Día a día desafían el peligro para ir de la vereda San Isidro a estudiar al Corregimiento de Córdoba, en el municipio de Sucre (Sucre).
Por: Francisco Figueroa Turcios
Ante la indiferencia de Elber Martínez García, alcalde de Sucre, Sucre, y de Édgar Martínez Romero, Gobernador de Sucre, siete jóvenes de la vereda San Isidro desafían diariamente los peligros (culebras, caimanes y babillas) que conlleva caminar durante dos horas por el agua, el pantano y la maleza acuática para llegar a estudiar a la Institución José María Córdoba.
Lo peor es que, luego de zapatear el barro y andar en largos tramos con el agua a la cintura, deben caminar por un largo trecho lleno de arbusto, hierbas, lianas y espinas.
Adría Luz Benavides Rojas, Brayan David Benavides Rojas, Mileidis Zabaleta Benavides, Naideth Zabaleta Centeno, Edwin Quintana Tapia, Anay Quintana Tapias y Arlenis Pérez Martínez, son los siete jóvenes que deben levantarse de lunes a viernes a las cuatro de la mañana para iniciar a las cinco el recorrido de los cinco kilómetros que hay de distancia entre la vereda San Isidro y el corregimiento de Córdoba (Municipio de Sucre, Sucre) para estar a las siete de la mañana, cuando comienza la jornada académica.
En San Isidro no hay servicio de fluido eléctrico, por lo que las 30 familias que habitan en esta vereda no tienen acceso a la televisión. Escuchan radio a través de transistores de pilas.
Muchas veces estos estudiantes deben recurrir a lámparas de mano ante la oscuridad de la madrugada, cuando el sol aún no se asoma para iluminar el sendero que los lleva a la escuela.
Por el fuerte invierno que azota al municipio de Sucre, Sucre, la vía que une a la vereda San Isidro y el corregimiento de Córdoba, se convierte en una laguna, por la carencia de un terraplén y una carretera pavimentada que evite la inundación cada vez que aparecen las lluvias.
Es difícil que un estudiante de una vereda como San Isidro reciba una educación de calidad en las condiciones que llega a recibir las clases después de caminar dentro del agua dos o tres horas. Están en desventaja con relación a los otros jóvenes de las capitales de nuestro país.
«Qué tristeza, no es justo que esos niños tenga que vivir esa odisea día tras día», acota María Claudia Roncallo.
S.O.S.
Herme Tapia, tío de Edwin y Anay Quintana Tapia, cansado del abandono al que está sometida la vereda San Isidro, tanto de la cabecera municipal como departamental, lanzó una voz de socorro en su cuenta de Facebook para procurar que los siete jóvenes, quienes a diario desafían el peligro para acceder a estudiar, tengan las condiciones mínimas para poder continuar asistiendo a la escuela.
«Así van los alumnos de la vereda San Isidro, Sucre, Sucre, hasta el corregimiento de Córdoba, donde reciben las clases luego de dos o tres horas de viaje. Le pedimos al municipio, al departamento y al Gobierno Nacional por favor nos ayuden a mejorar nuestras condiciones de vida, somo humanos y también tenemos derecho como todos los colombianos», relata Herme Tapia.
El gobernador Édgar Martínez y el alcalde de Sucre, Sucre, Élber Martínez, deben aprovechar que no hay clases, a raíz del paro de los maestros, para mejorar las condiciones de la vía que comunica a la vereda San Isidro con el corregimiento Córdoba, antes que tengan que lamentar una tragedia.
Adria Luz Benavides Rojas, Brayan David Benavides Rojas, Mileidis Zabaleta Benavides, Naideth Zabaleta Centeno, Edwin Quintana Tapias, Anay Quintana Tapias y Arlenis Pérez Martínez, guardan la esperanza en ser unos profesionales para sacar de la pobreza a su pueblo natal.
La palabra la tienen las autoridades.













