Por Córdoba, la abogada Ana Luz Anaya Álvarez asegura que no hubo dolientes costeños en el Congreso para evitar que a la Región Caribe le redujeran los recursos y le quitaran el manejo de las regalías.
Escrito Por: Rafael Filocaris Sarmiento Figueroa rafaelsarmientojr@gmail.com
Editor de Redes Sociales
Lo que la Constitución de 1991 avanzó y devolvió a las regiones en materia de Autonomía Administrativa y Política, empezaron a descuadernarlo en la última década, según la candidata a la Cámara de Representante por el Departamento de Córdoba, la joven abogada administrativa y civil Ana Luz Anaya Álvarez.
Estudió primaria y bachillerato en su Montelíbano natal, el municipio de las ricas minas de níquel que le produce a Colombia miles de millones de pesos en regalías. Luego viajó a Barranquilla a estudiar abogacía en la Universidad Simón Bolívar, hizo especializaciones en derecho administrativo y derecho civil y diplomado en conciliación en prevención. Sobre este diplomado explica que lo importante es bajarle la carga a esos pleitos interminables, a través del método del arreglo amigable, con lo cual los litigios se hacen más breves y menos costosos para las partes involucradas.
Defensora de la unión familiar en Córdoba
Ana Luz, una mujer de armas tomar, descubrió que en la subregión del río San Jorge (que comprende los municipios de Montelíbano, el recién nacido San José de Uré, Puerto Libertador (o Bijao), La Apartada, Ayapel, Planeta Rica, Buenavista y Pueblo Nuevo), hay demasiado conflicto intrafamiliar por la falta de reconocimiento de padres irresponsables a sus hijos. “Claro, la madre indefensa no tiene cómo obligar al padre de su hijo a que corresponda con su educación y alimentación. En esas tareas recorrí el San Jorge de arriba a abajo y de abajo a arriba. La gente reconoció mi tarea. Y en el 2008, cuando por primera vez me lancé a la arena política, gané una curul para la Asamblea del Departamento de Córdoba. Y desde el 2010 hasta el 2011, cuando terminó el período de la Asamblea, me desempeñé como presidente de dicha corporación”.
Reconoce que dichas Corporaciones en muchos departamentos andan manga por hombro. Hay mucha desidia. Lo que más lamenta es que, si se organizaran, pudieran hacer más por sus comunidades. Asegura que en el año en que presidió la Asamblea, con la colaboración de los demás miembros de junta y la Asamblea toda, se puso en orden el departamento de contabilidad, los archivos históricos y la página web, que no funcionaba, lideró la implementación del MECI e importantes remodelaciones en la planta física.
“Todos esos son canales de comunicación, herramientas de trabajo con los cuales se superan grandes fallas que luego son detectadas por el Departamento Administrativo de la Función Pública (DAF) y por la Contraloría. Entonces vienen los hallazgos. Las sanciones. La falta de liderazgo”.
Dientes para defender a la Región
Si gana la curul de Representante a la Cámara, Ana Luz Anaya Álvarez, irá a defender los intereses de las comunidades de las cuatro subregiones en que se divide Córdoba: Alto Sinú, Zona Costera, Las Sabanas y el San Jorge, con un total de 30 municipios (incluida la capital Montería) y 420.711 habitantes. Pero también estará lista para que los congresistas jóvenes que salgan por la Costa Caribe reivindiquen los intereses regionales. Que vengan más recursos y que las regalías sean administradas con autonomía.
Ella no cree en el discurso maniqueo de los centralistas: los costeños son flojos, manirrotos y corruptos. “Para eso están los organismos de control. Para investigar, señalar y condenar a los flojos y corruptos. Lo grave es que en Bogotá, Cali y Medellín se roba más, porque los recursos son mayores. Y el ejemplo es el carrusel de contratitis en Bogotá que ha conducido a la cárcel a casi un centenar de personas, encabezadas por un Senador y un Alcalde. Eso sí que es corrupción. Y a lo grande. Por eso ese cuentecito chino de que a la Costa hay que seguirle administrándole los recursos desde el nivel central, hay que derrotarlo. Y para siempre”.
Asegura que si la bancada costeña trabaja unida, se pueden lograr muchas cosas, para que la región se desarrolle en su conjunto y no por pedacitos, lo cual es dañino para el crecimiento armónico del Caribe colombiano.
Es una enamorada del liderazgo sano y positivo y del trabajo en equipo con resultados trazados en una hoja de ruta que beneficie a todos y que tenga como dolientes a todos. Esos son los mejores dientes “para defender nuestra región”.













