la misma sociedad. Las nuevas generaciones ha cultivado una nueva mirada hacia el ser de las personas tanto en su área física como en su identidad, a pesar que estamos viviendo una lucha de igualdad de género donde el patriarcado sigue vigente en distintas esferas de poder en todo el mundo. La juventud ha liderado cambios significativos que han reevaluado nuestro comportamiento social y afectivo, especialmente entre el mismo sexo.
El termino de masculinidad frágil ha sido un boom en estos últimos años, un término que ha enfatizado la crítica hacia la construcción social de la masculinidad de este siglo. Como el ingrediente faltante de coraje, virilidad y fuerza que supuestamente debe tener un hombre para ser definido como tal en esta sociedad machista y homófoba, a ello se la agrega el concepto de bromances, una definición afectiva que solo motiva al fortalecimiento de amistad entre hombres, pero que ha generado un cúmulo de críticas basadas en nuevas etiquetas al género masculino.

El equipo de “Springer Link” realizó una investigación cualitativa entre hombres heterosexuales de pregrado en una universidad de Reino Unido, con el fin de evaluar su definición y experiencias en cuanto al apego entre el sexo masculino. La investigación descubrió que, además de lo puesto en cuestión, los bromances benefician la salud mental y el bienestar social de los hombres.
Durante tres meses, los investigadores les hicieron entrevistas a los participantes hombres heterosexuales que cursaban carreras en la universidad. Les pidieron que contaran sus experiencias y entendimientos con respecto a sus amistades y la homosocialidad, la cual es la preferencia de amigos o amigas del mismo sexo. Cada una de las interrogantes que se incluyeron en la investigación fueron estrictamente hechas para entender mejor cómo los hombres definen este tipo de apego, si en realidad existe entre ellos y cómo lo representan.
Las amistades cercanas masculinas se convirtieron en tabú durante la segunda mitad del siglo XX por un aumento de los sentimientos homófobos y unos ideales de cómo debería ser la masculinidad.
Con el fin de darle una mejor definición a este tipo de relación entre dos hombres, el estudio describió que : los hombres sienten los «bromances» como una relación real y profunda, y no como una fantasía o comedia, el grado de intimidad y relevancia emocional entre dos hombres es lo que marca la diferencia entre una amistad común y un bromance, los hombres se sienten libres de juicios, permitiendo que se ignoren las barreras culturales que existían en cuanto a comportamientos expresivos e íntimos entre ellos. Estas relaciones proporcionan un espacio para la liberación emocional y de temas potencialmente traumáticos y sensibles.
“Muchas veces me dicen que David es mi marido que solo falta que tengamos sexo, pero es una bobada. No somos gays, y compartir algo bonito, o apreciarlo, no implica atracción sexual. Las mujeres llevan toda la vida haciéndolo. Criticar o señalar a un hombre porque se va de viaje con su mejor amigo es ya ser muy antiguado o retrogrado, estamos en una nueva sociedad”. Afirma Jesús, estudiante universitario.
Para el sociólogo Rey López, este tipo de comportamiento siempre ha existido en la sociedad. “Yo lo llamaría afinidad de espíritus, puede ponerse más de moda por la coincidencia de iconos sociales; actores o personas populares que a través del mundo de las redes sociales lo han explorado, vislumbrado y compartido más. Pero esto es muy habitual en el ámbito académico: Freud y Jung, por ejemplo afirman que este tipo de relación puede darse a distancia, porque los lazos de afinidad pueden mantenerse o crecer, en muchos casos, sin necesidad de contacto. Lo único nuevo es el concepto”.
Sin tener el componente sexual de la relación, y centrarse solo en la personalidad y la conexión, como sucede en este tipo de relación, ayuda a que el hombre se sienta más relajado, facilita su identidad y aporta a que pueda expresarse libremente sin miedo a que te rechacen o te juzguen, especialmente en el sentido que te señalen como homosexual, ya que este tipo de relación está lejos de esa definición, se normaliza este tipo de comportamiento lejos de etiquetas, donde el desarrollo y apego del deseo sexual carece de todo fundamento.
Con base a un estudio de neuro psicofarmacología, investigadores de la Universidad de California descubrieron que desarrollar una fuerte amistad entre hombres del mismo género conduce a leves aumentos de la oxitocina en el cerebro, la cual aporta a aliviar el dolor físico, bajar los niveles de cortisol (disminución del estrés) y mejor la asociatividad.
Los “bromances” es una señal de progreso social, de que los hombres cada vez se sienten más cómodos en situaciones que antes se consideraban “femeninas”.
El mayor limitante de este comportamiento está en la concepción e ideal del término de la masculinidad conjunta a los sentimientos homófobos e ideales sobre cómo debería ser la relación de amistad entre dos hombres heterosexuales. Este nuevo tipo de concepto de relación ha sido una ventana abierta a la aceptación de este tipo de conducta entre los hombres, para que no sientan vergüenza sobre el tipo de comportamiento que muchos pueden tener con su amigo de la infancia, de la universidad o de la oficina de trabajo.











