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Lo bueno, lo malo y lo feo de la reforma tributaria

La reforma tributaria no le gusta a nadie, pero los escenarios alternativos a su aplicación tampoco son nada halagadores para un país en crisis.

Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza

Lo bueno, lo malo y lo feo de la reforma tributaria se basa en lo que quitaron, lo que mantuvieron y lo que agregaron.

Se trata del proyecto final que esta semana fue presentado al Congreso y para el cual el presidente Iván Duque pidió apoyo.

Un apoyo que, en año preelectoral, con una gestión impopular y con bancadas divididas en el parlamento, le costará mucho sacrificio conseguir.

El presidente Iván Duque tendrá que echar mano de sus mejores dotes de negociador para aprobar la reforma.

El que era hasta ahora el principal aliado político de Duque, Centro Democrático, le puso ‘peros’ este viernes a la reforma.

En un año preelectoral, nadie se va a querer retratar con una reforma que le va a sacar más dinero del bolsillo a la gente, por lo que será siempre impopular.

Ya el gobierno ha tenido que ceder ante algunas de las recomendaciones del equipo técnico que elaboró el documento de 163 artículos.

Es parte de lo que quitaron. Pero para mantener una meta de recaudación de $26 billones, han tenido que agregar por otro lado.

La necesidad

Colombia necesita dinero. Y mucho. La pandemia ha traído consigo dos calamidades. Gastos extraordinarios combinados con una baja en el PIB.

Por gastos asociados a la emergencia sanitaria el Gobierno tuvo que desembolsar 11 billones de pesos, mientras que el PIB bajó un 7,8%.

Al decrecer la economía, el Estado percibe menos ingresos. Mientras tanto, la emergencia sanitaria, exigía más gastos que además no estaban presupuestados.

El ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, trata de convencer al Congreso sobre la necesidad de conseguir recursos.

Esto ha originado el crecimiento del déficit fiscal, lo que ha traído como consecuencia más endeudamiento. Nunca habíamos debido tanto como ahora.

Durante la primera semana de abril, el vice ministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, dijo que Colombia “tiene un hueco fiscal de $100 billones”.

Para que eso no se traduzca en devaluación, inflación y mayor parálisis de la economía es necesario endeudarse más.

Y para conseguir nuevos préstamos, el Estado colombiano necesita demostrar que tendrá cómo hacer frente a esas nuevas responsabilidades.

¿Y si no se consigue el dinero?

Si no se accede a nuevos préstamos el gobierno no podrá cumplir con los compromisos del sector público.

Tampoco podrá invertir en obras de infraestructura, un sector neurálgico en momentos de una necesaria reactivación económica.

La falta de flujo de caja del gobierno central afectaría las transferencias intergubernamentales hacia las regiones, entrabando la gestión de las gobernaciones.

El Centro Democrático le puso condiciones a Duque para apoyar la reforma.

El desaceleramiento del sector público tendría una repercusión en el sector privado por dos vías.

La primera, porque habría menos contratos lo que virtualmente ralentizaría actividades que dependen de esos trabajos.

En segundo lugar, porque un panorama de poco o nulo movimiento económico haría a los capitales privados actuar con cautela y posponer nuevas inversiones.

Con menos inversiones habría menos trabajos disponibles, lo cual agravaría aún más el desempleo, que ya antes de la pandemia era todo un problema.

Estas repercusiones se acentuarían aún más en un contexto de economía en recesión, como consecuencia de las restricciones por la pandemia.

Según el Dane, la economía colombiana se contrajo 4,63% durante el mes de enero del 2021, a pesar que ya algunos sectores se habían reactivado.

Las actividades más afectadas fueron el comercio, los servicios de alojamiento y los restaurantes, grandes empleadores en el país.

La recesión redujo en un 4.63% el tamaño de la economía en el mes de enero.

Por sectores de la economía el primario, constituido por la agricultura, la caza, la minería, la pesca y la silvicultura decreció un 7,9%.

El secundario, conformado por la industria manufacturera y la construcción se contrajo un 9,81%.

El sector terciario, que incluye servicios públicos, servicios en general, comercio, transporte y la administración pública se redujo un 2,81%.

Este comportamiento no va a mejorar si el Gobierno no logra aceitar la maquinaria productiva, y para ello depende de obtener más ingresos vía nuevos empréstitos.

Y esos préstamos dependen de que el gobierno tenga plata en los próximos años para pagar.

Pero será un camino muy difícil porque lo bueno, lo malo y lo feo de la reforma tributaria, pasa por la polarización política y social que vive el país.

About author

Es comunicador social con especialización en el área audiovisual egresado de la Universidad del Zulia (Venezuela). De amplia trayectoria, ha tutelado equipos de periodismo en medios impresos, radiales y televisivos. También ha trabajado para instituciones públicas y privadas ejerciendo periodismo institucional facilitando los flujos de comunicación a nivel interno y con el entorno. A nivel de Periodismo Digital ha ganado valiosa experiencia como generador de contenidos para diversos portales y como Copy Producer para promociones televisivas y usuarios de redes sociales en calidad de Community Manager.
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