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La libertad anda a caballo

“la libertad, sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron del cielo” el quijote de la mancha.

Por: Hernán de la Ossa

A este, un país que pretende ser cuna de libertades, indefectiblemente lo corroe la opresión, esa misma opresión que deviene del resentimiento y la frustración de los mismos sectores políticos que se ofuscan por hacer parte del “régimen” del que muchas veces habló Álvaro Gómez Hurtado y que es, sin lugar a equívocos, la piedra en el zapato a la inclusión como sinónimo de libertad. Los afanes libertarios a lo largo de la historia (aunque muchos lo censuren) surgieron y divagaron por las mentes, a lomo de un caballo.

En mil ochocientos diez cuando no existía en el idioma ni el intelecto la palabra “automóvil” se avecinaban las ideas europeas de libertad y justicia a las criollas tierras neogranadinas en los grandes prodigios de la época posadas en una silla de montar y cargando a cuestas la ambición de un pueblo libre – del régimen, otra vez-. Al revisar la historia que antecede, desde los sumerios, pasando por los persas y llegando al imperio romano, la libertad recorrió eufórica los valles del Éufrates y las aguas del mar báltico buscando ser más que una utopía.

El caballo, hoy en pleno siglo XXI, vuelve a ser protagonista. Al mejor estilo de los próceres independentistas el caballo irrumpió los adentros del capitolio nacional como símbolo de libertad. Las censuras, como es propio en este país, no tardaron en llegar. Ponemos sobre la mesa la premisa de la cual debemos partir al emitir cualquier juicio de valor o concepto, que hace apenas una semana, el congreso fue declarado pet-friendly, lugar amigable con los animales, por lo que se admitió que los legisladores sean acompañados por sus mascotas.

Pero, ¿Quién dice que un caballo no puede ser considerado una mascota? Las opiniones divergen en este tema, la cuestión es que el caballo (para los que sentimos no una pasión, sino una devoción por este animal) es más que eso. Dadas las circunstancias afectivas que rodea al caballo en la Colombia del siglo de la diversidad, lo saca del puesto de las mascotas, porque no lo es, porque supera los estereotipos y estándares de la domesticación, el caballo es amigo y compañero, sus órganos sensoriales lo hacen un animal que puede percatarse al instante de las infidencias que en su entorno ocurren, incluso llegar a percibir los ánimos y medir el valor de quien lo monta.

El caballo, para sus adeptos, no es un animal al que debamos condenar al encierro hermético y permanente, al que debamos vestir y acariciar en el regazo o al que tengamos que pintar las uñas para embellecerlo, por eso vive libre en las sabanas, corre frenéticamente para liberar el estrés, come lo que quiere y cuando quiere y es atendido como el más importante de los burgueses. La imponencia de la especie equina brilla con luz propia haciendo de este un atractivo visual. Vale destacar que caballo en la historia cumplió un papel fundamental. Los registros históricos hacen mención a los caballos que hicieron posible grandes hazañas, tal podemos recordar a “el palomo” de Simón Bolívar, “Bucéfalo” de Carlo magno, “marengo” de Napoleón Bonaparte, animales que acompañaron las nobles causas del mundo y que también fueron testigos y cómplices de la liberación.

La literatura se impregnó también de las ansias de libertad del caballo, “babieca” del Mío Cid, “rocinante” de don Alonso Quijano. Por algo en la Europa antigua era de ley, en la formación castrense, el manejo del caballo. Muy posiblemente hay quien cuestione estas líneas, pero lo que en días pasados ocurrió en el capitolio nacional, es una inequívoca muestra del reclamo que le hace el gremio ganadero, campesino y caballista, no solo al congreso de la república, sino a las altas esferas manejadas por la cultura del interior del país, la que además de ser lejana por los kilómetros de los hatos a las urbes, también es distanciada por la ceguera social y egoísmo político. Un caballo blanco fue el detonante, una vez más es el caballo quien le da la victoria al hombre para encumbrarlo y hacer que suene su voz.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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