Por Óscar Arias*
El voto latino, los latinx, los chicanos, las migraciones, la xenofobia, la discriminación, el clasismo, la familia y la cultura con sello latinoamericano son algunos de los elementos explotados en Blue Beetle (2023) otro título del género de superhéroes que aterrizo hace pocos días en la plataforma de HBO MAX.
El Avispón verde (2011) largometraje dirigido por Michel Gondry y antes como apuesta televisiva que estuvo al aire entre 1966-1967, El Chapulín Colorado, de la mente creativa de Roberto Gómez Bolaños producida y emitida por Televisa, serie canónica de la televisión latinoamericana que llegó a tantos televisores desde su inicio en 1973 y hasta su último episodio en 1979. De seguro, en este preciso momento debe estar emitiéndose en algún lugar del mundo y ahora, Blue Beetle (El Escarabajo Azul), muestra que los insectos, los colores y un toque de humor pueden llegar a ser una apuesta interesante para construir una narrativa de héroes y villanos.
Blue Beetle personaje de DC Comics que tuvo su primera aparición en “Mistery Men Comics” en 1939 y que inició su adaptación al cine encarnado por el actor de ascendencia mexicana, Xolo Martinez que ya había iniciado su incursión en la actuación como protagonista de la serie “Cobra Kai”-secuela de la saga de Karate Kid. Nos lleva a un mundo donde los latinos luchan por sobrevivir en una ciudad ficticia denominada Palmera City y con guiños de otras ciudades como Ciudad Gótica o Delta City de los universos de Batman y Flash respectivamente.
Ante un camino lleno de obstáculos, la familia Reyes enfrenta una dura situación económica como millones de latinos en Norteamérica y luego de un incidente en su trabajo Jaime Reyes (Xolo Martinez) se encuentra con Jenny Kord (Bruna Marquezine) heredera de un emporio tecnológico que luego del fallecimiento de su padre debe estar bajo la sombra de su tía Victoria Kord (Susan Sarandon) quien asume la piel de villana.
Dentro de la historia, Victoria se obsesiona con un artefacto en forma de “escarabajo azul”, una fuente de energía ilimitada para poder desarrollar un prototipo militar que le dará la ventaja al mejor postor en cualquier batalla. Al final el negocio de la guerra sigue siendo la fuente de ingresos de muchas empresas.
Con el paso del tiempo, Jaime se convierte de la noche a la mañana en un superhéroe quien, junto a “Khaji-Da”, una especie de asistente muy al estilo de Jarvis de Iron Man, combatirán las fuerzas del mal para contrarrestar los intereses de una gran corporación. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Dejando de lado el traje y los superhéroes esta película es una postal de lo que puede llegar a enfrentar cualquier latino en el país del Norte. Más ahora, en una elección que se avecina en el país del Norte, donde podría revivirse una era Trump en un abrir y cerrar de ojos.
En su trayecto por las salas de cine, cabe destacar el fenómeno que se generó en redes sociales. Al conocer o desmentir que el coloso estudio de cine Warner Bros había reducido en gran medida el presupuesto de promoción de la película. A raíz de esto, los fanáticos comenzaron a inundar las redes sociales como muestra de apoyo a otra película de superhéroes que buscaba generar el tan anhelado regreso de la inversión por parte de los productores y el estudio. En menor o mayor medida se pudo generar asistencia pero hoy que este título se encuentra disponible en la plataforma HBO Max se ha convertido en una de las películas con mayor número de vistas en esta guerra de contenidos que libran Netflix, Prime Video y Disney+
Como era de esperarse, las salas de cine comenzaron a tener una asistencia considerable, no la esperada pero se generó el interés. Puede que no la esperada ante otra entrega del MCU (Marvel Cinematic Universe) pero al final generó un boca a boca, igual de importante que cualquier campaña de promoción o publicidad para cualquier película.
Blue Beetle aterrizó en estos días y antes de finalizar noviembre logró posicionarse dentro de la plataforma de HBO Max y luego de un barrido en las redes sociales son los mismos actores quienes comenzaron a regar la bola para que más y más personas generar las vistas para posicionar a este superhéroe con sello latino como un protagonista por lo menos en su tránsito por las plataformas.
La saga de Batman de Christopher Nolan, El “Snyderverse” por parte de Zack Snyder y ahora la apuesta de reinicio de los universos de DC-Comics por parte de James Gunn. Muestran la punta de lanza para un género de superhéroes que ha encontrado la fatiga, visto con los números en la taquilla de la última apuesta de Marvel con The Marvels (2023)
El público se encuentra en un momento donde la asistencia a la sala de cines debe ser recompensada con historias más allá del espectro de los superhéroes. Este escarabajo azul entra en el juego con ritmo de reggaetón, rock latinoamericano, bachata y todos los sonidos latinos para mostrar otro lado de un género de superhéroes con algo más que sabor.
Lo bueno
Sin sonar facilista los “gags” tanto en diálogos o situaciones sacan una sonrisa sobre lo que somos en un universo de superhéroes que busca llegar a ser más diverso y equitativo. George López genera una madurez y apuesta por ser el “comic relief”, al mejor estilo de Alfred Pennyworth de Batman convirtiéndose en una guía y ayuda para el protagonista.
Lo malo
Hay una sobredosis de música en el primer acto que luego va desarrollándose en menor proporción. La fórmula y el tono muy al estilo de las distintas entregas de Spiderman se hacen evidentes, por no decir innecesarias.
Oscar Arias Diaz, es PhD en Comunicación de la Universidad del Norte, cineasta e investigador. Amante de la imagen en movimiento y se encuentra preparando su ópera prima para estrenarse en 2024.











