Arte y Cultura

La Fotomaratón Mira al Centro 2025 volvió a demostrar que el Centro no solo se recorre: se escucha, se siente y se vive.

El Centro revelado: historias, rutas y sonidos en la Fotomaratón Mira al Centro 2025

Barranquilla, diciembre de 2025. Bajo un sol que trepaba por encima de las cornisas antiguas del Centro Histórico, y con ese viento barranquillero que parece soplar recuerdos desde cada esquina, la ciudad volvió a mirarse a sí misma. Más de 800 caminantes y 1.150 inscritos, cifra récord para esta actividad, participaron en la nueva edición de la Fotomaratón Mira al Centro 2025, una jornada que reafirma el compromiso ciudadano por valorar el patrimonio cultural y arquitectónico del corazón barranquillero.

Organizada por la Fundación Mira al Centro en el marco del programa “Vente al Centro”, la fotomaratón se consolidó nuevamente como un espacio donde generaciones enteras se encuentran alrededor de la fotografía, el descubrimiento urbano y el amor por Barranquilla.

Una edición que superó expectativas

Para Manuel Alzamora, director de la Fundación Mira al Centro, esta edición fue un momento luminoso dentro del ajetreo cotidiano de la ciudad. Lo conmovió la energía de los rostros nuevos, la curiosidad de los jóvenes y la fidelidad de quienes regresan año tras año.

“Mucha gente joven, familias, amigos, parejas… Es muy bonito cuando la excusa es la fotografía para conocer y reconocer la ciudad. Esta Fotomaratón ha unido a muchas generaciones en torno al cariño por Barranquilla”, expresó.

El fortalecimiento del trabajo con los Vigías del Patrimonio y la implementación de nuevas rutas temáticas marcaron la diferencia. “Ha sido un trabajo espectacular. Ellos felices de contar la historia, y los participantes emocionados de escucharla”, señaló Alzamora.

Rutas que cuentan historias

Entre los caminantes estuvo el periodista y fotógrafo aficionado Martín Tapia, quien ve en esta experiencia un ejercicio íntimo de reconocimiento. El año pasado documentó los mercados del Centro; en 2025 se sumergió en el universo de los vinilos, encontrando acetatos antiguos, oficios que resisten y personajes que llevan décadas restaurándolos.

Tapia recordó la relevancia del icónico establecimiento Discolombia, reconocido como uno de los diez mejores lugares del mundo para conseguir vinilos, un tesoro cultural que palpita en plena Nariño, en el corazón del Centro Histórico.

“Cada edición es distinta. Reconoces la ciudad, sus historias y su ritmo”, dijo.

Nuevos participantes, nuevas miradas

La Fotomaratón también abrió puertas a quienes se sumaron por primera vez.

Shariza Villa, estudiante de Educación Básica Primaria, encontró en esta experiencia una oportunidad para salir de la rutina y acercarse a la historia, las texturas y los relatos que guarda el Centro.

“Me impactó mucho. Disfruté captar momentos hermosos”, aseguró.

Por su parte, Johanna Olivo, dedicada al transporte escolar, vivió la jornada como un respiro necesario en medio del día a día.

“Me pareció muy bonito detenerme a observar la arquitectura, los oficios, ese escenario completo que es el Centro. Casi siempre pasamos corriendo”, comentó.

Para ella, la fotomaratón fue tan enriquecedora como terapéutica.

Un cierre dorado sobre los tejados

Cuando la tarde comenzó a inclinar su luz sobre los tejados antiguos, los participantes aguardaron el momento perfecto en que el sol se despedía sobre el río Magdalena. Muchos lo fotografiaron: la huida lenta del sol, la brisa que se cuela entre los callejones como una aliada de siempre, el rumor del Centro que nunca se detiene.

Con la llegada del ocaso, uno a uno entregó sus imágenes: pequeños relatos visuales surgidos en los recorridos del día, cada uno con la esperanza íntima —y quizás secreta— de haber capturado la esencia vibrante del Centro Histórico. El sonido de los oficios, el bullicio de la calle, las sombras que dialogan con vitrinas y balcones, el pulso de una ciudad viva que se reconoce en cada lente.

Lo que sigue

En los próximos días, la Fundación Mira al Centro anunciará las fotografías destacadas, las exposiciones itinerantes que recorrerán instituciones y espacios culturales, y la programación que continuará impulsando el conocimiento del patrimonio arquitectónico y humano del Centro Histórico de Barranquilla.

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