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Los Severiche: una familia bordada en la memoria de San Juan de Betulia

Por: Francisco Figueroa Turcios

En San Juan de Betulia hay casas que no solo resisten el paso del tiempo: también conservan la memoria viva de un pueblo.

Entre las paredes coloridas del excelente proyecto social Ruta del Color, la casa de la familia Severiche parece respirar historias antiguas, como si cada ventana y cada corredor guardaran todavía las risas de los niños que crecieron bajo la sombra de aquel patio interminable donde la vida transcurría despacio, entre juegos, relatos y tardes de conversación.

Refugio familiar…

Entre las paredes coloridas del excelente proyecto social Ruta del Color, la casa de la familia Severiche parece respirar historias antiguas, como si cada ventana y cada corredor guardaran todavía las risas de los niños que crecieron bajo la sombra de aquel patio interminable donde la vida transcurría despacio, entre juegos, relatos y tardes de conversación

En sus espacios aún habita la memoria de don Chepe y doña Chefa, dos nombres que quedaron sembrados en la historia sentimental de San Juan de Betulia como raíces profundas que sostienen la identidad de una familia y de todo un vecindario.

«Mis abuelos forjaron una hermosa familia a pesar de que mi abuelo José Miguel Severiche, falleció cuando todos sus hijos estaban muy jóvenes, y donde mi abuela Josefa Pérez como cimiento del Hogar se convirtió en padre y madre a la vez.

Mi abuela Chefa, forjó una gran familia, dando resultado de una excelente crianza de mis tíos Ángel, Socorro, Eusebio, Enith, Carmen, Ramón (mi padre), Joche y Chico. Crecí con los buenas crianza de mi abuelita Chefa, en la cual es la verdadera artífice de toda esta hermosa Familia, por siempre» resalta Josep Severiche Tatis.

Miscelánea testigo de una historia

Pero la casa también encontró otra manera de contar su historia. Hace aproximadamente cuatro décadas, las hermanas Carmen y Enith Severiche Pérez transformaron parte de ese universo familiar en una pequeña tienda donde los botones, las telas, los hilos, las cintas y los encajes comenzaron a convivir con las anécdotas cotidianas del pueblo.

Desde entonces, el lugar dejó de ser únicamente un negocio para convertirse en una especie de taller de memorias, donde cada metro de tela parece unir fragmentos de vidas y generaciones.

Foto: Carmen Severiche Pérez

La fachada adornada con encajes y colores no es un simple detalle decorativo. Es casi una metáfora de Betulia: un pueblo que aprendió a bordar su identidad con paciencia, creatividad y resistencia cultural.

Quien entra a la tienda no solo encuentra artículos de costura; encuentra también conversaciones antiguas, recuerdos familiares y la sensación de que allí el tiempo todavía conserva un ritmo distinto.

Foto: Enith Severiche Pérez

En la Ruta del Color, cada casa tiene una historia que contar. Pero la de los Severiche posee el encanto de las viviendas que crecieron junto al pueblo y terminaron convirtiéndose en parte de su memoria colectiva.

Porque mientras los años pasan y las generaciones cambian, hay hogares que siguen iluminando las calles no solo con pintura y colores, sino con algo mucho más poderoso: la herencia invisible de quienes hicieron de la vida cotidiana un legado digno de ser contado

Los pintores de la gran obra

La transformación de la casa de los Severiche en una de las joyas de la Ruta del Color también fue posible gracias a las manos de artistas y colaboradores que dejaron allí parte de su sensibilidad y de su amor por San Juan de Betulia. Cada pincelada sobre la fachada parece dialogar con la memoria de la familia y con la identidad alegre de un pueblo que decidió convertir sus calles en un lienzo colectivo.

Los pintores Juan Sebastián Hernández, Anselmo Gil y Albeiro Mendoza fueron los encargados de darle vida visual a la vivienda, plasmando colores y detalles que hoy llaman la atención de visitantes y vecinos.

En cada trazo quedó sembrada una manera de entender el arte popular: no como un lujo distante, sino como una expresión cercana que nace de la comunidad y vuelve a ella convertida en orgullo.

Detrás de esa obra también estuvieron las manos solidarias de Raúl Ortega, Mincho Barreto, Estalin Severiche y Tony Suárez, colaboradores que ayudaron a levantar un proyecto donde el trabajo colectivo terminó siendo tan importante como el resultado final. Porque en Betulia las casas no solo se pintan; también se construyen desde la fraternidad y el sentido de pertenencia.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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